La opinión pública es una tendencia difícil de medir, y no será porque los sociólogos no lo intentan de todas las formas posibles: encuestas, sondeos, asistencia a convocatorias públicas, audiencias en televisión… Cualquier método que pueda darnos una pista sobre qué piensa la sociedad en su conjunto.

Las redes sociales han abierto un nuevo campo, pero es un campo complejo de leer, por lo nuevo y lo variado de sus formas de expresión. En un solo tuit, por ejemplo, caben miles de matices sobre una opción política concreta, desde la máxima aversión a la máxima adhesión, y separar las tendencias del ruido no es nada fácil.

Existen distintas ideas que han intentado ayudar a filtrar ese ruido para extraer conclusiones. Un ejemplo es Appgree, una aplicación diseñada por un informático español basada en un algoritmo que busca el punto de máxima coincidencia de una gran masa de gente opinando.

Que hablen del candidato, aunque sea mal

Pero, ¿y si ese filtrado no fuese en realidad necesario? ¿Y si para medir determinados aspectos de la opinión pública, lo único necesario fuese contar cuánto se habla de ellos, sin necesidad de filtrar y analizar si lo hacen de forma positiva o negativa?

Eso es exactamente lo que sostiene un estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Luisiana. El equipo ha analizado 573 millones de tuits -la mayor muestra analizada en una investigación según los autorespublicados entre el 1 de agosto y el 1 de noviembre de 2010, justo los meses anteriores a las elecciones celebradas en Estados Unidos en las que se renovaron 435 escaños de la Cámara de Representantes.

Según los resultados de su estudio, el porcentaje de tuits que mencionaba el nombre de los candidatos republicanos se correlacionaba con el margen de votos obtenido por cada uno de esos candidatos. La correlación se mantenía incluso introduciendo factores de corrección sobre la cobertura mediática de los comicios o sobre factores socio culturales como la composición por sexos y por razas de cada distrito.

Twitter, nuevo campo de estudio social

El hecho de que hablasen bien o hablasen mal de los políticos no tiene relevancia, señalan los autores, solo importa que se les mencione. “Lo llamamos el efecto toda la publicidad es buena publicidad”, explica Fabio Rojas, profesor asociado de la Universidad de Indiana. “Incluso si alguien no te gusta, solo hablas de él si es importante”. 

En el estudio, los autores subrayan la importancia de las redes sociales como un nuevo campo de estudio para la sociología. "Con 500 millones de usuarios activos en el año 2012, Twitter es ahora una nueva frontera de estudio sobre el comportamiento humano. Ese estudio proporciona un marco para incorporar este medio emergente a las herramientas de la computación social". 

Tomar las redes sociales con cautela

Sin embargo, otros investigadores recomiendan tomarse lo que se lee en Twitter con mucha cautela cuando se trata de interpretar y extraer tendencias políticas.

Los participantes en la red social de microblogging son muy permeables a la actualidad, y los eventos de la agenda política rara vez pasan desapercibidos para los tuiteros, pero según un informe del Centro de Investigaciones Pew, que realiza estudios sociológicos en Estados Unidos, las reacciones en Twitter no siempre coinciden con las de la opinión pública general.

Para llevar a cabo su investigación, compararon los sondeos nacionales con los tuits publicados en relación con ocho eventos políticos de relevancia, entre ellos la reelección de Obama o la sentencia que declaró inconstitucional la ley del estado de California que prohibía el matrimonio homosexual.

Los resultados de uno y otro sistema para medir la temperatura de la opinión general demostraron que ésta no siempre coincide, sino que a veces Twitter es más liberal que el conjunto de los ciudadanos, y otras veces es más conservador. Lo que sí es constante es el tono mayoritariamente negativo que tienen las conversaciones en tuits. Los tuiteros son más críticos en general que el conjunto de los ciudadanos.

Los 'tuiteros' son una mala muestra de análisis

El motivo de estas desviaciones, según los expertos, es que los usuarios de Twitter son una mala muestra para representar a la sociedad al completo. Para empezar, porque el alcance de esta red social, aunque en constante aumento, sigue siendo limitado: en el año 2012, solo un 13% de los adultos norteamericanos consultaba Twitter de manera habitual, y solo un 3% lo usaba para difundir noticias relacionadas con la política, según una encuesta del mismo organismo.

Pero la principal razón es que además de pequeña, es una muestra mal seleccionada: los usuarios de Twitter son, proporcionalmente, más jóvenes y más liberales que el conjunto de la población. También están más dispersos en el rango de edad -los menores de 18 años participan, cuando no lo hacen en los sondeos- y geográficamente -ciudadanos de otros países intervienen en la conversación-.

Este estudio, a diferencia del publicado por la Universidad de Indiana, concluye que, efectivamente, las redes sociales -Twitter en concreto- son una herramienta muy útil y un nuevo campo para la sociología, pero que a la hora de hacer correlaciones entre lo vertido en ello y las opiniones generales, conviene mantener la prudencia porque, aunque pueda pensarse lo contrario, hay mucha, mucha gente, que no tiene una cuenta en Twitter.