un examen psicológico de la tecnología

El doble 'tick' azul en WhatsApp, ¿una ayuda o un elemento tiránico?

La autora, psicóloga de profesión, explica desde su perspectiva cuáles son las consecuencias de este nuevo instrumento, y cómo debemos enfocarlas

Foto: El whatsapp suele ser un problema más que una ayuda. (Reuters/ Dado Ruvic)
El whatsapp suele ser un problema más que una ayuda. (Reuters/ Dado Ruvic)

Hace unas semanas aparecía la polémica en torno a la conocida aplicación WhatsApp: además del tick que indica que el mensaje ha salido y del doble tick que señala que dicho mensaje ha llegado, ahora un doble tick azul se activará cuando el receptor acceda al mensaje enviado.

Esta nueva característica tiene sus ventajas: nos permite saber cuándo el destinatario ha leído el mensaje y cuándo todavía no. En ese sentido, actuaría como un “acuse de recibo” similar al de las cartas certificadas o al que a veces vinculamos algunos correos electrónicos. Si nos interesa avisar a alguien de algo o asegurarnos de que nuestro mensaje ha llegado, este indicativo puede ser muy útil y ayudarnos a quedarnos más tranquilos.

Sin embargo, frente a esta utilidad, los usuarios de WhatsApp pronto han visto los importantes inconvenientes de este nuevo funcionamiento: la falta de privacidad y las opciones que da de control de nuestra actividad a los demás. A esto habría que añadir la cantidad de malos entendidos e interpretaciones negativas que se  pueden facilitar con esta señalización: “sé que ha leído mi mensaje pero no me ha contestado, ¿será que está con otro?, ¿es que tiene un problema conmigo?, ¿no me tiene en cuenta?, ¿lo hace a propósito para molestarme?...” Un sinfín de “¿y si... ?” que se pueden activar y que pueden provocar muchos problemas y mucho sufrimiento.

¿Cómo podemos entonces emitir un juicio sobre el modo en el que el otro ha encajado nuestro mensaje?

Pero no nos equivoquemos, las herramientas y sus características pocas veces son buenas o malas en sí mismas, lo que puede ser problemático es el uso que hagamos de ellas. Hace unos meses el psicólogo Daniel Peña se refería a esto en un interesante artículo publicado en este diario. En dicho trabajo, Peña enfatizaba el problemático papel que podían tener ciertas “adivinaciones” a las que tendemos a recurrir cuando vemos que alguien no contesta a nuestros mensajes, señalando que otras interpretaciones son posibles y que hay vías mucho más sanas de descubrir si lo que estamos pensando es cierto o no como la de charlar cara a cara y aclarar lo que sea necesario clarificar. Ahora este doble tick azul da una vuelta de tuerca a esta particular forma de comunicación propia de nuestro siglo XXI. Por eso, e independientemente de si WhatsApp mantiene este cambio como obligatorio o como una opción a seleccionar (o no), creemos que es importante seguir unas sencillas recomendaciones para enfrentarse adecuadamente a las situaciones comprometidas que pueden derivarse de esta nueva característica de la aplicación.

Valoraciones sin fundamento

Lo primero que debemos tener en cuenta es que esta forma de comunicarnos tiene múltiples carencias. La parte lingüística en la comunicación es fundamental pero también la paralingüística: la postura, los gestos, la mirada que mostramos cuando recibimos un mensaje dice mucho al emisor, así como nuestra postura, volumen o entonación al mandar el mensaje. En este tipo de interacciones carecemos de toda esa información, ¿cómo podemos entonces emitir un juicio sobre el modo en el que el otro ha encajado nuestro mensaje? No nos apresuremos a hacer valoraciones si no tenemos todos los datos para poder hacerlas con fundamento.

También sería posible que el doble 'tick' azul no aparezca porque la persona haya visto que somos nosotros y no haya querido leer lo que le escribimos

Cuestionemos nuestras interpretaciones negativas. ¿Tenemos pruebas de que son ciertas todas esas razones dolorosas que se nos ocurren para intentar explicar por qué no nos responden? Porque de no ser así, ¿para qué quedarnos con la alternativa que más nos hace sufrir habiendo otras igualmente posibles menos dolorosas? Aunque nos parezca difícil de creer, pueden pasar muchas cosas que expliquen que el doble tick azul aparezca y no nos respondan: un fallo técnico, la persona ha abierto sin querer el WhatsApp pero no ha leído el mensaje, no puede responder en el momento porque está ocupada, quiere hacerlo más tarde porque le resulta más cómodo... Igual que sería posible que el doble tick azul no aparezca porque la persona haya visto que somos nosotros y no haya querido leer lo que le escribimos, o porque se ha hecho una idea de lo que le queremos decir con la primera línea que se ve en la conversación sin llegar a abrir ésta. Es decir, puesto que no hay certezas, no nos fustiguemos innecesariamente.

Deja el móvil y vive

Relativicemos aquello que nos está molestando. ¿De verdad es tan horrible que no nos respondan inmediatamente? Como señalaba el Dr. Peña, quizá el otro esté ejerciendo su derecho a elegir vivir el momento presente involucrándose en la actividad que estaba realizando en lugar de responder a un mensaje, y eso no tiene nada que ver con cuánto nos valora o nos quiere. Y si de verdad el otro tiene un problema con nosotros, hablémoslo cara a cara pero también planteémonos nuestra necesidad de aprobación y trabajemos para que nuestro bienestar dependa más de nosotros mismos que de los demás.

Por último pero, a mi juicio, lo más importante, planteémonos la opción de dejar de estar tan pendientes del móvil y vivamos, relacionémonos cara a cara también, probablemente así nuestro estado de ánimo dependerá mucho menos del nuevo y ya famoso doble tick azul.

*Montserrat Montaño Fidalgo es psicóloga en el Centro de Psicología Álava Reyes, doctora en el área de Personalidad, Evaluación y Tratamiento Psicológico y máster en Terapia de Conducta por el Instituto Terapéutico de Madrid (ITEMA).

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