Educación: Así son las tribus de crianza compartida para los hijos que quiere Anna Gabriel (CUP)
la polémica propuesta de la portavoz de la cup

Así son las tribus de crianza compartida para los hijos que quiere Anna Gabriel (CUP)

"Una sociedad primitiva precapitalista en la que es posible tejer redes de apoyo y cuidado, porque para la crianza se necesitan manos para educar"

Foto: El Bosque de las Caracolas está formado por 10 familias. (E.B.C.)
El Bosque de las Caracolas está formado por 10 familias. (E.B.C.)

Dice un antiguo proverbio africano que “para educar a un niño hace falta toda la tribu”. Una afirmación semejante a la que hizo el miércoles la portavoz de la CUP, Anna Gabriel, quien durante una entrevista en Cataluña Radio se mostró a favor de que los niños fueran educados “por la tribu” y señaló que las familias convencionales son “pobres” y “enriquecen muy poco”. Si bien estas declaraciones han sido duramente criticadas en las redes sociales -gracias, entre otras cosas, a las polémicas propuestas anteriores del partido antisistema catalán, como la moción sobre la copa menstrual en el Ayuntamiento de Manresa–, últimamente están saliendo a la luz prácticas alternativas sociales y de convivencia que llevan siglos realizándose.  

Así son las tribus de crianza compartida para los hijos que quiere Anna Gabriel (CUP)

No hace falta acudir a comunas 'hippies', ni a los kibutz en Israel, ni a ejemplos más o menos idílicos, más o menos fieros, de clanes africanos para intentar entender qué quiso decir Gabriel cuando habló de la 'tribu', un concepto utilizado entre familias que practican la crianza compartida como forma de sacar adelante a los hijos en un entorno precario.

Semana internacional de la crianza en brazos. (CC)
Semana internacional de la crianza en brazos. (CC)

“Esta idea se basa en la metáfora romántica de una tribu ideal, una sociedad primitiva precapitalista en la que todo se comparte y en la que es posible tejer unas redes de apoyo y cuidado. Porque para la crianza se necesitan manos dispuestas para educar y personas corresponsables, mientras que en nuestra sociedad individualista creemos que los hijos son solo de los padres”, explica Rosa Frasquet, antropóloga experta en maternidades alternativas.

Unidos ante la adversidad

En los últimos años, en España han proliferado los grupos de crianza compartida o crianza en tribu, muchos de los cuales surgieron por la necesidad de las propias progenitoras de encontrar descanso, respiro y una educación más afectuosa para sus pequeños. Este es el caso de María, una de las madres fundadoras de El Bosque de las Caracolas, un grupo de crianza compartida de Barcelona formado por 10 familias con hijos de entre 15 meses y tres años: “Queríamos tener un espacio donde dejar a nuestros hijos, por trabajo o por razones personales. Y también para poder involucrarnos más en su crianza y que los niños tuvieran un entorno más amoroso y familiar que en las guarderías”, cuenta. 

Cada día, uno de los padres acompaña al educador y a los niños. (E.B.C.)
Cada día, uno de los padres acompaña al educador y a los niños. (E.B.C.)

"Estamos muy agradecidos con nuestras familias de origen, pero queríamos algo diferente para nuestros hijos. Queríamos hacer tribu", explica esta madre primeriza, para quien una de las ventajas es poder crear un sentimiento de familia dentro del grupo. “La mayoría de nosotros nacimos fuera y tenemos muy pocas raíces en Barcelona, y esta forma de organizarnos nos da la posibilidad de ayudarnos entre nosotros y de que los niños tengan vínculos; para ellos, sus compañeros de clase son casi como sus primos".

Para Patricia, madre fundadora del grupo de crianza Minhoca y la asociación COR, que ayuda a padres y madres interesados en formar estas organizaciones, la implicación que requieren este tipo de iniciativas es tan grande que muchas veces no tienen continuidad en el tiempo: "Cada día debe quedarse un padre con los niños y el educador, lo que es incompatible con muchos trabajos. Si otras nuevas familias no se unen al grupo, en cuanto el niño crezca, el grupo desaparecerá".

En los últimos tiempos, también ha vuelto a aparecer la figura de las comadres, mujeres que se brindan ayuda mutua para criar a sus hijos

La mayoría de estos colectivos están organizados por mujeres que escogen la crianza cooperativa como solución "en una sociedad urbana en la que hemos perdido los lazos comunitarios", explica Rosa, quien sostiene que este no es un modelo nuevo, ya que no hace tantos años las familias no eran nucleares, sino que tendían a vivir en una misma casa padres, abuelos y tíos, y todos se ocupaban de la crianza de forma comunitaria. "¿Qué ocurre cuando una madre no puede pagar a nadie que la ayude a criar a sus hijos?", se pregunta.

Por ello ha vuelto a surgir la figura de las comadres, mujeres que se brindan ayuda mutua. "La crianza comunitaria recuerda a los lazos de comadreo. Yo conozco a una madre soltera que tiene una comadre y colaboran en la crianza para salir adelante".

Una opinión que comparte Alba Cid, psicóloga perinatal y fundadora de la 'escuelita' de educación libre Xantala, en la que estudian una veintena de niños. "La idea de tribu implica a toda la comunidad, incluyendo iniciativas de grupo intergeneracional que ya se han puesto en práctica en Poblenou, donde los ancianos también forman parte de esta familia extensa. Sin embargo, hacen falta estructuras municipales y espacios comunitarios que permitan que este 'hacer tribu' de madres con niños muy pequeños se extienda a todo el mundo", afirma.

'¿Dónde está mi tribu?', se preguntaba Carolina del Olmo en el libro del mismo título. ¿Cómo y cuándo nos hemos quedado tan solos? A veces, el hombre no es un lobo para el hombre, como decía Hobbes; a veces es mejor viajar en manada, como tal vez piense Anna Gabriel.

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