en castilla-la mancha hay más de 250 almazaras

Miel de la alcarria y aceite conquense: visita a una colmena y una almazara

Un paseo por algunos de los oficios más tradicionales le harán conocer en primera persona el proceso de fabricación de dos productos básicos en la alimentación

Foto: La aceituna es el fruto del que se extrae el aceite de oliva (iStock)
La aceituna es el fruto del que se extrae el aceite de oliva (iStock)

“A la miel, golosas; y al aceite, hermosas”. Este refrán español podría ser la 'banda sonora' de los viajeros que se animen a conocer más a fondo la cultura gastronómica del país, pues ambos productos son protagonistas de una escapada a través de la Alcarria conquense apta para niños y adultos. Esta ruta, enfocada al conocimiento del 'oro líquido' y del edulcorante natural que tantas propiedades saludables aglutinan en su lista de beneficios, incluye la visita guiada a dos de los lugares donde explorarlos resultará un juego de lo más 'apetecible'.

Tras llegar a la localidad de Villarrubio, en Cuenca, tendrá tiempo para acomodarse en la casa rural donde se alojará. Si le entra el apetito, como sugerencia puede animarse a probar las chuletillas al sarmiento que sirven en el restaurante El Vasco. Una vez que se han repuesto fuerzas, al día siguiente comenzará su particular aventura gastrocultural. A través de un recorrido por un olivar manchego se le explicarán las diferencias entre los distintos tipos de aceituna –la cornicabra, por ejemplo, es la más frecuente en Castilla-La Mancha, con su alta resistencia a enranciar y sus justos matices de sabor amargo, afrutado y picante– y se le hará partícipe de la actividad de una almazara.

¿Hay algo más rico que el pan mojado en aceite de oliva? (iStock)
¿Hay algo más rico que el pan mojado en aceite de oliva? (iStock)

En Castilla-La Mancha hay registradas más de 250 de estos molinos de aceite cuyo mecanismo y sistema de producción quedará explicado por partida doble: tanto el guía que le acompaña como el dueño del olivar le desvelarán cómo, cuándo y dónde las olivas se transforman en el preciado zumo de aceituna que aliña las ensaladas y tiñe de dorado los platos. Para corroborar si lo aprendido ha quedado fijado en la memoria, nada mejor que una cata comentada de diferentes aceites tras haber conocido su proceso de elaboración.

Después de este pequeño aperitivo se le servirá un menú completo –primero, segundo, postre, bebida, pan y café– que le permitirá saborear los productos locales de la Alcarria conquense.

Descubriendo el mundo de la miel

Si la mañana ha estado dedicada al aceite de oliva –Castilla-La Mancha es la segunda región de España en cuanto a producción de este manjar–, la tarde se dibuja entre zumbidos. Descubrirá los secretos de la miel conociendo una colmena donde el propio apicultor le hará partícipe del proceso de extracción de tan dulce melaza: tras vestir el clásico traje de 'astronauta' que caracteriza la profesión que trabaja con abejas, subirá a uno de los bajos montes de hierbas aromáticas que se esparcen en la región. Estas hierbas –entre las que se encuentra el tomillo, el espliego o el romero– son las que proporcionan a la miel un sabor diferente.

Abeja en su colmena (iStock)
Abeja en su colmena (iStock)

Una vez arriba, el apicultor aturdirá con humo a las abejas para que salgan de sus 'casas' y así poder extraer uno de los panales donde producen su miel. Estos panales son los que, una vez pasados por un proceso de centrifugación mecánica, proporcionan el producto que se recoge en depósitos y se envasa para su posterior consumo. Un exquisito jarabe denso que se podrá saborear en la degustación de diferentes tipos de miel que se realiza tras el paseo campestre más dulce del día.

Visita a 'El Escorial de la Mancha'

Además de dos productos de importantísimo calado en la gastronomía española, la Alcarria conquense también es cuna de uno de los monumentos más célebres del pueblo de Uclés. El monasterio de esta ciudad es tan afamado que incluso ha sido bautizado como 'El Escorial de la Mancha' por su parecido al sito en la homónima localidad madrileña. Aunque el manchego no fue casa de reyes, sí comparte con el de Felipe II la catalogación como edificio 'herreriano': si bien es cierto que el monasterio de Uclés no fue diseño del arquitecto Juan de Herrera, sí lo fue de Francisco de Mora, discípulo suyo y seguidor de su corriente.

Monasterio de Uclés (iStock)
Monasterio de Uclés (iStock)

De origen renacentista, en sus paredes aglutina elementos platerescos y churriguerescos, siendo la máxima expresión de este último la característica fachada que da la bienvenida a sus visitantes y que fue obra de Pedro de Ribera –uno de los más importantes referentes del barroco–. Especial importancia cobra su precioso claustro, su retablo mayor y su panteón, donde reposan los restos de ilustres personajes como la reina Doña Urraca, el maestro Rodrigo Manrique y su hijo –célebre poeta recordado por las 'Coplas a la muerte de su padre'–. Cuenta la leyenda que en una de sus celdas también estuvo preso Francisco de Quevedo, aunque no hay ningún documento que lo haya podido probar.

El monasterio de Uclés fue construido por la orden religiosa de Santiago, apóstol que corona su entrada principal con una cruz maestral en la mano izquierda y una espada alzada en la mano derecha. Cultura gastronómica e historia se abren paso en este recorrido por La Mancha que le servirá para volver a casa con la menta y las papilas gustativas plagadas de recuerdos. ¿A qué espera para disfrutar de este 'riquísimo' paseo?

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