se las supone más empáticas pero menos brillantes

La vieja idea del genio científico perjudica la carrera de las investigadoras

Según un estudio en 'Science', la presencia femenina es menor en los campos donde se cree necesario ser brillante, algo que se asocia menos a las mujeres

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La vieja idea del genio científico perjudica la carrera de las investigadoras

Existe un animado debate en el sector de la investigación sobre la presencia femenina en las distintas ramas de la ciencia y sobre por qué ésta es menor que la de sus colegas varones en muchas de esas ramas. A factores históricos, como la tradicional falta de acceso de las mujeres a los niveles más altos de la educación, se suman motivos sociales y psicológicos que parecen enfocarlas mayoritariamente hacia otros campos como las humanidades o las ciencias sociales o de la salud.

Sin embargo, es notable que esa infrarrepresentación de las mujeres no es igual en todas las ramas y que ni siquiera existe en todas: están ganando peso en áreas como la biología o la neurociencia o la investigación médica. De la misma forma, hay carreras dentro del área de las humanidades, como la filosofía, o de las ciencias sociales, como la economía, en la que su porcentaje también es inferior al de los hombres.

Un estudio de la Universidad de Illinois en colaboración con la de Princeton, que la revista Science publica este jueves, sugiere que no es la división entre ciencias y letras la que marca la brecha de género en el sector académico, sino las concepciones existentes sobre qué hace falta para triunfar en una u otra especialidad, y los estereotipos sobre las capacidades intelectuales de cada sexo.

En concreto, según sus resultados, las mujeres estarían infrarrepresentadas en aquellos campos donde se considera esencial para triunfar cierta brillantez o talento intelectual innato (en contraposición a otras cualidades como la memoria, la empatía o el trabajo constante), cualidad que no se asocia a la mayoría de los estereotipos femeninos. Ejemplos de esto son la filosofía, la economía, la física o la ingeniería informática. En el otro extremo, la educación, la psicología, la sociología, la biología molecular o las ciencias de la tierra son terrenos en los que el talento innato se considera menos decisivo para destacar, y en todos ellos la presencia de mujeres es mayor.

A más genios, menos mujeres

"Los estereotipos relacionados con que las capacidades intelectuales de las mujeres son inferiores podrían explicar por qué están menos representadas en campos que, como la física o la filosofía, idealizan a los genios", explican los investigadores, liderados por el profesor de psicología Andrey Cimpian de Illinois y la profesora de filosofía de la Universidad de Princeton Sarah-Jane Leslie.

Pero no son solo las mujeres a las que afectaría este factor, también a los investigadores afroamericanos, que de igual forma están sujetos a los mismos estereotipos de falta de capacidad intelectual innata. Sobre los científicos de raza asiática, en cambio, no recaen los mismos prejuicios y no sufren la misma brecha de representación.

Para llevar a cabo su estudio, entrevistaron a más de 1.800 estudiantes, investigadores postdoctorales y miembros del profesorado pertenecientes a 30 disciplinas académicas de todas las ramas, 12 de las llamadas STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas) y 18 de ciencias sociales y humanidades en distintos centros docentes de investigación situados por todo el territorio estadounidense y de carácter tanto privado como público. En esas entrevistas les preguntaron qué cualidades consideraban necesarias para alcanzar el éxito dentro de su especialidad. En todas las disciplinas, sin importar la rama, las mujeres son menos en aquellas en las que el un talento innato era considerado esencial para triunfar.

"No decimos que la brillantez, o que valorar la brillantez, sea algo malo. Tampoco que las mujeres no sean brillantes. El estudio no va de eso. Lo que decimos es que inculcar en los estudiantes que ser brillante es imprescindible para triunfar tiene efectos distintos en los hombres y en las mujeres que están valorando desarrollar su carrera en un campo concreto", aclara Cimpian.

¿Hay discriminación o es una decisión propia?

No fue esta la única hipótesis que probaron los autores para explicar la infrarrepresentación femenina en unas ramas y no en otras. También se preguntaron si es que las mujeres evitan ramas que requieren más horas de trabajo, si es que tienen más problemas para hacerse hueco en campos muy selectivos y exigentes o, por último, si su presencia es menor en campos que requieren más razonamiento analítico y sistemático, en contraposición a otros más creativos y empáticos. Ninguna de esas tres hipótesis predecía tan bien como lo hacía la primera los campos en los que la presencia femenina es menor.

Puede que los participantes en estos campos duden de que las mujeres tienen estas capacidades. O puede que sean las mujeres las que decidan que esos campos no son para ellas

Lo que los autores se preguntan ahora es qué mantiene a las mujeres alejadas de esas áreas de investigación. "Hay varios mecanismos por los que esto puede influenciar en la participación de las mujeres. Puede que los participantes en estos campos duden de que las mujeres tienen estas capacidades y entonces establezcan un sesgo en su contra. O puede que sean ellas mismas las que decidan que esos campos no son para ellas, al hacer propios estos estereotipos".

"No hay ninguna evidencia convincente en la literatura científica de que los hombres y las mujeres posean diferencias intelectuales que puedan ser relevantes para triunfar en ninguno de los campos sobre los que hemos investigado. Así que es más probable que la baja representación femenina en muchos de ellos no sea resultado de diferencias reales, sino de diferencias presupuestas entre ellos", concluye Cimpian.

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