comenzó con guías gratuitas en internet

De 'segurata' a programador en 'startups': cómo reinventarse gracias a la tecnología

En 2015, José Manuel Gallego entró a trabajar en Campus Madrid como vigilante de seguridad. Hoy, Gallego, todo un ejemplo de perseverancia, es programador en Kubide

Foto: José Manuel Gallego, desarrollador ‘backend’ en Kubide. (Fuente: cortesía de José Manuel Gallego)
José Manuel Gallego, desarrollador ‘backend’ en Kubide. (Fuente: cortesía de José Manuel Gallego)

“Todo el mundo puede aprender a programar”. Esta fue la frase que animó a José Manuel Gallego a dar un giro a su carrera profesional. La escuchó en un evento en Campus Madrid, donde trabajaba como responsable de seguridad. La presentación no tuvo mucho éxito. “La gente empezó a irse y nos quedamos cuatro”, cuenta Gallego a Teknautas, “pero yo me creí lo que decían”. Hoy, poco más de un año después, es desarrollador ‘backend’ en Kubide, un estudio que asesora a los emprendedores para materializar sus ideas y convertirlas en negocios rentables.

La de Gallego es una historia de superación sembrada de casualidades. “En Campus Madrid empecé a trabajar simple y llanamente porque mi empresa [Prosegur] me llamó para ello”, relata Gallego. Sabía inglés y tenía un título que le acreditaba como jefe de seguridad, factores que el desarrollador cree determinantes para que le eligieran. Antes había trabajado como vigilante en otras compañías, también en el seno de Prosegur, y completado la formación de responsable de equipo que le permitió ascender un poco en la jerarquía.

Aunque llegó a desempeñar un cargo de mayor rango, pronto se dio cuenta de que “la manera de ascender en mi empresa no me motivaba mucho. Implicaba mucha responsabilidad y poco dinero”, sostiene el desarrollador, así que volvió a su puesto de “vigilante mondo y lirondo” y pidió un cambio.

Jefe en Google Campus

“El día que mi mujer y yo íbamos a hacernos la primera ecografía de mi hijo me llamaron de Prosegur y me ofrecieron ser el jefe de Google [su interlocutor lo pronunciaba al pie de la letra]”, rememora Gallego, que pensaba que iba a ser un “sitio complicado”, aunque lo cierto es que tampoco sabía demasiado sobre lo que le esperaba, porque en su profesión “cuando te informan de una oferta, tú no conoces nada”. Él decidió arriesgarse a pesar de todo, porque “Google me sonaba a lo que siempre había querido. Además, iba a ser jefe y yo nunca había sido jefe. Era la oportunidad para poder hacer las cosas a mi manera”.

Después de un año en Campus Madrid, su vida ha cambiado no solo en el terreno profesional, sino también en lo personal. “Cuando eres vigilante de seguridad, te meten en una burbuja donde piensas que eres la peor mierda del mundo y cualquier cosa que te ofrezcan siempre es mejor de lo que tienes”, lamenta Gallego. “En seguridad privada, los clientes suelen tenerte poca consideración, pero yo en Campus encontré lo contrario. Apreciaban lo que tenía que aportar al equipo, y esto me chocó mucho al principio”.

Poco a poco fue saliendo de esa burbuja y comenzó a darse cuenta de sus verdaderas capacidades. “Te vas dando cuenta de que eres más inteligente de lo que crees y recuperas la confianza en ti mismo y en tus posibilidades”, dice el desarrollador, que cuenta su historia en un 'post' en la plataforma Medium titulado ‘No olvides tus raíces’.

Todo el mundo puede aprender a programar

Gallego cuenta que siempre le ha gustado la informática —“había hecho algunas cositas”—, pero nunca había ido más allá porque lo veía “muy alejado de mis capacidades”. Hasta que llegó a Campus Madrid, donde escuchó la frase que le proporcionó el empujón definitivo para aprender programación. Eligió la vía gratuita aprovechando “todo lo que internet podía ofrecerme”.

Su aprendizaje comenzó con la plataforma FreeCodeCamp, una web para empezar a programar que plantea retos a los usuarios y, una vez tienen las destrezas necesarias, les da la opción de contribuir con sus conocimientos al proyecto de alguna asociación no gubernamental. “El problema era que todas las ONG eran americanas, no había ninguna con la que yo me sintiera identificado, prefería colaborar con alguien que tuviera cerca y pudiera tocar”, rememora. Por eso se le "quedó pequeña”.

En Campus encontró a los mejores profesores, que le guiaban en sus avances con consejos, libros y programas. “Me proponían proyectos que sabían que me iban a interesar y me asesoraban para completarlos”, detalla. Lo compara con montar en bicicleta: “La única manera de aprender a programar es programando”.

José Manuel Gallego, ante las pantallas que ahora protagonizan su día a día. (Fuente: cortesía de José Manuel Gallego)
José Manuel Gallego, ante las pantallas que ahora protagonizan su día a día. (Fuente: cortesía de José Manuel Gallego)

La mayor dificultad para Gallego no fue una cuestión técnica, sino una decisión: “Saber en qué ámbito me quería mover”. Al final se decantó por el ‘backend’, la rama de la programación que “hace que todo funcione por detrás” y construye la estructura de webs y aplicaciones. Lo malo es que “llegó un punto en que ningún contenido gratuito en internet me ofrecía suficiente información sobre esta área”, detalla el desarrollador. Por suerte, contaba con la ayuda de los programadores que trabajaban en Campus.

Además, encontró un incentivo para seguir adelante. De la mano del desarrollador Ulises Gascón, uno de sus mentores en Campus Madrid, lanzó Open Source Weekends, una comunidad de apasionados de la tecnología que se reúnen mensualmente para realizar proyectos colaborativos y crear herramientas de código abierto. La mayoría son programadores, pero también hay expertos en robótica o impresión 3D.

Aunque no tiró la toalla, estuvo a punto de cambiar de rumbo cuando, a finales del año pasado, recibió una jugosa oferta de trabajo como coordinador y gestor de eventos. Antes de tomar una decisión, pidió consejo a quienes le habían apoyado. “Comuniqué mi intención de aceptar el puesto a Sofía Benjumea [directora de Campus Madrid] y a Rufo de la Rosa [‘program manager’] y me dijeron que no lo hiciera, que seguro que en poco tiempo iba a conseguir una oportunidad como desarrollador”, cuenta Gallego.

El pronóstico se cumplió 20 días después. “Me hicieron llegar la oferta de Kubide y me animaron a presentarme a la prueba técnica”, relata el exvigilante de seguridad. Así lo hizo y la pasó con éxito, al igual que la entrevista. “A nivel técnico, había gente que sabía más que yo, pero valoran mucho el conocimiento sobre el mundo de las ‘startups’ y tu manera de ser”, dice.

En marzo comenzaba a trabajar en la empresa. “Al principio tenía mucho miedo”, admite Gallego. Venía del mundo de la empresa tradicional, donde dominaba perfectamente sus tareas. En Kubide, “tú decides tus tiempos, tu capacidad y hasta dónde puedes llegar”, explica el desarrollador. Pero, aparte del reto de la autosuficiencia, se encontró con tecnologías que nunca pensó que estarían a su alcance, como el ‘blockchain’, el ‘fintech’ o el ‘machine learning’, que ahora forman parte de su día a día.

Después de todos estos meses, Gallego asegura: “Me he dado cuenta de que soy una persona que vale para algo”. Lo único que echa de menos de su anterior trabajo, dice, son sus compañeros, aunque ahora está centrado en perseguir nuevos retos y seguir aprendiendo. ¿La moraleja? “Si crees que puedes, probablemente es que puedes”.

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