Este tarugo intentó violar a una mujer y encontró su merecido. Así le puso
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Ahora está entre rejas

Este tarugo intentó violar a una mujer y encontró su merecido. Así le puso

Así de magullado y ensangrentado quedó un maníaco sexual después que una valiente mujer se defendiese de su ataque. Sus armas: las llaves de coche y una idea clara: 'no me va a violar'

placeholder Foto: Imagen de Johnathon Holmes tras ser detenido. (Departamento de policía de Yorkshire)
Imagen de Johnathon Holmes tras ser detenido. (Departamento de policía de Yorkshire)

La violencia machista no es algo que se quede en casa, como deben pensar aquellos que la denominan 'doméstica'. Está por todas partes. Cada día, cientos de mujeres en todo el mundo tienen que enfrentarse a situaciones violentas y agresiones que pueden ir desde el incómodo mensaje verbal hasta violaciones y palizas. Son muchas las que desearían poder defenderse como hizo el mes pasado una joven británica cuando un maníaco sexual trató de violarla en plena calle.

Fue Johnathon Holmes, de 35 años, quien asaltó a la mujer mientras caminaba de casa al trabajo por la ciudad de Sheffield, Inglaterra. Y claramente no debió calcular las merecidas represalias de su violento ataque. Diferentes medios británicos han recogido la historia de este dramático incidente en el que un intento de agresión machista terminó en violencia, pero esta vez contra quien la merecía: él atacante.

Estrategia fallida

Según declaró la mujer en su testimonio ante el tribunal, el atacante la había estado siguiendo desde primera hora de la mañana y siguió sus pasos durante algo más de un kilómetro y medio antes de abalanzarse sobre ella y llevársela hacia unos arbustos.

Afortunadamente, la agredida se estaba dando cuenta de que la estaban siguiendo y se armó con lo que tenía a mano para defenderse en un momento dado: colocó las llaves del coche en una mano a modo de arma blanca y con la otra cogió el teléfono móvil para llamar a su pareja.

En su testimonio recuerda que cuando Holmes la agarró por la espalda y se subió encima de ella le susurró al oído una repugnante frase: “vas a disfrutar de esto”.

“A continuación metió la lengua en su boca y ella la mordió tan fuerte como pudo”, explican en 'The Mirror'. El mordisco hizo que dejase de agarrarla tan fuerte y fue entonces cuando ella hizo una maniobraba para ponerse encima del agresor y empezó a darle puñetazos en el estómago mientras empuñaba sus llaves fuertemente contra su cuello y gritaba pidiendo ayuda, declaró ante el tribunal.

Colaboración ciudadana

Dos transeúntes escucharon los gritos y corrieron a socorrer a la mujer. Fue entonces cuando Holmes trató de huir de la escena, pero era demasiado tarde: la agredida continúo golpeándole bestialmente y acabó con los ojos negros de moratones y cortes en la cara. Tal fue la defensa empleada por la joven que la prensa compara el rostro de Holmes con el del monstruo de Frankenstein.

“Estaba segura de que iba a violarme. Estaba aterrorizaba pero también muy furiosa”, declaró la joven ante la juez.

Pese a la ayuda de personas que pasaban por la zona, tras ser brutalmente golpeado por la joven el agresor se dio a la fuga. Sin embargo, la policía pudo localizarlo en tan sólo unas horas y fue detenido. Homes aseguró a los agentes que no tenía ningún recuerdo de lo ocurrido porque “estaba borracho”. Recordemos que anduvo más de kilómetro y medio persiguiendo a la joven, probablemente tiempo suficiente para que se le bajase la sensación de embriaguez.

Empezó a darle puñetazos en el estómago mientras empuñaba sus llaves fuertemente contra su cuello y gritaba pidiendo ayuda

De hecho, los detectives descubrieron que el individuo llevaba toda la tarde mirando y persiguiendo a mujeres por la ciudad y escondiéndose en callejones si era descubierto, hasta que encontró la oportunidad.

La juez Sarah Wright, encargada del caso, aseguró que no tenía “ninguna duda” de que Holmes había atacado deliberadamente a la joven y añadió que la víctima había “luchado con gran valentía y coraje”. Declarado culpable, Holmes ha sido condenado a cuatro años y medio de prisión.

Esto no acaba aquí, nunca

“Él no va a hacer nada parecido a una mujer otra vez”, declaró según 'The Huffington Post' la fiscal Rachael Harrison tras conocerse la sentencia, pero el problema no acaba con una sentencia de cárcel. La sensación de miedo, angustia e indefensión no puede meterse entre rejas, y se queda con la víctima.

Las agresiones sexuales, ya se consuman o se queden en intentos, tienen un efecto devastador en la vida de las víctimas. Afectan a su vida familiar, amorosa, laboral… A todos y cada uno de los espacios de su día a día. Quedan marcadas. “Ella no es capaz de continuar su vida como antes”, explicaba su abogada defensora. “Ha sido mi peor pesadilla y no dejo de repetir en mi cabeza lo que ocurrió. Ya no voy a ninguna parte cuando anochece porque me resulta muy estresante”, explica la atacada.

“A menudo pienso en que podría haber sido mucho peor. Aunque sé que él está encerrado, a veces tengo miedo porque creo que va a venir otra vez a por mí”, declaraba la atacada. Afortunadamente, la joven le dio su merecido, pero el daño de la víctima no se limita a unas rajas y moratones en la cara y nadie asegura que termine en cuatro años y medio.

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