Cumpleaños, ¿feliz?

De esto vas a enfermar, dependiendo de la estación del año en que hayas nacido

Aunque todavía hay muchas preguntas en el aire y existe gran incertidumbre, los datos están ahí. No te asustes si tu fecha de cumpleaños está en la zona de peligro, tampoco es determinante al 100%

Foto: Echa bien las cuentas para ir apañando los medicamentos básicos. (iStock)
Echa bien las cuentas para ir apañando los medicamentos básicos. (iStock)
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Otoño

Según una investigación realizada en 2012 y publicada en la revista 'Allergy', los niños que nacieron en los meses de otoño son entre un 30% y un 90% más propensos a desarrollar alergias alimentarias a la leche, los huevos o los cacahuetes que aquellos cuyo cumpleaños coincidía con cualquier otra estación del año.

Los científicos creen que esto podría deberse a factores medioambientales ya que al nacer en otoño se enfrentaban a una falta de vitamina D, lo que resulta crucial durante el periodo de desarrollo y afectar a su sistema inmunológico haciéndolos susceptibles a ciertos alérgenos. Los niveles bajos de vitamina D pueden disminuir la eficacia de la piel como barrera protectora dejando que los alérgenos penetren en su organismo desde bien pequeños.

Alérgicos y asmáticos. Otro estudio realizado un año después en Taiwán descubrió que nacer en otoño nos hace un 13% más propensos a desarrollar asma que los que nacen en primavera. En la misma línea de la anterior, los autores explicaron que la exposición a un clima relativamente frío durante los primeros meses de vida podría dejarnos a la intemperie desencadenando las reacciones alérgicas que terminan por derivar en asma.

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Invierno

¿Cuántas personas zurdas conoces? No te preocupes si no sabes la cantidad exacta, en realidad lo que tienes que tratar de recordar es cuándo nacieron, porque probablemente fuese en invierno. Investigadores alemanes encontraron una relación entre el uso predominante de la mano izquierda y los meses de nacimiento, habiendo significativamente más probabilidades de ser zurdos si cumplimos años entre noviembre y enero.

Eso sí, esta curiosa coincidencia sólo se desarrollar en varones: “Es probable que los niveles de testosterona en el útero afecten al desarrollo del cerebro del feto, y si son elevados pueden retrasar la maduración de su hemisferio cerebral izquierdo, haciéndolo más propenso a ser zurdo”, explicaban los autores.

El hecho es que cuando los días cuentan con más horas de luz –entre mayo y junio– se estimula una mayor secreción de esta hormona, por lo que los nacidos a finales de otoño y principios de invierno reciben altas dosis de testosterona durante los cuatro primeros meses de desarrollo en el vientre materno. Periodo en el que se desarrollan capacidades como el futuro uso dominante de una u otra mano.

La ciencia no sólo ha determinado posibles enfermedades, también cree que la estación de nacimiento puede conducirnos a variaciones personales. Es el caso de los nacidos en invierno que se caracterizan por desarrollar problemas socioeconómicos, según un estudio realizado en la Universidad de Notre Dame. Tras analizar los datos del censo y certificados de nacimiento de EEUU, los investigadores determinaron que es probable que las madres que dan a luz en invierno sean solteras y carezcan de estudios superiores. Las mujeres adineradas, sugerían los autores de la investigación, “podían permitirse el lujo de programar sus partos en temporadas más deseables”. Claro que nadie dice que nuestra vida dependa directamente de la situación familiar en la que nazcamos, pero, lo queramos o no, algo influye.

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Primavera

Existen diferentes evidencias científicas de que los bebés nacidos en primavera podrían tener algunos problemas de inmunológicos. Sin ir más lejos, una investigación realizada en 2012 y publicada en la revista 'BMC Medicine' aseguró que el desarrollo de enfermedades autoinmunes –incluyendo la esclerosis múltiple, la artritis reumatoide o la colitis ulcerosa– es mucho más común en las personas que nacen en el mes de abril y cercanos, encontrándose los índices más bajos en aquellas nacidas en octubre, justo seis meses después.

Tampoco entres en pánico si eres de los meses de primavera, los investigadores aseguran que el hecho de haber nacido en “el peor momento” tan sólo incrementa el riesgo en un 5%. Aunque los autores no están seguros exactamente de por qué ocurre esto, creen que podría estar relacionado con niveles bajos de vitamina D durante el tercer trimestre del embarazo, lo que afectaría al desarrollo correcto del sistema inmunológico, incrementando el riesgo de padecer este tipo de enfermedades.

Pero podría ser peor: un estudio publicado el pasado año en 'The International Journal of Cancer' demostró que las personas nacidas entre los meses de marzo y mayo tenían un 25% más probabilidades de desarrollar linfoma no Hodgkin que los nacidos en septiembre o noviembre. Y ojo con tu mes, porque los autores aseguraron que los nacidos en abril, en concreto el día 24, mostraban un riesgo aún mayor de padecer este tipo de cáncer.

¿Por qué? Los investigadores creen que esto se debe a la “hipótesis de la exposición retrasada” que está directamente relacionada con las mencionadas enfermedades autoinmunes. Esto se traduce en que los bebés nacidos en los meses de primavera no estuvieron expuestos a ciertas infecciones ambientales en un momento crítico del desarrollo inmunológico, y como resultado pueden desarrollar respuestas inmunes anormales que podrían hacer más susceptibles el mencionado linfoma no Hodgkin.

Y no es el único tipo de cáncer. Otro estudio publicado en la revista 'International Journal of Epidemiology' encontró que las personas nacidas en primavera eran 21% más propensas a desarrollar melanoma a partir de los 30 años que los que habían nacido en el otoño. “Los investigadores creen que estos bebés podrían estar expuestos a una mayor exposición a rayos UVA durante sus primeros meses de vida, un período crítico que podría aumentar años más tarde la susceptibilidad a padecer cáncer de piel”, explica Christa Sgobba en 'Women's Health'.

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Verano

Los científicos aseguran que los nacidos en verano desarrollan más problemas de visión. Y no, no se debe precisamente a que estén expuestos a más horas de sol. Una reciente investigación realizada en el Reino Unido descubrió que las personas que cumplen años en los meses de estío tienen un 17% más de probabilidades de desarrollar altos niveles de miopía, que los que lo celebran en invierno. Los autores del estudio barajan que las causas puedan tener que ver con las diferencias estacionales en el momento del nacimiento así como otras características ambientales como la temperatura.

Puede que tu signo del zodiaco sea Cáncer, Leo o Virgo o que, probablemente, conozcas a alguien de este horóscopo. ¿A menudo pasan del buen humor a la ira absoluta? No es su culpa, es por su fecha de nacimiento. Al menos así lo creen los investigadores que presentaron su estudio hace unos meses en el Colegio Europeo de Neuropsicofarmacología. Estos aseguran que las personas que nacen en los meses de verano suelen mostrar un temperamento ciclotímico, que se caracteriza por cambios frecuentes y repentinos de humor pasando de la tristeza a la alegría.

Estos cambios de humor podrían ser consecuencia de alteraciones en el funcionamiento de sus neurotransmisores. “Esto podría deberse a que al nacer en esos meses se exponen a determinados gérmenes o alérgenos que se encuentran en el aire o la luz y a las temperaturas en las que se encuentran en el vientre materno justo antes de nacer y poco después del parto”, explica Xenia Gonda, autora principal de la investigación, quien advierte que cuando estas alteraciones en el estado de ánimo se muestran muy severamente podrían derivar en ciertos trastornos graves. Lo que enlaza directamente con la otra de las patologías relacionadas con los nacidos en verano: el suicidio.

Las personas nacidas entre finales de primavera y los meses de verano podrían tener en mayor riesgo de suicidarse que los nacidos durante otros meses, aseguraba un estudio húngaro realizado en el año 2010. Los investigadores encontraron que los bebés del mes de julio fueron casi un 14% más propensos a suicidarse que los nacidos en diciembre, mes con los niveles más bajos de casos de suicidios registrados.

Aunque los autores no estaban seguros de cuál podía ser la causa responsable de este riesgo, su hipótesis cuadra con la de Gonda y su equipo: una compleja interacción entre la época en la que nacemos y el desarrollo de diferentes neurotransmisores podrían ser los culpables de los comportamientos suicidas.

Alma, Corazón, Vida

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