TÓPICOS Y NUEVAS REALIDADES

El sueño de los jóvenes sigue siendo ser funcionarios (aunque emprendamos más)

Aunque en los últimos años cada vez más universitarios se decanten por arrancar sus propios proyectos, la realidad es que la mayoría siguen apostando por trabajos seguros

Foto: ¿Qué piensan hacer los universitarios españoles cuando salgan al mercado laboral (Efe/Gustavo Grillo)
¿Qué piensan hacer los universitarios españoles cuando salgan al mercado laboral (Efe/Gustavo Grillo)

Durante mucho tiempo se ha repetido hasta la saciedad que los españoles, incluso los más jóvenes, somos tremendamente conservadores a la hora de enfrentarnos al mercado laboral. Existía la noción de que la mayor parte de universitarios deseaban una vida laboral segura y cómoda formando parte de la función pública, y que tan solo unos pocos pensaban en montar su propio negocio. La encuesta "...Y después de la Universidad, ¿qué?" elaborada por Educa2020 y Fundación Axa y analizada por GAD3, que ha sido presentada este martes en Madrid, matiza el tópico, y aunque un puesto público siga siendo el sueño de muchos trabajadores, es cada vez más común que estos valoren emprender.

Como señalan sus resultados, obtenidos a partir de 9.000 encuestas realizadas en toda España, aunque la mayor parte de jóvenes desean formar parte del funcionariado (25,2%) o trabajar en una multinacional del sector privado (22,6%), cada vez más estudiantes sopesan la posibilidad de fundar una empresa: un 18,8%, es decir, casi uno de cada cinco. Parece ser que el discurso del emprendimiento popularizado durante los últimos años ha calado entre los más jóvenes. Estos, además, también se decantan por trabajar en una pyme (11%) o, en muchos menos casos, ser autónomos (3,4%) o incluso continuar con el negocio familiar (1,2%).

La mayor parte de los jóvenes con iniciativa emprendedora han estudiado en un colegio privado y su padre o su madre son empresarios o autónomos

¿Cuál es el perfil de este joven emprendedor? Como se desprende de la encuesta, la mayor parte de los jóvenes con iniciativa emprendedora han estudiado en un colegio privado y su padre o su madre son empresarios o autónomos. Los alumnos de los privados afirman en un 36,9% pensar en el emprendimiento para su salida laboral frente a un 25,3% de los concertados y un 24,0% de los públicos. Además, hay una diferencia de hasta 10 puntos entre los hijos de padres empresarios o de autónomos: un 31,2% en el caso de los primeros, 20,6% en los segundos. La brecha entre géneros es sustancial: un 34% de los hombres frente al 21,4% de las mujeres, según los datos expuestos por Narciso Michavila, presidente de GAD3.

Madrid, muy por encima de la media

Como asegura Fernando Jáuregui, presidente de Educa2020, durante la presentación de la encuesta, “se pueden apreciar claramente las dos velocidades que hay en España”. A tal respecto destaca la gran diferencia que hay entre regiones como Madrid o Castilla La-Mancha, donde el doble de jóvenes desean ser funcionarios que en la capital. Iñaki Ortega, director de Deusto Business School en Madrid, añade que las regiones que históricamente habían sido más emprendedoras como Cataluña o País Vasco, donde se realizaba una gran inversión pública y existía un gran apoyo de infraestructuras, han visto ceder parte de su terreno a otras como Madrid o La Rioja, datos que también son recogidos por otras encuestas como el GEM (Global Entrepreneurship Monitor). 

Las universidades ayudan a los estudiantes a través de los viveros de empresas. (iStock)
Las universidades ayudan a los estudiantes a través de los viveros de empresas. (iStock)

Para el director de la Escuela de Negocios, cuatro son las conclusiones que se desprenden de la presente encuesta. Una ruptura, producida porque los jóvenes parecen están mucho más dispuestos a innovar y esforzarse, aunque fracasen en sus proyectos empresariales; un relevo, entre las regiones anteriormente punteras y las que han recogido el guante; un retorno de las políticas públicas, ya que, como ha ocurrido en Madrid, desde hace 10 años se ha realizado un gran esfuerzo para favorecer el emprendimiento y la supresión de trabas administrativas y un rejuvenecimiento, por el cual si antes era frecuente que los emprendedores tuvieran entre 35 y 45 años, ahora, y gracias entre otros factores a la “insolencia” que ha permitido la innovación tecnológica, la edad ha descendido sensiblemente.

La Comunidad de Madrid es una de las regiones en las que estos cambios resultan más patentes. Como señalaron los autores, el porcentaje de jóvenes que se decantan por crear una empresa o negocio en Madrid es de un 23,7% frente al 18,8% de la media nacional. Por otra parte, su predilección por la función pública desciende significativamente, de un 25,2% de la media nacional al 15,8%. También se decantan antes por trabajar en una multinacional (un 30,5% frente a un 22,6%) que en una pyme (8,1% frente a un 11%), seguramente por el hecho de que muchas grandes empresas tengan su sede en la capital. Un último y concluyente dato: aunque el 26,8% de los españoles hayan tenido alguna idea para emprender, el porcentaje asciende al 33,7% en el caso de los madrileños.

Una realidad convulsa

No todos los sectores reciben al mismo número de emprendedores, como es de esperar. Entre aquellos con mayor predisposición a montar una empresa se encuentran los ingenieros y arquitectos, con un 32,7% (un porcentaje que se dispara en caso de que sean hombres). Al otro lado del espectro se encuentran las carreras de Arte y Humanidades (con un 24,8%) y de Ciencias (19,2%), puesto que en ellas se clasifican también los trabajadores sanitarios. ¿La principal dificultad que encuentran muchos de estos jóvenes? La falta de financiación, que destaca con un 75,5%.

Se ha creado una industria del emprendimiento, una economía que funciona alrededor de proporcionar servicios a los emprendedores

Este progresivo cambio que se está produciendo en la actitud de los jóvenes hacia el emprendimiento se debe, en parte, a la crisis, pero también a los cambios propiciados por la tecnología, como señaló Narciso Michavila. “La tecnología ha destruido muchos puestos, lo que ha producido paro, pero también ha permitido la creación de nuevos negocios”. La principal dificultad, en estos momentos, se encuentra en intentar que “no creemos beneficios en San Francisco mientras destruimos puestos de trabajo en Leganés o Madrid”, en referencia a los conflictos entre taxistas y Uber o entre “este hotel y Air BnB”.

También han jugado un papel importante las universidades, tanto públicas como privadas. Como recordó durante la presentación Fernando Suárez, rector de la URJC y miembro del Comité Permanente de Crue Universidades Españolas, “se ha producido un importante cambio en las enseñanzas a través de la adopción del modelo Bolonia, que ayuda a la motivación al emprendimiento”. Ello se traduce en “titulaciones más dinámicas que se adaptan a las realidades del mercado laboral” y en ayudas como los viveros de empresas o las 'spinoffs'. El gran reto pendiente para las universidades es, en opinión del rector, la innovación.

Madrid es una de las regiones más emprendedoras de España. (Efe/Juan Carlos Hidalgo)
Madrid es una de las regiones más emprendedoras de España. (Efe/Juan Carlos Hidalgo)

El director de la compañía recordó que la idea popular que asegura que nos estábamos desplazando hacia un modelo anglosajón, en el cual prima la flexibilidad buscada, es falsa. “Se sigue buscando la seguridad, aunque sea trabajando en una multinacional”, explicó. “Si se es autónomo, se es por necesidad”. Una muestra de que, aunque la situación ha variado en los últimos años –especialmente en las zonas más desarrolladas económicamente–, aún estamos lejos del paraíso emprendedor con el que muchos sueñan. Al fin y al cabo, como señalaba Ortega, “se ha creado una industria del emprendimiento, una economía que funciona alrededor de proporcionar servicios a los propios emprendedores”.

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