Estas son las chicas antitampax más allá de la CUP
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LA MENSTRUACIÓN ES UN TABÚ SOCIAL

Estas son las chicas antitampax más allá de la CUP

Defienden que alternativas como la copa menstrual o la esponja marina son más ecológicas, económicas e infinitamente más saludables para el cuerpo de la mujer

Foto: Estas son las chicas antitampax más allá de la CUP
Estas son las chicas antitampax más allá de la CUP

Ocurrió el pasado jueves. Media España se echó las manos a la cabeza, la otra media arqueó una ceja y los miembros de la CUP de Manresa, incluida la regidora Gemma Tomàs, abrieron la boca de sorpresa al averiguar que la moción presentada al ayuntamiento para que se informase a las jóvenes del municipio de que había vida más allá de la compresa se convertía en ‘trending topic’. Y entonces tuvieron que salir al paso, algo confusos por el revuelo, declarando que con su petición no querían demonizar al tampón ni tampoco institucionalizar el sangrado libre en Manresa, pero cuando una mujer tiene que elegir aquello que le va mejor a su cuerpo, a su higiene íntima, siempre es mejor hacerlo si conoce otras opciones. A saber: la copa menstrual, el exótico sangrado libre, las esponjas marinas y un sinfín de compresas de tela reutilizables y de algodón cien por cien. Por salud, por ecología y porque económicamente es más sostenible.

Y no inventó la CUP estos métodos, “aunque nosotras los utilicemos hace años y nos hayan mejorado la vida”, confiesa Gemma Tomàs. Porque si bien algunos han descubierto su existencia gracias a la polémica, muchas mujeres llevan años empleando estas alternativas de higiene natural y haciendo activismo de la cultura femenina. Como en la barcelonesa Asociación para la Difusión de la Copa Menstrual (ADCM), donde defienden el uso de este recipiente que recoge el flujo menstrual y que ha sido empleado desde el siglo XIX, mucho antes que los tampones, y que según su vicepresidenta, Jasmina García, “no deja restos, no altera el Ph del cuerpo ni la flora vaginal y además te la compras solo una vez y puede durarte hasta 10 años”, explica. Y critica que en una “sociedad de usar y tirar”, todo el mundo crea que es mucho más higiénico un tampón simplemente porque luego te deshaces de él.

Las copas menstruales pueden durar hasta 10 años. (CC)
Las copas menstruales pueden durar hasta 10 años. (CC)

Orgullosas de menstruar

Una opinión que comparte la presidenta de la asociación, Adriana Pomodora, para quien los intereses comerciales y la inversión en publicidad detrás del uso de compresas y tampones han hecho que métodos como la copa menstrual, que puede comprarse hoy en herboristerías y farmacias, pasasen a un segundo plano, y se pregunta: “¿Qué ocurrriría si Shakira saliese en televisión anunciando la copa?”. Para la ADCM hay otro concepto importante asociado a su uso, que no solo tiene que ver con la salud, sino con la visibilidad de los tabúes presentes en la sociedad y la relación de la mujer con su propio cuerpo: “Con un tampón ni te enteras de que tienes el periodo, te lo sacas y lo tiras; no hueles tu sangre ni la ves, como si fuera un hecho vergonzoso del que no se habla. La copa menstrual equivale a conocerse por dentro; saber, por ejemplo, dónde está el cuello del útero”, explica Adriana.

Jornada sobre las ventajas de la menstruación. (ADCM)
Jornada sobre las ventajas de la menstruación. (ADCM)

A estas negaciones relacionadas con el ciclo menstrual debe sumarse otro lastre curioso: hace algo más de un año, la copa menstrual solo se vendía en 'sex-shops', adonde tuvo que acudir Yolanda para adquirirla: “Varias amigas me la recomendaron y fue rarísimo comprarla allí, aunque desde que la descubrí no utilizo otra cosa”. Sin embargo, confiesa, su empleo, al menos al principio, no es tan sencillo, además de otras 'incomodidades' añadidas: “Tienes que lavarla cada ciertas horas y si estás en un lugar público es un poco raro, porque no vas a hacerlo a la vista de todo el mundo”, cuenta.

Actualmente, es relativamente simple adquirir una copa menstrual por unos 30 euros. Sin embargo, desde la ADCM se pide precaución, ya que proliferan marcas blancas fabricadas en China de cuya fabricación poco o nada se sabe. “Las venden en internet por unos pocos euros y en establecimientos por un precio similar al de los fabricantes conscientes. Todavía no sabemos nada de su composición y la única forma de detectar si se trata de un producto de calidad o no es fijarse si en la caja aparece la web de la marca y no la de un distribuidor. Muchas veces, las herboristerías desconocen esta información”, señala Adriana, quien añade que la asociación se propone analizar de qué materiales están fabricadas.

El controvertido sangrado libre

Una de las propuestas de la moción que llevó al pleno del Ayuntamiento de Manresa la CUP era la posibilidad futura de realizar talleres sobre sangrado libre en los institutos, y aunque la moción que incluía esta y otras iniciativas quedó en enmienda -con la abstención del partido-, están estudiando la viabilidad del método asesorados por una pedagoga que imparte clases de sangrado libre a un grupo de niñas de nueve años.

Si bien su nombre hace volar nuestra imaginación, el sangrado libre no es tan exótico como parece. Divulgada gracias a documentales como ‘La luna en ti’, de Diana Fabiánová, los partidarios de esta técnica aseguran que una mujer es capaz de conocer su propio cuerpo hasta llegar a controlar el útero tal cual ocurre con el esfínter y la orina.

'La luna en ti', Diana Fabiánová

“Es una práctica de autoconocimiento muy seguida por gente que practica yoga. Se basa en la idea de que cuando nuestro útero expulsa sangre es similar a las contracciones que se producen durante un parto, y que nosotras podemos abrir y cerrar el cuello de útero a voluntad. Así que si notas una ‘contracción’ tienes siete minutos para ir al baño antes de evacuar”, explica Adriana. Una disciplina que requiere práctica y paciencia díficiles de conseguir en una sociedad como la actual. "No somos 'superwomen' y no se puede compaginar el sangrado libre con el estrés y el trabajo", concluye Jasmina.

"Nuestro miedo a manchar las bragas mantiene una industria femenina que crece millones de euros cada año"

El ciclo menstrual abarca mucho más que el sangrado y afecta a la totalidad del organismo de la mujer, desde la temperatura corporal hasta la piel y el vínculo entre consciente e inconsciente, pero también la industria femenina ha sabido sacarle partido desde el primer eslabón de estos cambios hormonales. "Lo que pretendemos es que los institutos puedan elegir si quieren que vaya una empresa privada a dar charlas sobre higiene íntima a las adolescentes o que lo haga una institución pública que incluya talleres sobre alternativas a la compresa y el tampón, y las chicas decidan qué les es más cómodo", sostiene la regidora de la CUP. Porque hay dos formas de querer legislar, una es 'sobre los cuerpos' y otra 'a favor' de ellos, sin mediación del mercado.

La Asociación para la Difusión de la Copa Menstrual todavía es más contundente en su página de Facebook cuando dice: "Nuestro miedo a manchar las bragas mantiene una industria femenina que crece millones de euros cada año". El debate está servido y la información ya puede encontrarse en todas partes.

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