SANDRA SCHÜRMANN Y EL PROYECTO JOBACT

“Se estigmatiza a los desempleados, lo que hace que se sientan innecesarios”

Sandra Schürmann fundió en 2005 Projektfabrik y su programa estrella, JobAct, un proyecto que pretender luchar contra el desempleo juvenil a través del teatro

Foto: Sandra Schürmann partió de su experiencia personal para desarrollar su programa de ayuda a los jóvenes.
Sandra Schürmann partió de su experiencia personal para desarrollar su programa de ayuda a los jóvenes.

El paro juvenil es, sin duda, uno de los grandes problemas que afecta a España, con unas tasas que rondan la obscena cifra del 50%. Si es una cuestión tan acuciante no se debe simplemente a que los jóvenes no puedan encontrar trabajo, sino que el paro a largo plazo condiciona su carrera laboral y daña irremisiblemente su autoestima, así como su capacidad de desarrollo personal. Consciente de dicha problemática, Sandra Schürmann fundó en 2005 Projektfabrik y su programa estrella, JobAct, un proyecto de diez meses de duración en el que jóvenes desempleados participan en un taller teatral y reciben una beca de cinco meses.

La colocación laboral no es nuestro principal objetivo”, explica Schürmann, que forma parte de la red Ashoka desde 2009, a ACyV. “Nuestro objetivo es el desarrollo personal de cada participante hacia la independencia y autoconfianza”. La razón por la que el programa se basa en la actuación teatral y no en habilidades laborales tradicionales, es que es la mejor manera de potenciar la autoestima de los jóvenes, requisito indispensable para desarrollar cualidades como la responsabilidad y otras habilidades suaves como “la puntualidad, la comunicación o el trabajo en equipo”. En definitiva, se trata de proporcionar independencia a los jóvenes a través del desarrollo personal, no de la mera inserción laboral.

Una búsqueda real de trabajo sólo funciona cuando alguien está de verdad conectado con sus deseos

Olvídense de los ninis, sugiere el proyecto alemán. Dicha estigmatización del joven desempleado provoca que este se sumerja en una perniciosa espiral, como si se tratase de una profecía autocumplida. “Estigmatizamos a la gente desempleada, por lo que se sienten innecesarios e improductivos. Pero no hay nada peor que una sociedad con una juventud desocupada. La gente pierde la esperanza de ser capaces de crear sus propias vidas y de formar una parte activa da la sociedad”.

No es el trabajo, es la persona

Schürmann partió de su propia experiencia con el abandono escolar para establecer cuáles son los problemas de la juventud desocupada y de los programas que intentan ayudarlos. “A pesar de lo que decían mis profesores, no era demasiado vaga, sino que no me adaptaba lo suficiente para aceptar esa estupidez de aprender todo de memoria”, se queja. “Sabía que una búsqueda real de trabajo sólo funciona cuando alguien está de verdad conectado con sus deseos. Sólo de ahí emana la motivación de crecer y de hacer cosas que pueden no gustarnos”. La solución, plantea, es “una reforma en la educación, para que cada individuo tenga la oportunidad de crecer”.

JobAct se gestó, curiosamente, en España, donde Schürmann pasó parte del año sabático que se tomó tras tener a su hija. Allí visitó una obra teatral que le dio, por fin, respuesta a su búsqueda: “El impacto del arte en la personalidad conduce a un desarrollo sostenible y profundo, que conecta a todo el mundo con sus deseos y de esa manera les permite convertirse en los creadores de su propia vida”. Además, la emprendedora se ha propuesto extender el programa por otras regiones de Europa. “Estamos buscando gente en España que participe en trabajo social y cultural para invitarla a investigar con nosotros yque sugiera iniciativas locales”. La expansión del proyecto pretenden aplicar el mismo modelo de desarrollo a través del arte  a otros perfiles sociales, como madres solteras o inmigrantes.

En España, muchos jóvenes han renunciado porque nadie les ofrece trabajo

Hasta la fecha, 1.650 jóvenes en cinco estados alemanes han participado ya en el proyecto, que ha realizado 55 obras teatrales presenciadas por 10.000 espectadores. La tasa de inserción laboral entre todos ellos es de un 65%, pero quizá lo más importante no sea tanto la inmersión del joven en el mercado laboral como un cambio de mentalidad que, como Schürmann desearía, podría contribuir a cambiar un sistema educativo incapaz de satisfacer las necesidades de los estudiantes: “Nuestro sistema educativo pone estándares y dicta contenidos. Los estudiantes reciben directrices y especificaciones para sus lecciones. Peor aún que eso es que los profesores no tienen la autoconsideración suficiente como para ser responsables de una educación holística, lo que provoca que se desarrollen clases pragmáticas y rutinarias”. En consecuencia, concluye, “el miedo sobre el futuro aumenta, deprimiendo a nuestra juventud y conduciéndola a la resignación”.  

El problema del trabajo

Para Schürmann, el problema no lo tienen tanto los jóvenes como una sociedad que sigue manejando un concepto anticuado del trabajo. “Es necesario volver a pensar nuestro concepto de trabajo”, explica. “La mayor equivocación es que la gente piense que centrándose en la solución de los problemas, podríamos resolver el desempleo. Lo opuesto es cierto: cuanto más nos centramos en el desempleo, más desempleo habrá, en cuanto que el desempleo aumenta cuando la gente pierde su productividad”. Es una situación diferente en Alemania (donde “los jóvenes rechazan los trabajos debido a la falta de satisfacción individual”) y en España (donde “han renunciado porque nadie les ofrece trabajo”).

Mientras sigamos separando la cultura y la economía en nuestro pensamiento, el desempleo aumentará

La emprendedora propone una versión totalmente alternativa del trabajo, y llega a afirmar que “no hay tal cosa como el desempleo”: “Identificarse con el desempleo no tiene sentido y es una invención de nuestra sociedad moderna”, explica. “Es aún peor cuando una generación entera cree que alguien tiene que darles trabajo y, si eso no se ocurre, están condenados a ser improductivos”. Schürmann y sus colaboradores ponen el acento en la iniciativa de cada persona para trazar su camino. “Desde mi punto de vista, la única solución es reactivar la visión de la capacidad humana más allá de los ciclos económicos y las ofertas de trabajo. Sólo se pueden crear trabajos a partir de la disposición productiva de la gente”.

Esta equivocada y perniciosa visión del trabajo humano emana de la separación entre la cultura y el trabajo, ya que, como recuerda Scürman, “el trabajo industrial se convirtió en pura generación de salario, separado de la cultura”, que tenía la función de dar objetivos y significado a nuestra sociedad. “Mientras sigamos separando la cultura y la economía en nuestro pensamiento, el desempleo aumentará”.

Alma, Corazón, Vida
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