ETS, CONDONES Y OTRAS SORPRESAS inesperadas

Sexo casual: lo que aprendí tras pasar 10 años acostándome con tíos de una sola noche

Durante una década Amanda Dennis se acostó con más de 30 hombres. Toda una experta que quiere compartir sus enseñanzas para no llevarnos sorpresas en un encuentro sexual esporádico

Foto: Tengo cero remordimientos. Al contrario, creo que estoy repleta de conocimientos sobre lo que funciona o no en la cama. (iStock)
"Tengo cero remordimientos. Al contrario, creo que estoy repleta de conocimientos sobre lo que funciona o no en la cama". (iStock)

“Esperé hasta la universidad a perder mi virginidad, una decisión que tomé conjuntamente con mi novio de toda la vida que era conservador. Después, practicamos sexo seguro durante unos meses y luego la relación fracasó casi al mismo tiempo que mi protestantismo conservador”, relata Amanda Dennis en 'Shape'. La joven decidió dar un giro a su vida universitaria y comenzó a salir más de fiesta y a beber alcohol para tratar de ahogar sus penas tras la ruptura.

“Pensé que me sentiría mejor al poco tiempo pero, en cambio, entré en una década de minirrelaciones, aventuras ocasionales y un montón de rollos de una sola noche”. Actualmente emparejada con un hombre algo mayor que ella, Dennis ha decidido compartir las principales enseñanzas que aprendió tras 10 años de relaciones esporádicas y sexo casual.

“A día de hoy mi recuento de parejas sexuales es más elevado que mi edad. Pero tengo cero remordimientos. Al contrario, creo que estoy repleta de conocimientos sobre lo que funciona o no en la cama o qué situaciones –más allá del riesgo de un embarazo no deseado o coger una Enfermedad de Transmisión Sexual o ETS– podemos encontrarnos”, asegura, quien ha enumerado algunos de los mejores momentos que vivió en los 10 años en los que mantuvo más de 30 relaciones sexuales.

'Si el tipo odia los condones, puede que esté usando el tamaño incorrecto'. (iStock)
'Si el tipo odia los condones, puede que esté usando el tamaño incorrecto'. (iStock)

Dennis se acostó con varios tíos al año durante casi una década, y esto es lo que aprendió de cada uno de ellos, a los que cita por el número que ocupan en su amplia lista de amantes.

# 3 Exigir sexo seguro es tu responsabilidad

La joven alerta ante una cuestión bastante común que ella escuchó por primera vez de boca de un hombre con el que llevaba durmiendo un par de semanas. Llegado el momento de ponerse el condón él pretendió convencerla de lo contrario con un triste y llano: “¿Es que no confías en mí?”

“Que puede resultar insultante, vale, pero también desconcertante: ¿Por qué debería confiar en él? ¿No tendría que estar preocupado de que yo pudiese pegarle una gonorrea?”, se pregunta. En ese momento se dio cuenta de que las ETS no aterran a todo el mundo y la gente se la juega a la mínima. “¡Tienes que mirar siempre tú por tu propia salud sexual!”, exclama horrorizada.

# 20 Importante: el tamaño de los preservativos

“Si el tipo odia los condones, puede que esté usando el tamaño incorrecto”, plantea Dennis, quien, cuando ya llevaba una buena racha de encuentros sexuales se encontró con un hombre que siempre ponía una extraña mueca cuando se ponía el preservativo y se quejaba de molestias y dolor. “Estaba bien dotado, pero nunca había considerado que tal vez los condones le apretaban demasiado porque realmente la goma le oprimía demasiado. Le compre una caja de Magnum –condones talla XL– y se convirtió en su nuevo compañero sexual favorito”, asegura.

# 1 El embarazo es una carga compartida

“Los buenos chicos lo entienden”, aclara Dennis remontándose a su primera pareja estable –el mencionado chico conservador– con quien compartía los gastos de las píldoras anticonceptivas y condones. “Él entendía que un embarazo accidental nos implicaría a los dos y dividía los gastos a medias”.

Tras aquella relación duradera, Dennis reconoce que esperaba que sus rollos esporádicos llevasen o comprasen sus propios condones sin delegar en ella la responsabilidad de llevar una caja en el bolso.

'Me desperté con un tipo con la misma resaca que yo en mi cama'. (iStock)
'Me desperté con un tipo con la misma resaca que yo en mi cama'. (iStock)

# 14 Cuidado con el condón de la cartera

“Hay que estar atentos a la fecha de caducidad y, en ocasiones, apretar el envase para asegurarse de que la burbuja de aire todavía se encuentra ahí, lo que significa que está bien sellado”, aprendió Dennis en su décimo cuarto encuentro sexual al averiguar que en la cartera también se pueden romper los preservativos.

# 9 Orinar siempre antes y después del sexo

“Disfrutábamos tanto de las caricias de después que un día, cuando intenté levantarme de puntillas para ir al baño, él juguetonamente me bloqueo en sus grandes y musculosos brazos para que no me fuese. Me quedé, pero realmente me lamenté de no haber ido al lavado a empujar al retrete las bacteriasa través de mi tracto urinario”. Orinar antes y después de las relaciones sexuales es fundamental para evitar las dolorosas y molestas infecciones de orina

# 26 ¿ETS, sentencia de muerte sexual?

“Estaba medio desnuda en la cama con un chico nuevo que me gustó mucho”, relata. En un momento dado, el joven la alertí de que tenía 'algo difícil que decir'. Obviamente, Dennis se asustó y escuchó atentamente: “Nunca he tenido ningún síntoma pero di positivo en herpes. Estoy tomando medicación por lo que es muy difícil que se transmita pero quería avisarte”, se sinceró el recién conocido acompañante.

Una mañana de sábado de resaca suprema, me encontré en la cola de una farmacia esperando para comprar un test de embarazo

“Esa noche no tuvimos sexo porque quería tiempo para asimilarlo y hacer mi propia investigación. Y sí, yo estaba un poco asustada, pero también admiré el respeto y la honestidad que mostró cuando simplemente podría no habérmelo dicho. Unas semanas más tarde resultó ser un idiota total, pero bueno, al menos me advirtió sobre su ETS”, bromea la autora.

Socio # 4: El farmacéutico es un buen amigo

“Una mañana de sábado de resaca suprema, me encontré en la cola de una farmacia esperando para comprar un test de embarazo”, nos sitúa la autora. “Mientras trataba de reconstruir exactamente lo que había sucedido la noche anterior: me había despertado con un tipo con la misma resaca que yo en mi cama y un envoltorio de condones en el suelo, pero no estaba segura de cómo había llegado el envase hasta ahí. Empecé a angustiarme sobre todo porque estaba justo en la semana de no píldoras del mes”.

Tras plantearse ir al médico de urgencias –día complicado el sábado– optó por acercarse a la farmacia más cercana y descubrió que tenía mucho más cerca de lo que pensaba a una buena amiga para situaciones de emergencia: “Le dije que si era necesario un plan B por si mis anticonceptivos no eran suficientes. Ella me respondió que en un caso así no, que bastaba con que me tomase una de mis píldoras extra para tener un seguro adicional”.  

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