QUE TE DEN UN SUSTO NO SIRVE DE NADA

No es sólo contener la respiración: los mejores remedios para el hipo

Aunque todavía no entendamos muy bien cuál es la función de esta contracción diafragmática, hay tantos trucos para ponerle fin como personas que lo padecen...

Foto: El gran sabio Platón ya recomendaba este método. (iStock)
El gran sabio Platón ya recomendaba este método. (iStock)

El nombre de Lisa Graves puede que no les diga nada, pero si hubieran estado sentados en la consulta del dentista junto a ella, o compartido el autobús durante un trayecto largo, habrían podido entretenerse contando las veces que sufría un ataque de hipo: al menos unas cien al día. La cosa podía haberse quedado en anécdota porque muchas mujeres sufren ataques de hipo durante el embarazo, pero cuando el pequeño de Lisa había cumplido la edad suficiente para hacer la Primera Comunión, ella seguía teniendo hipo. No obstante, jamás batió el récord, la superó un norteamericano, Charles Osborne, que sufrió contracciones diafragmáticas durante 68 años. Aunque bien es cierto que este tipo de hipo persistente solo afecta a una persona de cada 100.000 y que para el común de los mortales dura solo un rato, desde que nuestras abuelas eran niñas se han inventado mil y un remedios para ponerle fin, tal y como destaca un artículo de 'The Daily Mail'.

Pero, ¿cuándo y cómo ocurre? ¿Por qué hay gente que te recomienda que levantes un brazo, el derecho para ser más exactos, o que contengas la respiración y creemos que funciona? Según el doctor Anton Emmanuel, miembro de la Sociedad Británica de Gastroeneterología: “El hipo es causado por una irritación del diafragma, que puede ser provocada por algo en nuestro pecho o estómago, o indirectamente desencadenada por nuestro estado nervioso”. De hecho, comidas y bebidas especialmente contundentes, como el alcohol, el curry o los guisos pesados y grasos pueden estimular este tipo de espasmos, de la misma forma que un repentino cambio en la temperatura, ingerir una bebida muy fría después de comer algo muy caliente, e incluso un ataque de estrés.

Los inventos para acabar con el hipo son variopintos: mientras unos abogan por distraer el cerebro o relajar el estado nervioso, otros se centran en el diafragma

Curiosamente, los médicos no entienden muy bien cuál es su función, o si los remedios que desde tiempos inmemoriales han surgido para paliarlo son realmente eso o meros placebos. Una de las principales teorías sobre su origen indica que podría ser un remanente de cuando nuestros ancestros vivían en el agua, ya que los renacuajos, por ejemplo, respiran con hipo. Menos imaginativa es la versión de que el hipo es un producto dañino de la evolución animal derivado, precisamente, de nuestros diafragmas irritados.

Los inventos para acabar con esta suerte de posesión de pequeños hipidos son tan variopintos como las teorías resultantes; mientras unos abogan por distraer el cerebro o relajar el estado nervioso, otros acuden directamente al centro de la irritación, el propio diafragma.

Las mejores formas de combatir el hipo

1. Tirar fuerte de la lengua

Según sus defensores, estimula el nervio vago –uno de los doce nervios craneales, que lleva señales del cerebro al estómago–. De esta forma, con solo un tirón de lengua el cuerpo digiere más rápidamente el alimento y facilita la presión del estómago y diafragma, eliminando la causa del hipo.

La cura más famosa de todas. (iStock)
La cura más famosa de todas. (iStock)

2. Beber un vaso de agua

Es el remedio más famoso y tiene sus variantes, como taparse los orificios de la nariz mientras bebes o agacharse y beber el agua al revés. No obstante, el médico indica que “es parcialmente una distracción” y añade que el agua puede provocar que el estómago se contraiga un poco y elimine el exceso de aire, pero el resultado es bastante insignificante.

3. Colocar bolsas de hielo en tu garganta

Esta cura que supuestamente afecta directamente al nervio vago, aunque poco se sabe al respecto. Si tenemos interés en probarla, podemos usar también una bolsa de guisante congelados o de cubitos.

4. Contener la respiración

Otra de las soluciones más populares y antiguas, a la que incluso Platón hizo referencia en sus obras. “Contener la respiración fuerza el diafragma a que se aplane y alargue, lo que ayuda a relajarlo y detener los espasmos”, indica el médico. Otras personas, en cambio, optan por hacer cuatro o cinco respiraciones profundas o exhalar aire en seis segundos.

5. Que te den un susto

No te engañes, este truco solo funciona en los dibujos animados, pero raramente en la vida. La teoría detrás de este remedio es que obliga al cerebro a hacer un movimiento reflejo y la adrenalina generada puede revertir el hipo, pero no hay ninguna evidencia de que sea así. No obstante, otro truco que parece tonto pero podría funcionar, de acuerdo al gastroenterólogo, es un tirón de orejas, ya que estimula el ya mencionado nervio vago y aflojar la presión del diafragma.

Una cura que inventó un barman norteamericano para paliar el hipo inducido por el alcohol consiste en mascar una rodaja de limón mojada en Angostura

6. Respirar dentro de una bolsa de papel

Es una imagen que a menudo asociamos a los ataques de ansiedad del cine porque supuestamente calma los nervios. Así, respirar unas diez veces dentro de una bolsa puede aumentar el nivel de dióxido de carbono en nuestra sangre y ayudar a relajar el diafragma.

7. Ponerse miel debajo de la lengua

De nuevo otro truco para estimular el nervio vago y engañar a nuestro cerebro sobre la sensación de estómago vacío, que, a su vez, aligere de presión al diafragma.

8. Masticar una rodaja de limón

Un remedio bastante moderno que inventó un barman norteamericano para paliar el hipo inducido por el alcohol y que consiste en mascar una rodaja de limón mojada en amargo de Angostura –zumo de lima concentrado–. Otros dicen que chupar un limón o beber vinagre también funciona.

9. Tomar salsa de tabasco

Aunque la comida picante provoca hipo, esta salsa podría ser una cura gracias, según sus defensores, a la sensación abrasiva que provoca en boca y garganta, y que distrae al cerebro.

10. Comer eneldo

Masticar eneldo es una tradicional cura que pretende activar el nervio vago, pero, tal y como recalca el doctor Emmanuel, no hay ninguna prueba de que sea efectiva.

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