y normalmente lo esquivas

Este es el camino más adecuado para que ellas disfruten de mejor sexo

En todo un embrollo de cifras, estudios, comentarios, análisis de expertos y lugares conocidos, parece que hay un lugar que se nos había pasado por alto

Foto: No, no son los pies. (iStock)
No, no son los pies. (iStock)

Son numerosos los estudios que tratan de establecer los pasos a seguir para que las mujeres lleguen al orgasmo. En base a su anatomía y a las opiniones de cientos de féminas, se sitúan los puntos clave para que sientan más o menos placer y se establecen los movimientos a evitar. También habrás leído datos de encuestas realizadas a miles de mujeres para encontrar cuáles son las posturas que más les gustan, a qué horas es mejor practicar sexo o cuántas veces por semana deberíamos hacerlo para ser felices.

“Ciertamente las mujeres no piensan en sexo tan a menudo como los hombres, de ahí que exista el estereotipo un tanto degradante para las féminas de un varon pidiendo y suplicando mantener relaciones sexuales”, explica Karol Markowicz en 'The New York Post', quien recuerda que, en relaciones estables, “ellas quieren sexo tan a menudo como ellos”. Sin embargo, los expertos en sexología no dejan de alarmarse por el hecho de que haya una parte de la pareja que la mayor parte de las veces se quede a mitad de camino en lo que clímax se refiere. Ahora parece que han redescubierto una alternativa que hasta ahora nos pasabamos por alto. 

Si es cuestión de innovar, ellas son mucho más atrevidas. (iStock)
Si es cuestión de innovar, ellas son mucho más atrevidas. (iStock)

La quinta base

Por mucho que los hombres ansíen más practicar sexo y hablen abiertamente de lo que les gusta y lo que desearían probar, cuando hablamos de innovar en la cama y probar cosas nuevas, en realidad son ellas quienes llevan la voz cantante. Según una investigación realizada en 1992, el 16% de las mujeres entre 18 y 24 años aseguraron que habían intentado practicar sexo anal. Hoy en día, según un estudio de la Universidad de Indiana, el 20% de las féminas de 18 a 19 años lo practican, y para las que tienen entre 20 y 24 años este porcentaje aumenta hasta el 40%.

“Aunque muchos hombres pueden tener dudas sobre si sus novias quieren probar 'unos hoyos allá abajo'”, bromea Lindsay Tigar en 'Ask Men', “se estima que alrededor del 86% de las mujeres han intentado probar el sexo anal, incluso aunque después no lo hayan incluido entre sus rutinas sexuales”. Mientras que para gran parte de los varones siguen con tapujos en cuanto a la idea de recibir un masaje de próstata por tener que introducirles un trocito de dedo –lengua o lo que bien acuerden receptor y parte ejecutante–, ellas no dudan en probar, aunque no sea del todo como podrían imaginarse.

Se estima que alrededor del 86% de las mujeres han intentado probar el sexo anal, incluso aunque después no lo hayan incluido entre sus rutinas sexuales

“Mi novio y yo habíamos estado saliendo durante tres años y yo siempre había querido hacerlo, pero tenía miedo. Fue en su 30 cumpleaños cuando decidí que el compromiso iba para adelante y que valía la pena intentarlo. Sabía que iba a ser una situación delicada y potencialmente dolorosa, pero estaba muy a gusto con mi pareja y podía confiar en él”, relata en el mencionado artículo de 'Ask Men' Hilary, de 31 años.

Prueba y error

Como explica en 'Yahoo' Betty Dodson, sexóloga conocida como 'la madrina de orgasmos', “la estimulación del nervio pélvico a través del recto también puede conducir al placer en algunos aspectos sorprendentes”. Incluso algunas mujeres consiguen disfrutar más del sexo anal que del vaginal una vez lo dominan. Sin embargo, incluso haciendo las cosas bien y con calma, buscando la estimulación adecuada y añadiendo suficiente lubricante en la zona, “no hay duda de que va a doler, especialmente al principio”, advierte Tigar, y el testimonio de Katie, de 27 años, lo corrobora: “Cuando mi pareja y yo probamos el sexo anal por primera vez él me hizo respirar profundamente mientras me penetraba. Hasta que estuvo completamente dentro de mí cada movimiento fue realmente doloroso, pero después de un minuto comencé a sentirme bien y a disfrutar”.

“El problema es que ellas no parecen disfrutar de la 'quinta base', y sin embargo lo hacen de todos modos”, plantea en 'The New York Times' la sexóloga Peggy Orenstein, autora del libro 'Girls & Sex: Navigating the Complicated New Landscape' (Harper Collins). En su opinión, los datos hablan por sí mismos sobre los desmesurados porcentajes de mujeres que aseguran sentir molestias cuando practican cualquier tipo de sexo. De hecho, se calcula que el 30% experimentan dolor aunque mantengan relaciones basadas en 'sexo vainilla' (termino acuñado como referencia a un tipo de vida sexual similar a nuestros gustos cuando vamos a una heladería donde, por muchos sabores innovadores que pongan ante nuestros ojos, terminaremos escogiendo lo de siempre).

Probablemente me duché diez veces antes de que tuviésemos sexo anal por primera vez. Quería asegurarme de que todo estuviese muy limpio

“Se trata de una cantidad extraordinariamente alta para una actividad que se supone que es agradable y deseada”, continúa Orenstein, quien subraya la necesidad de acabar de una vez por todas con la creencia común de que la culpa es de los hombres: “Es más fácil y mejor para todos a largo plazo que las mujeres asuman que el buen sexo no es algo que sólo alguien puede darles; es algo que deben tratar de encontrar ellas mismas”.

No mires para otro lado y prueba con el tuyo también, listo. (iStock)
No mires para otro lado y prueba con el tuyo también, listo. (iStock)

Preparadas, listas… ¿Ya?

Si la higiene corporal suele ser uno de los grandes quebraderos para hombres y mujeres en lo que a sexo oral se refiere, no cuesta mucho imaginar hasta qué punto se liman los preparativos para probar esta nueva entrada. “Probablemente me duché diez veces antes de que tuviésemos sexo anal por primera vez. Estaba tan ansiosa por los olores y cosas parecidas que quería asegurarme de que todo estuviese muy limpio”, recuerda Madison, de 29 años. Y no es la única. Son muchas las mujeres que reconocen haber mantenido una dieta especial en las horas o días previos a probarlo.

“Pese a que ese día no le dedicamos tanto tiempo a los preliminares, sin duda fue agradable tener un período previo de adaptación”, explica Nicole, de 36 años. Hicieron bien, aunque quizás deberían haber trabajado más la zona. Así lo recomiendan los expertos en sexología que recomiendan practicar relaciones sexuales tradicionales antes de la penetración anal para relajar la zona adecuadamente y evitar sorpresas innecesarias.

Hasta que estuvo completamente dentro de mí cada movimiento fue realmente doloroso, pero después de un minuto comencé a sentirme bien y a disfrutar

Pero si se hace bien, quienes lo han probado aseguran que los resultados son verdaderamente increíbles. Lo que ocurre es que una vez se comienza a excitar el área anal femenina, las paredes comienzan a dilatarse poco a poco y el pene ejerce una presión ideal sobre el punto G, por lo que la sensación anal resulta mucho más intensa que la vaginal. “Me encanta cuando estoy teniendo sexo anal con mi chico y empieza tocando mi clítoris, esto me lleva rápidamente al éxtasis”, añade Nicole.

¿Por la puerta de atrás?

Sí, es cierto que tanto Markowicz como Orenstein hacen mención al sexo anal como alternativa sexual normalmente ignorada para que las mujeres disfruten de un sexo como nunca, pero el trasfondo de su idea va bastante más allá de la limpieza a posteriori de las zonas intimas. Y no es que cambiemos una vez más de orificio o que requiera de una penetración demasiado profunda.

Según las expertas, el disfrute total o parcial depende casi únicamente de ellas, de que sean capaces de dar la importancia suficiente al sexo sin que este reste otras cualidades realmente importantes para la vida en pareja: “Si las mujeres quieren igualdad en el dormitorio, tienen que conseguirlo por sí mismas. Si pretenden que los hombres prioricen que ellas tengan un orgasmo por encima de todo, es probable que les toque esperar mucho tiempo hasta disfrutar de relaciones plenas y satisfactorias”, advierte Markowicz.

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