Nacer en los últimos meses del año nos puede convertir en fracasados
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LA FECHA DE NACIMIENTO CONDICIONA EL TRABAJO Y EL SALARIO

Nacer en los últimos meses del año nos puede convertir en fracasados

Si se pensaban que el mes en el que hemos nacido o en el que nacerán nuestros hijos sólo influye para su horóscopo -para los creyentes

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Nacer en los últimos meses del año nos puede convertir en fracasados

Si se pensaban que el mes en el que hemos nacido o en el que nacerán nuestros hijos sólo influye para su horóscopo -para los creyentes en estas cuestiones-, están muy equivocados. Los niños nacidos en los últimos meses del año tendrán peores puestos de trabajo, salarios más reducidos, menos confianza en sí mismos y más posibilidades de sufrir acoso escolar.

Así lo manifiestan varios estudios, como el realizado estos días por el Instituto de Estudios Fiscales de Reino Unido, el segundo de la institución en este sentido. En esta investigación se asegura que “los niños nacidos en agosto –en el curso escolar inglés los niños acceden por promociones de septiembre a agosto y no por año natural como en España- tienen menos posibilidades de ir a las mejores universidades”. Esto sólo depende de la “suerte” que tengan al nacer.

La investigación alude a que este grupo de alumnos tendrá un 20 por ciento menos de posibilidades de ir a grandes instituciones académicas y optará por estudios vocacionales. La confianza que tengan en sí mismos y la capacidad para controlar su propia vida está asociada, por tanto, a la probabilidad de encontrar un trabajo y de tener un salario más alto, según explica Claire Crawford, una de las autoras del estudio.

En el trabajo Does When You Are Born Matter? se afirma, además, que los profesores de último curso de Primaria corroboran que el 63 por ciento de los alumnos nacidos en septiembre están preparados para comenzar la Secundaria, frente al 49 por ciento de los estudiantes nacidos en agosto. Estos niños, además tendrán el doble de probabilidades de sufrir acoso escolar frente al primer grupo.

El pedagogo y profesor de la Facultad de Educación de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), Valentín Martínez-Otero, comenta a El Confidencial que, aunque estos datos hay que observarlos con cautela, el mes de nacimiento “puede influir” sobre sus capacidades. “No en vano, cuanto más pequeño es el niño, once meses de diferencia en la edad pueden advertirse de forma significativa en su desarrollo”.

Otra de las autoras de la investigación, Ellen Greaves, recomienda a las autoridades que se preocupen por ampliar la experiencia educativa de los niños nacidos en verano porque parecen estar en desventaja en términos de bienestar y de resultados académicos.

Lo mismo opina el profesor de la UCM. “Los educadores han de tener en cuenta esto para no desequilibrar la situación de estos niños. Hay que fijarse en el desarrollo y en las circunstancias de cada crío, ya que si hay una metodología adaptada y flexible, las diferencias que pueden existir en cuanto al mes de nacimiento no tienen por qué dificultar su educación”, asegura.

La solución a este problema debe darse en los primeros años de la educación del niño para que no acarree problemas a lo largo de su vida que desemboquen, como explica el estudio, en un mayor riesgo de tener problemas con el alcohol o las drogas, de ser más inseguros o de tener un peor puesto de trabajo.

La mayoría de los futbolistas nació a principios de año

Un buen ejemplo de estas situaciones es lo que ocurre en los equipos de fútbol. Como en cualquier lugar, hay jugadores con un mayor desarrollo físico que otros. Los entrenadores suelen confiar en lo que están más desarrollados, a pesar del buen trabajo y del esfuerzo que han tenido otros miembros del equipo porque de lo que se trata es de ganar. Esto hace que se creen jugadores muy seguros de sí mismos, gracias a la confianza que se ha depositado en ellos, mientras que otros, en los que no se ha creído, tengan muchas más dudas sobre su valía.

Según un informe del Observatorio de Futbolistas Profesionales, más del 35 por ciento de los futbolistas menores de 21 años habían nacido en enero, febrero o marzo. Además, según avanzan los meses posteriores se reduce el porcentaje de jugadores. Por ejemplo, de los 23 futbolistas que se alzaron con la Copa del Mundo en Suráfrica, nueve habían nacido en enero y ninguno en diciembre. Aquí la tendencia se mantiene.

Valentín Martínez-Otero confirma que las diferencias también pueden advertirse en aspectos físicos como la estatura o la coordinación psicomotriz, sobretodo cuando son más pequeños, y recomienda emplear las mismas pautas educativas que para las diferencias psíquicas, ya que pueden repercutir en todas las facetas del desarrollo.

Sin embargo, los estudios ingleses no son los únicos que hablan de este asunto. El trabajo La date de naissance influence-t-elle les trajectoires scolaires et professionnelles? del profesor de la Escuela de Económicas de París, Julien Grenet, establece la misma teoría y va más allá, puesto que responsabiliza de esto al sistema educativo que “penaliza a los niños nacidos en los últimos meses” e insta a tener en cuenta este factor al educar.

Grenet explica que este lastre en los primeros años también condicionará los resultados posteriores puesto que en vez de atenuarse, se irá fijando a lo largo de su vida. Por ejemplo, la investigación muestra que en Francia los niños de 15 años tendrán un 51 por ciento más de posibilidades de sufrir un retraso si han nacido en diciembre, frente al 35 por ciento de probabilidades si han nacido en enero.

Ante este posible “impacto negativo”, el pedagogo recomienda “sensibilidad ante las diferencias y personalizar la educación porque si no podría tener una incidencia en el niño”. De todas formas, se muestra convencido de que en España “la formación para la temprana infancia es cada vez superior” y se tienen en cuenta no sólo estas diferencias, sino también otras como las características personales de cada uno, las socio-económicas o las discapacidades que pudiesen tener.

Martínez-Otero considera favorable fomentar “situaciones de aprendizaje variadas en las que los niños pasen por diferentes roles y reciban una atención diferenciada en distintos tipos de grupos” y cree que “si se estimula la iniciativa y se cultiva la confianza en sí mismo”, esto no supondrá un lastre.

Es recomendable, por ejemplo, que los compañeros de más edad ayuden a los más pequeños y estos, a su vez, a otros de menos edad  para “enriquecer la relación inter humana”. Lo mismo que desde casa “los padres deben acercarse y colaborar con los profesores para que se pongan medios y se cree un plan educativo más adecuado”. El profesor de la UCM explica que “la familia es la primera y más importante institución educativa y la ayuda en casa para avanzar siempre es positiva”.