Los síntomas de que vas a tener un infarto (según seas hombre o mujer)
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las señales de aviso son muy distintas

Los síntomas de que vas a tener un infarto (según seas hombre o mujer)

Pensamos que los síntomas de un paro cardíaco son iguales en ambos sexos, pero no es así. Y es más, las españolas tienen una mortalidad un 9% mayor tras un ataque

Foto: Las mujeres sufren los infartos a mayor edad, pero con la misma frecuencia. (iStock)
Las mujeres sufren los infartos a mayor edad, pero con la misma frecuencia. (iStock)

Imagínese a una persona que acaba de sufrir un ataque al corazón. ¿A quién ha elegido para hacer la representación? Lo más probable es que haya dibujado la escena con un hombre con sobrepeso, que se acerca a los 50 años, sufre un repentino e intenso dolor en el pecho y se desploma contra el suelo.

En contra de lo que cree mucha gente, las mujeres sufren las enfermedades cardiovasculares en igual porcentaje que los hombres y son, incluso, más vulnerables ante un paro cardíaco, pues suelen padecerlos a mayor edad (más a los 60 ó 70 que a los 40 ó 50). Según la Sociedad Española de Cardiología (SEC), la mortalidad tras un primer infarto agudo de miocardio es un 20% mayor en mujeres. La enfermedad coronaria es la principal causa de muerte en ambos sexos pero, según datos de la SEC, las españolas tienen una mortalidad casi un 9% mayor que los hombres por enfermedad cardiovascular.

“Los avances en el diagnóstico y el tratamiento, con un manejo agresivo de los factores de riesgo cardiovascular, han permitido reducir de forma marcada la mortalidad en los varones, explicaba a Efe la doctora Milagros Pedreira, experta cardióloga del Centro Hospitalario Universitario de Santiago de Compostela (CHUS). “Sin embargo, este descenso no se ha observado en las mujeres, lo que ha provocado que, desde mediados de la década de los 80, el número de mujeres que fallecen por causa cardiovascular supere al de varones”.

El 75% de las muertes se producen una hora después de que nos damos cuenta de que algo no marcha bien

¿A qué se debe, entonces, la imagen del paro cardíaco como un accidente propiamente masculino? En primer lugar porque, como explican los médicos Mercedes Pérez-Fernández y Juan Gervás en su reciente libro 'El encarnizamiento médico con las mujeres' (Libros del Lince), dada la discriminación que sufre la mujer en la atención sanitaria solo por el hecho de serlo, el esfuerzo terapéutico para prevenir el infarto de miocardio es menor en ellas que en ellos. En segundo lugar, porque según un estudio reciente de la American Heart Association las mujeres consultan menos y más tarde que los varones acerca de cualquier problema coronario. Y, en tercero, porque los síntomas que anuncian la posibilidad de sufrir un accidente cardiovascular son distintos.

Infarto masculino, infarto femenino

Los ataques del corazón se producen cuando se obstruyen las arterias coronarias, lo que provoca un riego sanguíneo insuficiente y, en pocos minutos, puede causar una muerte súbita cardiaca. No obstante los paros cardíacos pueden revertirse, sobre todo si logramos verlos venir. Aproximadamente la mitad de los pacientes con infarto presentan síntomas de advertencia antes del incidente. Estas señales de alarma se suceden de manera gradual, en el transcurso de varios minutos, y detectar cualquiera de ellas a tiempo es esencial para evitar que el infarto provoque un daño irreparable.

Los primeros minutos a partir del momento en que se suceden los síntomas son vitales: el 75% de las muertes se producen en la primera hora desde el instante en que nos damos cuenta de que algo no marcha bien. La buena noticia es que, si actuamos rápido y llegamos al hospital a tiempo, la probabilidad de sobrevivir es del 95%.

Las señales que comúnmente asociamos al infarto de miocardio son la ansiedad, la sudoración excesiva, la dificultad para respirar y, sobre todo, el dolor de pecho. Este último síntoma es el indicio más claro de que se puede estar sufriendo un paro cardíaco, y lo sufren tanto hombres como mujeres, pero estas últimas pueden padecer otro tipo de síntomas, que no suelen asociarse a la enfermedad cardiovascular.

Como explica Prediman Shah, director de la División de Cardiología del Cedars-Sinai Medical Center, en WebMd, antes de sufrir un infarto las mujeres son más propensas que los hombres a padecer indigestión, ardor en la región superior del abdomen, nauseas y mareos, fatiga inexplicable y dolor en los omóplatos. Unos dolores que se pueden dar de forma independiente, y no solemos asociar al paro cardíaco.

“La mujer no se da cuenta de que está padeciendo un infarto porque no nota dolor en el pecho y cuando llega al hospital tiene peor pronóstico que un hombre”, apuntaba la doctora Pedreira. En el primer año después de un ataque cardíaco, ellas tienen un 50% más de probabilidades de morir que los hombres. Además, en las mujeres y los ancianos, asegura Pedreira, lo síntomas pueden ser también insomnio o diarrea, dolencias que, en ningún caso parecen estar relacionadas con un problema del corazón.

La doctora Abbe Rosenbaum explica cuáles son los síntomas de paro cardíaco más frecuentes en mujeres.

Mitos muy extendidos

Las enfermedades cardiovasculares causan el 31,2% de las muertes en España, y entre estas, la mitad son provocadas por el infarto de miocardio: la principal causa de muertes entre hombres y mujeres en todo el mundo, según la Fundación Española del Corazón. Pese a esto, y a que, como hemos visto, los paros cardíacos afectan tanto a hombres como a mujeres, estas últimas se preocupan mucho menos de la salud cardiovascular.

Un estudio elaborado por la Comisión de la Mujer y la Fundación Cardiológica Argentina llegó a la conclusión de que las mujeres consideran el cáncer, sobre todo el de mama, y el estrés, como sus principales problemas de salud. Solo un 10% apuntó en la lista los problemas cardíacos, pese a que estos provocan ocho veces más muertes que el cáncer de mama.

Según la Fundación Española del Corazón en el 90% de los infartos se puede identificar un factor de riesgo cardiovascular evitable y potencialmente reversible

A día de hoy persiste la creencia popular de que las mujeres son menos vulnerables a las enfermedades cardíacas pues sus arterias están protegidas frente al colesterol o la hipertensión gracias a los estrógenos. Cierto es que la hormona sexual típicamente femenina ejerce un efecto protector sobre las arterias, pues mantiene a raya el colesterol y ayuda a la distribución de la grasa corporal, pero al llegar la menopausia sus niveles descienden y su protección se desvanece. Es por ello que las mujeres sufren los problemas cardíacos a mayor edad que los hombres, pero con las misma frecuencia.

En lo que si son iguales hombres y mujeres es en la forma en la que pueden reducir la posibilidad de padecer un infarto, y no es otra que seguir unos hábitos de vida saludables. Según la Fundación Española del Corazón en el 90% de los infartos se puede identificar un factor de riesgo cardiovascular evitable y potencialmente reversible, entre los que el más importante es el tabaco, pero también una dieta insana y la falta de ejercicio físico.

“El 80% del riesgo de infarto se puede eliminar solo dejando de fumar, con ejercicio físico regular y una dieta sana, rica en frutas y verduras, lo que no es difícil ni es caro”, explicaba el doctor Alfonso Varela Román, ex secretario general de la Sociedad Española de Cardiología. “No hace falta gastarse dinero en medicamentos, sino hacer un cambio en los hábitos de vida y concienciarse de que debe ser así”.

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