innaves vende complementos alimenticios

La empresa que pasó de diseñar barcos a fabricar pastillas contra la hipertensión

Una pyme transforma su negocio de ingeniería en una compañía biotecnológica que crea complementos alimenticios contra la tensión y el colesterol

Foto: La empresa que pasó de diseñar barcos a fabricar pastillas contra la hipertensión

Posiblemente, pocos de los 1.300 millones de usuarios de Nokia conocen la historia de la empresa. Pocos saben que, en 1865, el ingeniero de minas Fredrik Idestam instaló en el suroeste de Finlandia una fábrica de pulpa de madera para producir papel. Y, poco después, abrió otra fábrica, esta vez en la orilla del río Nokianvirta, un nombre que le inspiró para bautizar a su pequeña empresa.

Casi 150 años después, Nokia ha dejado de ser una papelera en la ribera de un río para convertirse en una multinacional de telecomunicaciones. Por el camino, la compañía se dedicó a fabricar botas de goma, neumáticos para automóviles e incluso televisores.

“Cambiar con los tiempos, alterar el statu quo, es lo que siempre hemos hecho. Y tenemos la intención de seguir haciéndolo”, presume la empresa finlandesa en su web. Y, salvando las distancias abismales, el caso recuerda al de la pyme española Innaves.

Un día de 1990, el ingeniero naval Francisco Gómez se sentó a dibujar y acabó pariendo “el buque pesquero del siglo XXI”, un proyecto financiado por el programa europeo Eureka, cuya misión es impulsar la competitividad de las empresas del continente. Casi 25 años después, su empresa ya no diseña barcos, sino que produce complementos alimenticios contra la hipertensión y el colesterol.

Evolucionar o morir

Aquel barco del futuro estaba diseñado para revolucionar el sector de la pesca. Era un buque palangrero para capturar merluzas, de esos que utilizan cordeles kilométricos de los que cuelgan cientos de anzuelos. Pero, entre otras innovaciones, permitía conservar el pescado fresco en la bodega gracias a una atmósfera modificada, con un cóctel de gases diferente al del aire. Aumentar el CO2 frenaba el crecimiento en las merluzas de un tipo de bacterias, las llamadas Gram negativas.

Para proteger al pescado del otro tipo de bacterias, las Gram positivas, Innaves se tuvo que convertir en una empresa biotecnológicaPero para proteger al pescado del otro tipo de bacterias, las Gram positivas, Innaves se tuvo que convertir en una empresa biotecnológica. De esta forma, se lanzó a buscar armas contra esas otras bacterias en el propio mar. Y encontró bacteriocinas, fragmentos de proteínas producidas por bacterias marinas que servían para inhibir el crecimiento de los microbios de las merluzas.

De repente, la empresa que era experta en diseñar barcos se especializó en fragmentos de proteínas. Había nacido una pyme biotecnológica, que hoy maneja desde su sede en Vigo unos cuatro millones de euros, entre proyectos nacionales y europeos, y cuenta con una plantilla de 14 trabajadores, cinco de ellos dedicados íntegramente a la I+D.

Su producto estrella es Lowpept, un complemento alimenticio contra la hipertensión, un problema que sufren unos 10 millones de personas en España. Lowpept se obtiene sencillamente rompiendo las proteínas mayoritarias de la leche. Sus fragmentos, también llamados péptidos, reducen la tensión al disminuir la producción de angiotensina, una molécula culpable del estrechamiento de los vasos sanguíneos.

Un producto fruto de años de investigación

El producto, lanzado hace un año, es fruto de una década de investigación junto a un equipo del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Ya se han vendido unos 20.000 botes, cada uno con tratamiento para un mes, según explica Gómez, gerente de Innaves y catedrático de la Universidad de A Coruña. Tienen poca publicidad, pero “el boca a boca está dando un resultado extraordinario”, afirma el empresario y profesor.

La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria todavía está estudiando si aprobar la declaración de propiedades saludables de los péptidos lácteosGómez reconoce que la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) todavía está estudiando si aprobar la declaración de propiedades saludables de los péptidos lácteos. De momento, para poder publicitar que reducen la tensión arterial, añaden potasio, un elemento antihipertensivo sí reconocido por la EFSA.

“Los péptidos lácteos ya están considerados alimentos para usos específicos de salud (FOSHU) por el Ministerio de Salud de Japón y aparecen en la lista de productos generalmente reconocidos como seguros (GRAS) de la Administración de Medicamentos y Alimentos de EEUU”, defiende Beatriz Gómez Sala, microbióloga de Innaves. “Es un ingrediente natural con propiedades antihipertensivas demostradas”, asegura por su parte Isidra Recio, del Instituto de Investigación en Ciencias de la Alimentación del CSIC.

Innaves también tiene en el mercado un complemento alimenticio para bloquear en el intestino la absorción del colesterol de los alimentos. Y en unos meses estarán disponibles péptidos para facilitar la absorción de calcio y de hierro, y otros para aumentar la sensación de saciedad o para reducir los niveles de glucosa en sangre de los diabéticos.

“Coordinamos un proyecto europeo de dos millones de euros para incorporar estos péptidos a distintos alimentos, como galletas, zumos, yogures y quesos”, señala el gerente de Innaves.

La pyme biotecnológica también coordina otro proyecto para añadir a yogures sus péptidos antihipertensivos y los facilitadores de la absorción del calcio. Es un proyecto de 700.000 euros que incluye a la Xunta de Galicia y al Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial. Gómez ya no hace barcos, pero su pequeña biotecnológica parece ir viento en popa.

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