Las grandes carencias del ejército

Los defectos que esconde nuestro arsenal: ¿qué tecnología militar necesita España?

Cuenta con un excelente y moderno arsenal militar en tierra, mar y aire. Sin embargo, detrás de esa fachada rutilante se esconden defectos muy importantes

Foto: Uno de los 86 F-18 en servicio en el Ejército del Aire español.
Uno de los 86 F-18 en servicio en el Ejército del Aire español.

Si se cumple el comprometido aumento del presupuesto militar al 2% del PIB, las fuerzas armadas españolas no sólo podrán compensar las deficiencias que han provocado los recortes (como deterioros de instalaciones y bajos niveles de entrenamiento) y quizá acabar con las triquiñuelas contables de los Programas Especiales de Armamento (PEA). También podrían dar un empujón a múltiples programas de compra de armamento que están muy atrasados. Demasiado.

En su conjunto, los ejércitos españoles disponen de excelente y moderno material de primera línea mundial tanto en tierra como el agua o el aire, con sistemas de armas recientemente renovados y muy potentes. Sin embargo, detrás de esa fachada rutilante se esconden defectos importantes: carencias que afectan a eslabones menos visibles pero vitales en la guerra moderna, sistemas que no se echan de menos en los desfiles pero afectan, y mucho, a la capacidad militar. Estas son las principales carencias de las Fuerzas Armadas que se podrían empezar a resolver con el aumento del gasto militar.

Ejército de Tierra

Las fuerzas blindadas españolas están bien provistas de carros de combate y vehículos de combate de infantería (VCI) gracias al Programa Coraza, que incorporó MBTs alemanes Leopardo 2E y 24A y desarrolló junto con Austria los VCI Pizarro. La artillería cuenta con obuses autopropulsados M109 y dispone de varios sistemas de defensa antiaérea de corto y medio alcance.

Lanzamiento de un obús autopropulsado M109 (Foto: Wikimedia Commons)
Lanzamiento de un obús autopropulsado M109 (Foto: Wikimedia Commons)

Para las misiones de mantenimiento de paz en el extranjero hay 150 vehículos resistentes a minas MRAP RG-31 Nyala y 346 Lince. Las fuerzas aeromóviles disponen de helicópteros de transporte Super Puma y Cougar que están siendo reemplazados por los nuevos NH Industries NH-90 y 17 Boeing CH-47 Chinook. Como helicópteros de ataque hay 28 MBB Bo-105 en proceso de ser reemplazados por Eurocopter EC-665 Tigre, de los que se han recibido 14 de los 24 adquiridos. Y como vehículos aéreos no tripulados se dispone de cuatro IAI Searcher MkII-J/MkIII de alcance intermedio y cuatro sistemas SIVA de fabricación nacional, además de alrededor de 40 RQ-11B Raven de corto alcance.

Las principales carencias de equipo se concentran en los vehículos de combate sobre ruedas: hay un programa en marcha para adquirir un nuevo blindado 8X8 que reemplace a los BMR y VEC y complemente a los VCR-105 Centauro. Los carros de combate Leopardo de la versión 24A han demostrado en Siria ser vulnerables a los misiles antitanque de última generación, aunque la mayoría están almacenados y otros deben ser remodelados para usarlos en diversos cometidos especializados.

Los misiles Hawk tienen ya décadas de antigüedad. Han sido mejorados y actualizados, pero sería necesario reemplazarlos

En lo que se refiere a artillería, la retirada del lanzacohetes Teruel ha dejado sin lanzamisiles a las fuerzas terrestres; se ha considerado el desarrollo de un reemplazo con el programa SILAM a partir del estadounidense HIMARS, pero no hay avances. En el apartado de sistemas antiaéreos, los misiles Hawk tienen ya décadas y aunque han sido mejorados y actualizados con idea de prolongar su uso hasta 2025 sería necesario reemplazarlos, quizá por más baterías de Patriot. Los sistemas de corto alcance Mistral también podrían modernizarse al modelo III.

Helicópteros Tigre
Helicópteros Tigre

La prevista modificación de los seis primeros helicópteros Tigre recibidos desde el estándar HAP al HAD, optimizado para el ejército español, se canceló por falta de dinero y podría retomarse. Respecto a armamento personal, los fusiles de asalto H&K G36 han dado problemas y otros países los están sustituyendo. Siempre admiten mejoras los sistemas C4ISTAR (Command, Control, Communication, Computers, Intelligence, Surveillance, Target Adquisition and Reconnaissance; mando, control, comunicaciones, ordenadores, inteligencia, vigilancia, adquisición de blancos y reconocimiento) que actúan como multiplicadores de fuerza. En este sentido se acaban de incorporar los primeros prototipos del VERT (vehículo de reconocimiento terrestre) equipados con sensores y cámaras. Además, la tendencia mundial es a aumentar el número y el uso de drones.

Armada Española

¿Cuál es el arsenal actual? La marina de guerra española cuenta con un potente grupo de combate alrededor del BPI Juan Carlos I, los dos LPDs Galicia y Castilla y su fuerza de escolta de fragatas antiaéreas F-100 clase Álvaro de Bazán y antisubmarinas clase Santa María, apoyada por los modernos buques logísticos Patiño y Cantabria. Para tareas de control de la zona marítima hay cuatro patrulleros de altura BAM clase Meteoro; un quinto acaba de ser botado y hay un sexto en construcción, y aún operan tres corbetas modificadas de la clase Descubierta.

Entre las deficiencias más urgentes está el ambicioso submarino S-80; el programa BAM (Buques de Acción Marina) también va retrasado

En el apartado de medios aéreos, la 9ª escuadrilla cuenta con aviones VSTOL Matador II además de con varios tipos de helicópteros antisubmarinos y cuatro aviones no tripulados RPAS Scan Eagle de medio alcance. La Infantería de Marina usa blindados M60A3TT, versión del M-60 estadounidense, vehículos de asalto AAV-7A1 así como MOWAG Piranha IIIC 8X8 y dispone de RPAS Micro de corto alcance.

Entre las deficiencias más urgentes está sin duda el ambicioso submarino S-80: ha sido necesario hacer una remodelación del proyecto al encontrarse graves problemas durante la construcción del primer ejemplar, lo que ha retrasado las entregas forzando a realizar una nueva carena de los S-70 clase Galerna para mantenerlos activos. Estos buques entraron en servicio en los años 80 y ya deberían haber sido retirados; se planea reemplazarlos por 4 S-80.

El programa BAM (Buques de Acción Marina) también va retrasado; en principio se contaba con construir hasta 15 o 16 ejemplares incluyendo versiones de inteligencia, buque hidrográfico y mando de flotilla cazaminas, pero de momento sólo hay cuatro operativas y dos en construcción. Se han comenzado ya los trabajos de diseño de la nueva clase de fragata F-110, que será similar a las F-100 pero con especialidad antisubmarina para reemplazar a las clase Santa María, cercanas ya al final de su vida operativa.

Un fragata F-100
Un fragata F-100

En cuanto a la dotación aérea los helicópteros de transporte, muchos ya muy viejos como los Sea King, van a ser reemplazados por NH-90 navalizados pero el pedido aún no se ha concretado; ha sido necesario comprar aparatos de segunda mano. En este apartado, el principal problema es el futuro reemplazo (2025) de los aviones de despegue vertical, casi seguro por el F-35B ante la ausencia de alternativas. Por su parte los blindados anfibios AAV-7 ya se consideran obsoletos, por lo que la Infantería de Marina debería plantearse su relevo; también se han hecho pruebas para reemplazar los M-60 por Leopardos.

Se consideran carencias graves por un lado la inexistencia de sistemas de alerta temprana para la flota tras la retirada de los tres radares Searchwater que montaban los Sea King SH.3D/H y por el otro la ausencia de sistemas antimisil de defensa de punto en los buques principales. Las F-100 cuentan con una versión avanzada de los misiles antiaéreos Sea Sparrow, pero el resto son vulnerables. Añadir un sistema de señuelos antimisil del tipo del australiano Nulka mejoraría la capacidad de supervivencia de los buques. Y para sacar el máximo partido a los lanzadores de las fragatas y a los futuros S-80 habría que contar con armarlos con misiles de crucero como los UGM-109 Tomahawk. Una amplia lista de la compra, sin duda.

Ejército del Aire

La aviación de combate española cuenta con temibles aparatos como los cazabombarderos F-18 (86 en servicio) y cazas Eurofighter Typhoon (47 operativos, 12 más almacenados por razones fiscales) adecuadamente equipados con misiles aire-aire y aire-tierra, bombas de gravedad y guiadas por láser e incluso GPS y designadores de blancos.

Las carencias más acuciantes afectan a los aparatos de apoyo que multiplican la potencia de una fuerza aérea

Se dispone de transportes de varios tipos, se está incorporando ya el ultramoderno A-400M con capacidad estratégica y hay una variedad de tipos para tareas varias, desde transporte VIP a fotogrametría o calibración de sensores. Para patrulla marítima se cuenta con cuatro P-3 Orion comprados de segunda mano a Noruega y ocho CN-235 VIGMA transformados a partir de transportes; hay también con cuatro aviones no tripulados Reaper, y el Ejército del Aire opera 18 hidroaviones contra incendios y numerosos helicópteros y aviones ligeros.

Tiene problemas, sin embargo, la flota de helicópteros Super Puma de búsqueda y rescate SAR y CSAR (SAR de combate), muchos de los cuales tienen cerca de 40 años y deben ser reemplazados; hace poco fue necesario adquirir tres para cubrir pérdidas. Se cuenta para ello con los NH-90, de los que se en principio se preveía incorporar 28 al Ejército del Aire, aunque de momento sólo se ha formalizado un pedido de seis que aún no han sido entregados. También tienen demasiados años muchos de los aviones usados para formar a los pilotos de reactor, en especial los C-101 Aviojet (64 ejemplares, incorporados en los años 80) y los Northrop F-5 Freedom Fighter (19 en servicio desde los años 70): pronto deberán ser reemplazados por un nuevo entrenador avanzado.

El caza Eurofighter Typhoon
El caza Eurofighter Typhoon

Las carencias más acuciantes afectan a los aparatos de apoyo que multiplican la potencia de una fuerza aérea. Ya no quedan en servicio reactores de reabastecimiento en vuelo: tan sólo cinco KC-130 Hércules y los nuevos A-400M, que cuentan con esta opción. Se ha barajado la posibilidad de adquirir dos o tres Airbus A330 MRTT especializados que aumentarían notablemente la capacidad ofensiva de la aviación española. En este momento también hay una gran escasez de aviones de guerra electrónica, en especial tras la retirada en 2015 del Boeing B707 351C apodado ‘La Reina del Espectro’ que actuaba como aparato ‘espía’; quedan operativos un C-212 adaptado que se usa como entrenador y un Falcon 20E.

Al mismo tiempo, España carece de capacidad propia de alerta temprana aerotransportada (AWACS) fuera de los aparatos compartidos con los demás países de la OTAN, como sí tienen la mayoría de nuestros vecinos. Existe un prototipo del Airbus C-295 (construido en España) que podría actuar como AWACS, avión de escucha y de guerra electrónica.

El incremento del gasto en defensa al 2% del PIB puede parecer excesivo pero, si se analizan las carencias, no es descabellado

Otra carencia importante es en el apoyo aéreo cercano de fuerzas de operaciones especiales que EEUU ha resuelto con sus conversiones de transportes C-130 en cañoneros; en 2014 Jordania llevó a cabo una adaptación equivalente sobre la base de cargueros CASA C-295 y 235. Sería posible un programa conjunto para dotar a algunos de los transportes con este tipo de capacidades a un precio relativamente reducido. Por último, los cuatro drones Reaper adquiridos a EEUU resultan escasos para cubrir todas las misiones.

En síntesis, los ejércitos españoles están bien dotados de material de última generación en lo que respecta a aviones de combate, fuerzas acorazadas y buques de guerra. El material es moderno y de calidad, como lo demuestra el éxito de exportación de la industria naval militar. Aparte de tropiezos como el S-80, las carencias en lo que se refiere a material se concentran en las áreas menos visibles: los sistemas que hacen posible multiplicar la potencia de una fuerza armada en la guerra moderna, como los drones, sistemas C4ISTAR, aviones de reabastecimiento en vuelo, sistemas de guerra electrónica y de ciberguerra y similares. Eso sin contar los problemas básicos de organización y estructurales. El incremento del gasto en defensa al 2% del PIB en los próximos años puede parecer excesivo pero, si se analizan las carencias, no es en absoluto descabellado.

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