Bolsas: El terremoto en el mercado de oro que van a causar los musulmanes
VALORES REFUGIO EN TIEMPOS DE GUERRA

El terremoto en el mercado de oro que van a causar los musulmanes

Quien tiene un lingote, tiene un amigo. Y quien tiene cientos de lingotes, tiene toda una fortuna. De lo que hay poca duda es de que hay una carrera, y algunos tienen ventaja

Foto: Un resplandor dorado en el ojo del inversor. (iStock)
Un resplandor dorado en el ojo del inversor. (iStock)

El oro es uno de los valores refugio más importantes, es decir, uno de aquellos que en tiempos de crisis o incertidumbre suelen mantener (o ver incrementados) los beneficios que generan. Durante los años de crisis económica, el oro se convirtió en la tabla de salvación para muchos inversores que querían poder dormir tranquilos cada noche. De ahí también que, cuando ocurre un acontecimiento desestabilizador o, simplemente, surge la posibilidad de que sea así (¿saldrá Grecia del euro? ¿Quién ganará las elecciones?), el valor del oro aumente sensiblemente.

Es lo que ocurrió, como cabía esperar, justo después del Brexit. Como recordaba la 'BBC' en un reportaje, si alguien había salido ganando con la futura salida de Inglaterra de la Unión Europea, ese había sido sin duda el oro. Su valor aumentó un 5% el viernes inmediatamente posterior al referéndum, completando la subida del 25% que se había producido a lo largo del 2016, su nivel más alto en más de dos años. En el primer cuarto del año, el precio del oro ha aumentado un 17%, el mejor trimestre desde 1986.

La sharia, la ley islámica, regula el cobro o el pago de inversiones relacionadas con diversas actividades, siempre que estas no estén prohibidas por el islam

Como ya explicó El Confidencial, la alta volatilidad de las bolsas y otros factores como el hundimiento del petróleo habían provocado que el oro fuese uno de los destinos de inversión más frecuentados este año, alcanzando los niveles más altos de la época de crisis. Como señalaba José Luis Martínez de Citi en dicho artículo, la especulación del oro podía deberse a tres factores: la incertidumbre económica, las rentabilidades bajas o negativas en renta fija y la probabilidad de subida de tipos por la Reserva Federal de Estados Unidos.

El día que los musulmanes compraron oro

“El oro a menudo se dispara en momentos de agitación intensa del mercado”, señalaba el artículo de 'CNN'. Su tope histórico, con 1.900 dólares por onza, se produjo en 2011, coincidiendo con los peores momentos de la crisis del euro y el debate sobre el techo de deuda en Estados Unidos. Pero también puede verse como un síntoma de que algo va mal: como explicaba con tintes un tanto apocalípticos Keith Neumeyer, CEO de First Majestic Silver, que tantas personas estén comprando metales preciosos quiere decir que algo malo puede estar a punto de hacer crac. Y eso sin tener en cuenta otro importante factor.

Una joyería en la ciudad de La Meca. (Reuters/Ibraheem Abu Mustafa)
Una joyería en la ciudad de La Meca. (Reuters/Ibraheem Abu Mustafa)

Hay todavía un potentísimo mercado que explotar para el oro, de unos 100 millones de ahorradores (y, potencialmente, 1.600 millones de compradores). Se trata del mundo musulmán que, como revela un artículo publicado en 'True Wealth Publishing', mantiene una peculiar relación con la inversión en oro. La sharia, la ley islámica, regula el cobro o el pago de inversiones relacionadas con diversas actividades, siempre que estas no estén prohibidas por el islam, como el comercio de alcohol.

La compra y venta de oro es un asunto peliagudo en dicho marco, y depende en un grado significativo de la interpretación que se haga de la ley. No hay ningún problema respecto a la posesión de oro, pero este se trata de un producto ribawi (junto a la plata, la sal, los dátiles, el trigo y la cebada), es decir, que solo puede ser intercambiado de manera inmediata por su peso y medida para evitar que el comprador o el vendedor salgan beneficiados. Al menos hasta ahora, cuando el WGC (World Gold Council) y la Accounting and Auditing Organization for Islamic Financial Instituions (AAOIFI) –la entidad encargada de establecer estándares para las finanzas en el mundo islámico–, lleguen a un acuerdo para delimitar qué está permitido y qué no respecto al oro.

A medida que los inversores pierden su fe en los bancos centrales y el dinero de papel se hace menos valioso cada día, el oro parece cada vez más atractivo

Como explicaba a 'Business Insider' Yusuf DeLorenzo, miembro de AAOIFI, “la duda sobre invertir en oro cuando no hay estándares sobre la sharía es universal en casi todo el mundo islámico”. Sin embargo, explica el experto, muchos multimillonarios musulmanes han pensado en el oro como el mejor refugio para su riqueza. La resolución de las dudas respecto a los certificados de oro, los planes de ahorro y los EFT ('exchange trade fund') pueden provocar que los potentes mercados de Baréin, Qatar, Indonesia, Arabia Saudí, Malasia, los Emiratos Árabes, Turquía, Kuwait y Pakistán irrumpan con fuerza en un mercado muy atractivo.

Si, como parece, se dará carta blanca a comerciar con oro a finales de este año (con la salvedad de que las inversiones deben estar respaldadas por oro físico, lo que impide que se adquieran y vendan futuros de oro), el mundo musulmán se encontraría con la posibilidad de adquirir libremente un producto cada vez más preciado. Miles de toneladas”, según ha afirmado el World Gold Council.

El precio del oro

Las razones por las que los grandes inversores musulmanes centrarán sus miradas en el oro son las mismas que tienen todos a la hora de comprar este metal precioso; básicamente, que es el valor refugio que menos riesgo presenta en este preciso momento. Por ello, puede dar lugar a una pequeña fiebre del oro en el corto plazo después de que se establezcan unos estándares. Sin embargo, no se trata de una moda, como recuerda Kim Iskyan en 'True Wealth Publishing'. Ni mucho menos.

Barras de oro de un gramo en Dusseldorf. (Reuters/Wolfgang Rattay)
Barras de oro de un gramo en Dusseldorf. (Reuters/Wolfgang Rattay)

El periodista e inversor recuerda que George Soros ha sido uno de los grandes inversores de oro. En el primer trimestre de este año, el húngaro decidió rebajar su inversión en la renta variable estadounidense y comprar una participación de 264 millones de Barrick Gold Corporation, el mayor productor global de lingotes de oro. Y eso a pesar de que en 2010 afirmase que, debido al aumento vertiginioso de su precio, no era una apuesta segura. No es el único. Otros inversores como Stan Druckenmiller, John Paulson, Paul Singer o Carl Icahn también han depositado recientemente su dinero en dicho valor refugio.

“A medida que los inversores pierden su fe en el poder de los bancos centrales y el dinero de papel se hace menos y menos valioso cada día, el oro parece ser cada vez más atractivo”, señala el periodista. “Esa es la razón por la que muchos de los grandes inversores del mundo han estado comprando miles de millones de dólares en inversiones relacionadas con el oro. Simplemente están tomando la delantera.” Lo saben bien nuestros amigos de 'Truewealth Publishing', que acaban de publicar un número especial llamado, de manera muy poco ambigua, “Why You Should Buy Gold Now”(“Por qué deberías comprar oro ahora”). Cuando el río suena… ¿oro lleva?

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