JORNADA SOBRE SONDEOS POLÍTICOS

Las 7 tendencias que cambiarán radicalmente la política española en 2015

El bipartidismo está al borde de la extinción y España está entrando en una nueva era política. Según los sociólogos hay una serie de dinámicas que cambiarán para siempre el panorama. Son estas

Foto: Una chica introduce su papeleta en las pasadas elecciones andaluzas. (Reuters)
Una chica introduce su papeleta en las pasadas elecciones andaluzas. (Reuters)

Elecciones andaluzas, municipales, autonómicas, catalanas y generales. Son pocos los años en que se concentran tantas citas electorales de peso y este es especialmente importante. Quizás desde el 78 no ha habido un panorama político tan cambiante, tan disputado y tan difícil de entender. Los tiempos están cambiando, que diría Bob Dylan, y los sociólogos, periodistas y políticos tratan de explicarlos lo mejor que pueden.

El Confidencial y Aneimo organizaron ayer en Madrid una Jornada sobre sondeos electorales con un título tan sugerente como real: “2015: el año político que cambiará España”. En ella se reunieron representantes de los institutos que elaboran los sondeos, sociólogos de renombre y políticos de los principales partidos, con excepción de Podemos, que denegó su asistencia y recibió la mayoría de los dardos envenenados de la jornada –es lo que tiene no aparecer–.

Entre las 9 de la mañana y las 14 de la tarde hay tiempo para tocar numerosos temas y discutir mucho, pero una cosa parece clara: el bipartidismo está al borde de la extinción y España está entrando en una nueva era política. 7 tendencias cambiarán radicalmente el panorama. Son estas:

1. España necesita un proyecto de país y los ciudadanos se lo comprarán a quien lo venda

Todos los sociólogos coinciden en señalar que España está sumida en una enorme crisis a todos los niveles: económico, institucional, social y político. La ciudadanía ha perdido la confianza, pero no en la política en general, sino en la que se ha hecho hasta ahora.

José Juan Toharia (Metroscopia) citó en su intervención una famosa frase del general De Gaulle: “No puedo concebir a Francia sin grandeza”. Al dirigente francés, reconocía Toharia, “se le ha caricaturizado mucho, como un representante del nacionalismo rancio, pero viene a decir algo no despreciable, y es que no se puede concebir el propio país sin tener una cierta idea de cómo debe ser”.

Parece evidente que en las próximas elecciones generales se pondrá sobre la mesa la necesidad de una reforma constitucional

Todos los sociólogos y políticos que han participado en la jornada reconocen que España vive un año electoral decisivo, en el que nos jugamos mucho como país. Y el éxito de uno u otro partido dependerá de su capacidad para ilusionar a la ciudadanía con unas metas colectivas que, como apuntaba Toharia, “den una sensación de comunidad a la sociedad”.

Parece evidente que en las próximas elecciones generales se pondrá sobre la mesa la necesidad de una reforma constitucional, pero como señalaba el vicesecretario general de Ciudadanos, José Manuel Villegas, el primer paso será llegar a acuerdos sobre lo que hay que reformar y una vez que se sepa esto abrir el melón constitucional. Lo que parece claro es que va a abrirse, por mucho que el PP mire hacia otro lado. 

2. El nuevo escenario obligará a que haya pactos

Hasta que se celebren las elecciones generales puede ocurrir de todo, pero parece claro que el fin del bipartidismo es una realidad. El próximo Congreso español tendrá cuatro fuerzas principales (PP, PSOE, Podemos y Ciudadanos) que tendrán la obligación de llegar a acuerdos para garantizar la gobernabilidad de España, un país que lleva mucho tiempo sin saber lo que es un pacto de Estado.

“Cuando yo estaba en el gobierno hablábamos de temas de Estado, temas en los que todos los partidos se ponían de acuerdo”, explica Rosa Conde, expresidente del CIS y Portavoz del Gobierno en la tercera legislatura de Felipe González. “Creo que esta política de buscar áreas de consenso la rompió Aznar en el 89 y desde entonces ha sido muy difícil encontrarlo”.

“Un escenario de cuatro partidos con mayorías complicadas obliga a los pactos y a una cultura de cooperación que puede ser buena”

En el nuevo panorama político no quedará más remedio que pactar, algo que presenta oportunidades y desafíos. “Nuestra cultura política, como consecuencia de un bipartidismo excesivamente anquilosado, es de confrontación”, asegura Emilio Lamo de Espinosa, catedrático de sociología de la Universidad Complutense de Madrid y presidente del Real Instituto Elcano. “Un escenario de cuatro partidos con mayorías complicadas obliga a los pactos y a una cultura de cooperación que puede ser buena. Y es algo que la sociedad española lleva pidiendo mucho tiempo”.

El problema de los pactos es que siempre tienen un coste político asimétrico, unos partidos ganan, otros pierden y está por ver que los partidos actuales sean capaces de asumir este riesgo. La posible ingobernabilidad de un Congreso fragmentado es algo que preocupa a todos los participantes de la jornada.

“Creo que lo que van a tratar de hacer los nuevos partidos, o los viejos si ya no son los primeros, es lo que hicieron siempre los partidos nacionalistas con los nacionales, que es el apoyo parlamentario: no acabar por pringarse”, explica Fernando Vallespín, catedrático de Ciencia Política de la Universidad Autónoma de Madrid. “Y eso no es lo que necesitamos, lo que necesitamos es gobiernos de coalición”.

De izq. a dcha.: Jorge Clemente, Victor Sobrino, José Juan Toharia y Luciano Miguel. (Pablo López Learte)
De izq. a dcha.: Jorge Clemente, Victor Sobrino, José Juan Toharia y Luciano Miguel. (Pablo López Learte)

3. La batalla (como siempre) se dará en el centro, pero este cambiará por completo

Todos los sociólogos coinciden en señalar que en las elecciones que se celebrarán en 2015 los partidos lucharán por abarcar al votante de centro, que es, de largo, el más numeroso.

“La sociedad española está mostrando una gran resistencia, no ha habido ningún proceso de radicalización política”, explica Lama de Espinosa. “De hecho, los problemas de Podemos surgen porque se arrinconó hacia la izquierda y ahora quiere irse al centro a por los votos”.

La batalla está en el centro, y dado que los pactos serán decisivos, los partidos situados en los extremos lo tendrán más difícil. “El PP sólo puede pactar con Ciudadanos y con dificultad. Podemos solo puede pactar con el PSOE y con dificultad. El PSOE y Ciudadanos tienen más facilidad porque pueden pactar por la derecha y la izquierda”, asegura el presidente del Real Insituto Elcano.

La irrupción meteórica de Ciudadanos en la política nacional podría hacer más daño al PP que la irrupción de Podemos al PSOE

Coincide en esta percepción Rosa Conde, que también piensa que en la batalla por el centro PP y Podemos lo van a tener más difícil: “Son los partidos que tienen posiciones más extremas. El PP niega cualquier reforma de la Constitución y Podemos quiere acabar con el régimen del 78. Son los partidos que tienen un rechazo mayor de los ciudadanos”.

La irrupción meteórica de Ciudadanos en la política nacional podría hacer más daño al PP que la irrupción de Podemos al PSOE. “Ciudadanos lo que pretende es que que la sociedad civil descontenta pueda votar a un partido de centro-derecha”, asegura Vallespin. “Esta gente no estaba dispuesta a votar a un determinado partido que no se daba por enterado de que en este país las cosas ya no se resolvían al modo tradicional. El PP como no se renueva no da la posibilidad de que esa gente pueda votarlo”.

4. Los partidos nacionalistas perderán su poder en el Congreso

Aunque parece que “la cuestión catalana” está un poco más calmada, es absurdo pensar que el problema ha desaparecido. No cabe duda de que el modelo territorial de España seguirá levantando ampollas. Nadie parece realmente contento con la forma en que han funcionado las autonomías y, excepto el PP, todos los partidos parecen dispuestos a abordar una reforma territorial. Esta requerirá de un gran esfuerzo negociador por parte de las fuerzas que ostenten los escaños en la próxima legislatura, pero serán los partidos españolistas y federalistas lo que centren la mayor parte del debate: las fuerzas nacionalistas tendrán un poder mucho menor en el Congreso.

“Si España funciona los nacionalistas se reducirán a la mínima expresión”

“Los partidos nacionalistas con un 2 o 3% de voto nacional no van a tener fuerza para llegar a pactos”, aseguraba José Manuel Villegas. “Es uno de los grandes cambios que vamos a vivir. Los partidos nacionales ya no dependerán de los nacionalistas. Por lo menos el resto de partidos negociarán en base a intereses generales, y no intereses particulares de cada territorio”. Para el representante de Ciudadanos no hay duda: “Si España funciona los nacionalistas se reducirán a la mínima expresión”.

Ignacio Urquizu y José Manuel Villegas. (Pablo López Learte)
Ignacio Urquizu y José Manuel Villegas. (Pablo López Learte)

5. Los viejos partidos necesitarán líderes, los nuevos necesitarán estructuras

Como explicaba Lamo de Espinosa, en el inicio de un partido político el liderazgo personal es muy importante, pero a medida que el partido se va institucionalizando se produce lo que Max Weber llamaba la rutinización del carisma: el carisma inicial del líder pasa a estar institucionalizado en una organización y pierde relevancia la personalidad.

No es lo mismo que el líder de PP sea Aznar o Rajoy, pero es evidente que el partido vende por sí mismo. “El PP es una marca que sostiene el electorado independientemente de su líder”, asegura Luciano Miguel, del Insituto DYM. “Si Rajoy determinase el voto del PP, no le votaría nadie”. Pero aún así, en 2011, ganó las elecciones de forma masiva, con 11 millones de votos.

Los nuevos partidos no podrían lidiar con una situación de este tipo, pues no cuentan con una estructura fuerte, y sólo pueden apoyarse en la figura de su líder, lo que les hace mucho más débiles. Los sociólogos coindicen en señalar que a Ciudadanos o a Podemos les podría pasar lo mismo que a UPYD. “Podrían hundirse de la noche a la mañana perfectamente porque son partidos que tienen un alimento muy mediático y cualquier bomba les puede hundir”, asegura Miguel.

“Los partidos tradicionales tienen estructuras, que no se valoran lo suficiente, para que en un pueblo haya dos representantes de cada partido dando la cara”

Es improbable, al menos de momento, que el PP o el PSOE bajen del 15% de estimación de voto. Como señalaba Ignacio Urquizi, profesor de sociología en la Universidad Complutense de Madrid y secretario de formación del PSOE de Aragón, “los partidos tradicionales tienen estructuras, que no se valoran lo suficiente, para que en un pueblo haya dos representantes de cada partido dando la cara”. En su opinión, PP y PSOE son partidos políticos y el resto de partidos son “estados de ánimo, deseos, emociones y anhelos que está por ver si se traducirán en una papeleta”.

“Estoy de acuerdo con lo que ha dicho Urquizi, tenemos mucho estado de ánimo y poca estructura, pero a ellos les pasa al revés”, aseguró el representante de Ciudadanos. “En esta situación el reto de un partido como Ciudadanos es construir la estructura con la que atender a unas elecciones municipales y autonómicas”. ¿Lo conseguirán? Vallespín cree que sí: “Son partidos que han aparecido muy rápido y es difícil crear una estructura con tanta velocidad, pero yo creo que acabaran teníendola, sobre todo si consiguen financiación a través de la  representación. Con el crowdfunding no se sobrevive para siempre”.

6. Los sondeos serán más importantes que nunca

Como explicó Lamo de Espinosa en la presentación del encuentro, los sondeos cumplen tres funciones en democracia: obligan a los políticos a reflexionar, nos obligan a nosotros a repreguntarnos al saber qué opinan los demás y generan una transparencia colectiva, pues sabemos lo que piensan todos.

En una jornada sobre sondeos electorales, llena de sociólogos, periodistas y políticos, no es de extrañar que se defienda la importancia de éstos. Pero es cierto que, como señalaba Luciano Miguel, en el panorama político actual cobran si cabe más relevancia: “En un escenario con dos partidos hegemónicos los sondeos tienen menos influencia porque el resultado es más previsible, pero en un escenario incierto y con cuatro partidos con posibilidades de obtener un buen respaldo, tienen más importancia”.

Los partidos harán lo que puedan por cocinar los sondeos a su favor. Un juego que los sociólogos deberían evitar

El papel de los sondeos ha sido siempre determinar cuál es el caballo ganador, y en función de ese caballo ganador cada uno se posiciona en función de lo que le conviene. Es cierto que no es el único factor que determina el voto, pero lo condiciona. Y mucho. Los partidos harán lo que puedan por cocinar los sondeos a su favor. Un juego que los sociólogos deberían evitar.

“Tenemos una responsabilidad como creadores de opinión”, aseguraba Lamo de Espinosa. “Nos expresamos con rigor o caemos en la tentación de producir comportamiento más que predecirlo. Ese es el oficio de los políticos. Hay políticos que eran especialmente hábiles en usar los sondeos en su provecho. ¿En qué medida no deberíamos ser más cuidados y trazar la línea entre predecir y generar, tomando una distancia mayor? Yo pediría más bien prudencia, y ya sé que no vende, pero de ella depende nuestra credibilidad”.

El presidente del Real Instituto Elcano, Emilio Lamo de Espinosa. (Efe)
El presidente del Real Instituto Elcano, Emilio Lamo de Espinosa. (Efe)

7. Los nuevos ciudadanos tienen nuevos medios y ya no pensarán lo que digan los antiguos

“El hecho diferencial de la política de España no es que vayamos a un sistema más multipartidista, que es algo que se está dando en toda Europa, lo fascinante es que nuestros partidos son nuevos de verdad”, explica Vallespín.

En opinión del catedrático, la política ha cobrado una autonomía que antes era impensable debido al control férreo que los partidos tradicionales ejercían sobre los medios. Podían aparecer nuevos partidos, pero no lograban visibilidad. “Ahora los medios ven lo nuevo, y como lo nuevo vende, les dan espacio entrando en competencia con los medios tradicionales y con la capacidad de los partidos para influir en estos”, explica Vallespín.

“Los jóvenes ya no son ciudadanos como eran sus padres, se alimentan de otra manera y siguen otras pautas culturales, son menos ideológicos”

Esto es quizás lo más novedoso de la nueva política, los nuevos ciudadanos no están dispuestos a que los partidos decidan por ellos y la sociedad civil ha cobrado una autonomía que, en opinión del catedrático es lo que está revolucionando todo: “Podemos no es un partido, igual es una flor de un día, pero podría aparecer en cualquier otra forma. La sociedad civil tiene capacidad para movilizarse de otra manera y lo estamos viendo en los Ganemos varios, con partidos improvisados, que pueden cristalizar o desaparecer”.

Esto, claro está tiene un componente demográfico. “El 50% de los jóvenes de entre 18 y 30 años se informa por las redes sociales e internet”, explica Vallespín. “Ha cambiado la forma en que se accede al conocimiento de lo político. Los jóvenes ya no son ciudadanos como eran sus padres, se alimentan de otra manera y siguen otras pautas culturales, son menos ideológicos, más volátiles. Y en gran parte los nuevos partidos responden mejor a esta demanda de los jóvenes”.

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