Son las 7 de la mañana. Lunes, y vuelta de vacaciones. Parece que el cuerpo pesa dos toneladas mientras nos arrastramos apesadumbrados hacia la ducha. Atrás quedaron las tardes de hamaca y noches regadas en cubatas en compañía de familia y amigos. La realidad del día a día se impone y volvemos a poner el despertador, ese artefacto que no hemos necesitado en una buena temporada.

El cuerpo se resiente y lo primero que pide a gritos es una dosis de cafeína. Menos mal que todavía nos queda el café. Un recurso fiel que encuentra energía en los despojos mañaneros en los que sin darnos cuenta nos hemos convertido en ocasiones.

Un estudiante de Harvard, Ben Yu, de apenas 21 años, parece haber dado con la fórmula de introducir la cafeína en el cuerpo de una forma limpia, práctica, sin apenas efectos secundarios y a un precio irrisorio si lo comparamos con las alternativas que ofrece el mercadoEl primer café entra noble y sentimos cómo las células de nuestro cuerpo comienzan a despertar. De repente todo se ve mucho más claro y comenzamos a sentir ganas de atacar la jornada. Esta droga tan legal como sana -son múltiples los estudios que alaban las ventajas del café- se ha convertido en un must para una buena parte de la población que no sabe arrancar sin su cálida compañía. Pero tiene sus efectos adversos: muchos acusan nerviosismo, taquicardia, dolores de cabeza… Un par de emprendedores nos propone una nueva forma de ingerir la cafeína evitando la mayoría de los efectos secundarios, y arrasan: mediante un spray.

Los riesgos de la cafeína

En un mundo cada vez más dinámico y exigente, la cafeína se ha abierto un hueco a pasos agigantados y de ello han dado buena muestra marcas como Red Bull u otros productores de bebidas energéticas. Son los shots, chutes de cafeína en cantidades industriales que aceleran la máquina a tope y que nos pueden sacar de un apuro (un pico de trabajo en el que no logramos concentrarnos o bien la temida somnolencia al volante), pero que al introducir tanta cantidad de cafeína en nuestro cuerpo de golpe produce muchos efectos adversos, como los antes mencionados, así como un considerable desembolso económico para los más adictos.

Un estudiante de Harvard, Ben Yu, de apenas 21 años, parece haber dado con la fórmula de introducir la cafeína en el cuerpo de una forma limpia, práctica, sin apenas efectos secundarios y a un precio irrisorio si lo comparamos con las alternativas que ofrece el mercado. Eso sí, uno tiene que estar dispuesto a sacrificar el aroma y sabor de tan noble bebida, para rociarse literalmente el cuerpo con café: este joven estudiante propone un pequeño spray de bolsillo que nos aplicaremos en el cuello o cualquier parte de la piel, y que absorberá la dosis precisa de cafeína para mantener el ritmo.

Esta alocada idea no pasó desapercibida para Deven Soni, un inversor que vio oportunidad de negocio y que tuvo la feliz idea de socializar la aportación de capital abrazándose a uno de los tótems del momento: el crowdfunding. Es la magia de internet. Imaginemos que el jovencísimo Yu se enfrenta a un consejo de administración solicitando una generosa inyección de capital para su idea peregrina: los cortados ahora se toman en spray y directos a la yugular.

El producto es un pequeño bote de spray de bolsillo que proporciona en una sola pulsación la dosis justa para recibir la cafeína en el cuerpo evitando el grueso de los molestos efectos secundarios del café y las bebidas energéticasEs fácil que no hubiera pasado ni un sólo filtro ante un grupo de consejeros más preocupados por no arriesgar los recursos y abrazarse a la seguridad del día a día. Pero esto no sucede en la red: Kickstarter e Indiegogo dan buena prueba de ello a diario.

Fue precisamente este último el escogido para consolidar, y después catapultar el alocado plan de este par de parias. Y funcionó, vaya que lo hizo. La pareja ha duplicado la demanda de capital cuando todavía falta más de un mes para el cierre de la campaña, lo que no sólo asegura la viabilidad del proyecto, sino que augura unas perspectivas envidiables. El café en spray será una realidad, y todo parece indicar que nos tendremos que acostumbrar a ello.

Absorción a través de la piel

El producto que proponen es un pequeño bote de spray de bolsillo que proporciona en una sola pulsación la dosis justa para recibir la cafeína en el cuerpo evitando el grueso de los molestos efectos secundarios del café y las bebidas energéticas.Su fórmula cuenta con una serie de aminoácidos que facilitan la absorción de la droga mágica en la piel mediante una solución inodora y que no mancha ni pringa.

Es perfecto para los que quieren despertar de golpe y no tienen inconveniente en sacrificar el aroma o sabor de un cortado o bebida energética. Además de ser muchísimo más económico y esquivar el grueso de los efectos secundarios que el 20% de los consumidores de café reconocen, este spray cuenta con una fórmula mágica que lo hace idóneo para los que necesiten la marcha para salir victoriosos en el día a día: su sistema inocula la cafeína de forma progresiva en el organismo y no produce ni el súbito subidón ni tampoco el menos deseado bajón al desaparecer los efectos de la droga.

El producto funciona y los pocos que lo han probado no escatiman en elogios, y por otro lado, son 15 dólares por 40 dosis. Toca hacer números para concluir que este par de emprendedores que se conocieron en una expedición, hayan dado con una idea ganadora.