Pasamos más de media vida sentándonos mal

Las 7 posturas diarias a evitar para que no te vuelva a doler la espalda

Nadie va a juzgar que prefieras pasar más de media vida apoyado sobre tu trasero con las rodillas flexionadas, pero al menos procura hacerlo bien

Foto: No es tu culpa trabajar sentado durante siete horas, pero sí eres responsable de sentarte mal en la silla y hacerte daño. (iStock)
No es tu culpa trabajar sentado durante siete horas, pero sí eres responsable de sentarte mal en la silla y hacerte daño. (iStock)

De las 24 horas que tiene el día, podemos llegar a pasarnos más de la mitad sentados (sin contar con las que estamos recostados en la cama). No es tu culpa trabajar delante de una pantalla de ordenador y pasar alrededor de siete horas sentado aunque, reconozcámoslo, quizás pillar siempre asiento en el transporte público o acomodarte en el sofá durante horas como plan de ocio diario no sean las alternativas más saludables para mejorar esas molestias cervicales.  

Las principales lesiones de espalda ocurren durante el horario laboral aunque las posturas erróneas rara vez se corrigen al llegar a casa. De hecho, el dolor de espalda crónico es una de las principales causas de absentismo laboral por enfermedad.

El dolor de espalda crónico es una de las principales causas de absentismo laboral por enfermedad

Nadie va a juzgar que prefieras pasar más de media vida apoyado sobre tu trasero con las rodillas flexionadas, pero al menos procura hacerlo bien. Visualízate sentado –si no lo estás ya– y toma nota de las peores posturas que puedes tomar y que te están destrozando la espalda.

1.  Bamboleo: inclinarte hacia los lados

Un error común especialmente en el caso de los hombres es inclinarse a la derecha en su silla, apoyando todo su peso sobre la parte baja de la espalda. También conocido como el síndrome de la cartera, viene en muchos casos motivado precisamente porque tengan la billetera en el bolsillo trasero del pantalón y al sentarse tienden a inclinarse hacia el lado contrario a donde la llevan.

El bulto que hace la billetera hace que el glúteo correspondiente se eleve un poco más que el otro y nos inclinamos. Esta postura inconscientemente tomada puede derivar en dolores lumbares crónicos tan sencillos de evitar como sacando la cartera del bolsillo antes de sentarse.

Por muy cómodo que te parezca, cruzar las piernas, aunque sólo sean los tobillos, es muy malo para la circulación. (iStock)
Por muy cómodo que te parezca, cruzar las piernas, aunque sólo sean los tobillos, es muy malo para la circulación. (iStock)

2. Cruzas las piernas

En esta pecan más las mujeres. “De ninguna de las maneras cruzar las piernas es bueno” insiste Anna Leach en el Mirror. Incluso hacer una pequeña cruz con los tobillos tiene efectos negativos sobre la circulación. Y no, cambiar de pierna de vez en cuando no ayuda a compensar.

Por muy cómodo que te parezca o por mucho calorcito que creas que da, piénsatelo dos veces si quieres evitar consecuencias como la desagradable piel de naranja. 

3. Más difícil todavía: sentarse sobre las piernas

Quizás porque pierden el norte tras tantas horas en la oficina, algunas mujeres llegan a sentarse en algún momento del día sobre una de sus piernas e incluso sobre ambas. Este cruce interno de pierna deriva en que se apoye todo el peso del cuerpo sobre uno de los muslos sintiendo como su trasero se acomoda sobre la suela de su zapato. Piénsenlo: además de malo para la circulación, ¿es verdaderamente una postura cómoda?

Aunque creas que estás ahorrando espacio, si pones la pantalla en uno de los lados de la mesa te puedes dañar las cervicales. (iStock)
Aunque creas que estás ahorrando espacio, si pones la pantalla en uno de los lados de la mesa te puedes dañar las cervicales. (iStock)

4. Al filo de lo imposible: sentarse en la parte delantera de la silla

A veces queremos despegar la espalda del respaldo para cambiar de postura o no alcanzamos a ver bien la pantalla y optamos por sentarnos en el filo de la silla. Hábito que, además de poco confortable, puede traducirse en molestas lumbalgias. ¿Solución? Tan sencillo como acostumbrarnos a utilizar todo el asiento y apoyar la espalda por completo en el respaldo.

5. Rigidez extrema: estar como inmovilizado

Simular el saludo al sol desde nuestro asiento o colocarnos en posturas acrobáticas no es bueno, pero “sentarse correctamente puede todavía ser malo si te quedas de esa manera sin moverte durante más de una hora” explica Leach.

Como explica la terapeuta Jane Fitch “la postura correcta es sentarse en posición vertical, con la espalda recta, los brazos en una posición relajada y los pies apoyados en el suelo”, pero quedarse en cualquier posición durante mucho tiempo es malo ya que los músculos comienzan a bloquearse y se tensan.

Por muy concentrado que estés con tu trabajo, es importante moverte de vez en cuando: levantarte y caminar un poco y despejar la vista de la pantalla mirando al infinito –a poder ser por una ventana– son hábitos que deberías integrar en tu día a día.

Por muy concentrado que estés con tu trabajo, es importante moverte de vez en cuando

6. Inclinarte hacia la pantalla

Si no ves bien tienes dos opciones: descansa la vista un rato o amplía la resolución de la pantalla. Lo que nunca será una buena solución es pegar la cara al monitor para observar bien de cerca los millones de pixeles que conforman lo que sea que estés viendo.

Coloca la pantalla correctamente de tal forma que tus ojos estén a la misma altura que la parte superior de esta. No hace falta que pongas el diccionario María Moliner sosteniendo el monitor, puede ser tan sencillo como regular la silla de trabajo correctamente.

Si no ves bien tienes dos opciones: descansa la vista un rato o amplía la resolución de la pantalla. (iStock)
Si no ves bien tienes dos opciones: descansa la vista un rato o amplía la resolución de la pantalla. (iStock)

7. No eres Regan: giros de cabeza inapropiados

Tener dos pantallas mola, ¿verdad? De pronto te sientes el amo del diseño gráfico aunque estés jugando al buscaminas. Muy bien. El problema es que girar el cuello bruscamente al más puro estilo Regan MacNeil, la siempre recordada niña de El Exorcista, puede dañarnos gravemente las cervicales.

Tampoco es conveniente, por mucho que creas que así estás ganando espacio, colocar la pantalla en uno de los lados de la mesa porque tendrás que ladear la cabeza para mirar el monitor forzando posiciones incómodas cuyas consecuencias no tardarán en aparecer.

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