el SUPERHÉROE DE LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL

Esta es una de las personas más inteligentes del mundo, y va a cambiarlo para siempre

Demis Hassabis, un británico de de padre griego-chipriota y madre china quiere llevar llevar la inteligencia artificial a niveles nunca vistos. Y lo está logrando

Foto: Demis Hassabis. (Google DeepMind)
Demis Hassabis. (Google DeepMind)

El pasado mes el desarrollo de la Inteligencia Artificial superó un importante reto. AlphaGo, un programa de ordenador desarrollado por Google DeepMind –la división de inteligencia artificial (IA) del gitante de internet– venció a Fan Hui, tres veces campeón profesional del Go en la competición europea. El programa ganó en un torneo de cinco juegos al jugador chino nacionalizado francés, según informó la revista 'Nature'.

Es la primera vez que una máquina derrota a un jugador profesional de este juego oriental y no es un paso baladí para la IA. Se trata del hito más importante después de que en 1996 el ordenador Deep Blue de IBM venciera a Gary Kasparov en una partida de ajedrez. El Go es mucho más complejo: tanto en número de movimientos (tiene más jugadas posibles que átomos hay en el universo) como en la planificación de la partida. Para ganar se requiere algo tan poco artificial como la intuición. Pero la IA desarrollada por DeepMind no sólo es capaz de improvisar moviendo las fichas del Go: su potencial va mucho más allá.

Su creador, Demis Hassabis, un británico de padre griego-chipriota y madre china, que fue calificado por el pionero de internet Tim Berners-Lee como una de las personas más listas del planeta, quiere llevar la inteligencia artificial a niveles nunca vistos. Su CV es impresionante: programó su primer videojuego con 8 años, se convirtió en maestro de ajedrez con 13, creó el popular juego 'Theme Park' –uno de los primeros en incorporar IA– con 17, se graduó en ciencia informática en Cambridge con 20 (y con matrícula de honor), y fundó una compañía de videojuegos, Elixir, antes de dedicarse por completo a DeepMind.

Pero Hassabis no solo cuenta con el talento necesario para lograr su objetivo, que no es otro que construir máquinas que piensen más y mejor que los humanos, tiene además un gigantesco presupuesto para cumplir con su sueño. En 2014 vendió su empresa a Google por 625 millones de dólares de los cuales él se llevó 80.

Esta es una de las personas más inteligentes del mundo, y va a cambiarlo para siempre

La solución a todos nuestros problemas

La posibilidad de que los robots superaran en inteligencia al ser humano ha sido una trama recurrente de las historias de ciencia ficción. Los grandes autores del género, de Philip K. Dick a Isaac Asimov, pasando por Stanislaw Lem, han explorado esta posibilidad. Y todos ellos alertaron de los peligros a los que deberíamos enfrentarnos cuando las máquinas superaran al hombre.

Hoy pocos piensan que podríamos vivir lo que ocurrió en 'Terminator', pero lo cierto es que la Inteligencia Artificial está avanzando mucho, y no son pocas las personas que creen que, más pronto que tarde, podríamos enfrentarnos a una situación similar.

En el futuro, estas máquinas súper inteligentes trabajarán mano a mano con los expertos humanos para resolver toda clase de problemas

Hasta la fecha, la mayoría de los sistemas de IA son limitados: están pensados para realizar una tarea en concreto, y no pueden hacer gran cosa si se salen del camino establecido. Deep Blue podía jugar al ajedrez, pero era incapaz de vencer al tres en raya. Pero el concepto de Hassabis es muy distinto: él quiere que las máquinas piensen como los humanos. ¿Y cómo se puede lograr esto? Construyendo la primera “maquina de aprendizaje de uso general”: un único conjunto de algoritmos flexibles y adaptables, que puedan aprender cualquier tarea desde cero, usando los datos en crudo. Un robot que, en definitiva, aprenda de la forma en que lo hacen los seres biológicos.

Como ha explicado Hassabis en 'The Observer', esta nueva generación de IA debe rebautizarse como Inteligencia Artificial General (IAG). En el futuro, asegura, estas máquinas superinteligentes trabajarán mano a mano con los expertos humanos para resolver toda clase de problemas. “El cáncer, el cambio climático, la energía, la genética, la macroeconomía, los sistemas financieros, la física: muchos de los sistemas que queremos dominar se están volviendo demasiado complejos”, asegura. “Hay tal sobrecarga de información que, incluso para los humanos más inteligentes, es difícil convertirse en experto en lo que dura una vida. ¿Cómo podemos filtrar este aluvión de datos para encontrar las ideas correctas? Una forma de pensar en la IAG es verla como un proceso que va a convertir automáticamente la información no estructurada en conocimiento para la acción. Trabajamos para, potencialmente, encontrar un metasolución a cualquier problema”.

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La rebelión de las máquinas

Hassabis no duda en comparar su empresa con el programa Apolo o el Proyecto Manhattan, no sólo por lo ambicioso de su objetivo, sino porque, al igual que estos dos grandes proyectos científicos, en DeepMind tienen lo mejor de lo mejor. “Somos capaces de, literalmente, contratar a los mejores científicos de cada país todos los años”, presume el superhéroe de la IA, que lidera un equipo de 200 personas de 45 naciones. “Así que tenemos, por ejemplo, a la persona que ganó las Olimpiadas de física en Polonia o el individuo que tiene el mejor doctorado de matemáticas de Francia. Tenemos más ideas que investigadores, pero al mismo tiempo, hay más gente llamando a nuestra puerta de la que podemos aceptar”.

El profesor Nick Bostrom. (nickbostrom.com)
El profesor Nick Bostrom. (nickbostrom.com)

DeepMind parece la némesis del Future of Humanity Institute, un centro que lidera el filósofo sueco Nick Bostrom –uno de los 100 pensadores más influyentes del mundo según la revista 'Foreign Policy'– en la Universidad de Oxford. También Bostrom busca a los mejores científicos del mundo y, en concreto, especialistas en IA. Pero su objetivo es muy distinto. Su trabajo consiste en estudiar las amenazas a las que tendrá que enfrentarse la Humanidad en un futuro cercano, y el auge de las máquinas es el asunto que más le preocupa.

Al igual que otros pensadores como Stephen Hawking, Bill Gates Elon Musk, Bostrom cree que la singularidad tecnológica –esto es, el momento en que las redes informáticas y los robots serán capaces de “automejorarse”– puede llegar más pronto que tarde. Según los miembros del centro, existe un 80% de posibilidades de que la IA supere a los humanos en el próximo siglo, un evento catastrófico para el que deberíamos estar preparados.

Bostrom sigue muy de cerca el trabajo de DeepMind, y cree que si Hassabis tiene éxito en la creación de su IAG nos enfrentaremos a consecuencias sin precedentes. En su opinión, el hecho de que una máquina haya vencido a un experto jugador de Go es un “importante hito”, pero el mayor desafío está por llegar.

Estamos aún a décadas de distancia de que exista nada parecido a una inteligencia general de tipo humano

La realidad, como apunta Bostrom, es que “si hay alguna forma de garantizar que las inteligencias artificiales superiores no van a dañar nunca a los seres humanos lograremos crearlas, pero si no hay ninguna forma de tener esa garantía, se crearán de todas formas”. Y, si somos tan fatalistas como Hawking: “la creación de la Inteligencia Artificial será el mayor logro de la historia de la Humanidad. Pero, por desgracia, podría ser también el último”.

Hassabis, claro está, no es tan apocalíptico. En su opinión, tal como explica en 'The Observer', el alarmismo en torno al desarrollo de la IA oculta los grandes beneficios que esta puede traer en corto plazo, teniendo en cuenta que, además, queda mucho para que las máquinas superen a los humanos.

Esta es una de las personas más inteligentes del mundo, y va a cambiarlo para siempre

“Estamos aún a décadas de distancia de que exista nada parecido a una inteligencia general de tipo humano”, asegura el británico. “Estamos en el primer peldaño de la escalera, jugando a juegos”. Aunque esto no quiere decir, apunta, que no haya “riesgos legítimos en los que deberíamos empezar a pensar”. En su opinión, creer que en unos años vamos a ser esclavos de los robots es ir demasiado lejos, pero sí es cierto que deberíamos tomar ya ciertas precauciones. Es por ello que se niega, por ejemplo, a que el código que genera su empresa se use en el sector militar y de inteligencia.

“A medida que estos sistemas se hagan más sofisticados, necesitamos pensar sobre cómo deben optimizarse”, explica Hassabis. “La tecnología de por sí es neutral, pero es un sistema de aprendizaje, así que, inevitablemente, va a tener una impronta del sistema cultural del diseñador, por lo que tenemos que pensar muy cuidadosamente acerca de nuestros valores”.

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