La fórmula para evitar la mitad de las muertes por cáncer. Y sólo tiene 4 reglas
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La fórmula para evitar la mitad de las muertes por cáncer. Y sólo tiene 4 reglas

Sabemos desde hace décadas que debemos hacer para esquivar el cáncer pero seguimos sin dar a las estrategias obvias la importancia debida

placeholder Foto: No somos nada conscientes de hasta qué punto es importante mantenernos en forma. (iStock)
No somos nada conscientes de hasta qué punto es importante mantenernos en forma. (iStock)

Por mucho que haya avanzado la investigación sobre el cáncer, la enfermedad sigue dándonos mucho respeto. Y no es para menos. Según la Sociedad Española de Oncología Médica, el riesgo de presentar cáncer antes de los 75 años en España es del 25,1% y el de fallecer debido a uno, del 10,2%. El cáncer de pulmón es la segunda causa de muerte prematura entre los españoles (solo por detrás de las cardiopatías isquémicas) y los cánceres colorrectales, de mama y estómago están en quinta, octava y decimonovena posición, respectivamente.

La mayoría de nosotros somos conscientes de que evitar determinados hábitos perniciosos, como fumar, y abrazar otros saludables, como llevar una buena dieta o hacer ejercicio, son beneficiosos, pero no solemos darnos cuenta de hasta qué punto son importantes.

Según un nuevo estudio dirigido por el doctor Mingyang Song, médico del Massachusetts General Hospital y profesor de la Harvard Medical School, la mitad de las muertes por cáncer pueden ser evitadas si se mantienen cuatro sencillas reglas:

1. No fumar.

2. No abusar del alcohol.

3. Mantener un Índice de Masa Corporal de entre 18,5 y 27,5.

4. Hacer 150 minutos semanales de ejercicio moderado o 75 si es intenso.

Aunque no es la primera investigación que apunta lo decisiva que es la prevención, el nuevo estudio publicado en la revista 'JAMA Oncology' cuenta con una abultada muestra: 89.571 mujeres y 46.399 hombres.

Los participantes, cuyos datos provenían de varios grandes estudios sobre salud y hábitos de vida, fueron divididos en dos grupos: uno de bajo riesgo, en el que los participantes cumplían con las cuatro reglas citadas anteriormente (formado por 16.531 mujeres y 11.731 hombres), y uno de alto riesgo que, sencillamente, incumplían una o varias de estas normas (formado por 73.040 mujeres y 34.608 hombres).

Debemos tomarnos en serio la prevención

La gran mayoría de los cánceres de pulmón que sufrieron los sujetos estudiados eran directamente atribuibles al estilo de vida, así como más de la mitad de los cánceres de colon, páncreas y riñón. Y al extrapolar las diferencias de ambos grupos a la población general de EEUU, los hábitos de vida tienen un efecto incluso mayor. Los investigadores estiman que el 41% de los cánceres que sufren las mujeres son evitables, así como el 59% de las muertes. Y en lo que respecta los hombres el impacto de la prevención es aún mayor: el 63% de los cánceres son potencialmente evitables, así como el 67% de las muertes.

No podemos ignorar el conocimiento que ya aprendimos en la pasada década, o incluso en el pasado siglo

En un editorial que acompaña al artículo, los doctores Graham A. Colditz y Siobhan Sutcliffe, profesores de la University School of Medicine de St. Louis, insisten en la necesidad de dar a la prevención la importancia que se merece: “Tenemos una historia de grandes retrasos desde que descubrimos algo hasta que logramos trasladar los conocimientos a la práctica. Como sociedad, tenemos que evitar la procrastinación inducida por la idea de que la suerte provoca todos los tipos de cáncer o que lo que necesitamos son nuevos descubrimientos médicos para ganar las grandes batallas y, en su lugar, aprovechar la oportunidad de reducir el número de victimas implementando estrategias preventivas efectivas y cambiando la forma en que vivimos”.

Sabemos desde hace décadas que dejar de fumar, comer bien o hacer deporte es importante para esquivar el cáncer pero seguimos sin dar a estas sencillas medidas la importancia que debiera: confiamos mucho más en que avancen las terapias que en mantener nuestro peso a raya. “No podemos ignorar el conocimiento que aprendimos ya en la pasada década, o en el pasado siglo”, ha asegurado el doctor Song a 'The Washington Post'. “Debemos usar este conocimiento para que avancen las políticas y también dar a conocer al público que ya contamos con esta información y podemos utilizarla para mejorar los esfuerzos actuales para prevenir el cáncer”.

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