SEGÚN LAS PROYECCIONES DE LOS MEDIOS GALOS

Macron se asoma a la mayoría absoluta en la Asamblea y la oposición teme el monopolio

El partido de Macron y sus aliados del MoDem arrasan en la primera vuelta y solo un cataclismo los privaría de una mayoría que les facilite reformas económicas y sociales

Foto: El presidente de Francia, Emmanuel Macron. (Reuters)
El presidente de Francia, Emmanuel Macron. (Reuters)

Una victoria histórica y aplastante. Los calificativos se agotan para describir la ola gigante que va a inundar la Asamblea francesa con los colores del nuevo partido del presidente Emmanuel Macron. Nunca una primera vuelta de las legislativas había arrojado tal diferencia entre el primer partido y el resto. La República en Marcha pulveriza los sondeos más optimistas y con el 32,33% -al 98% escrutado- lograría más de 400 escaños de los 577 en juego.

[Mapa de situación tras las elecciones en Francia]

Los partidos perdedores insisten e insistirán en la elevadísima abstención. Cierto es que en un día con temperaturas de agosto casi la mitad de los franceses con derecho a voto han preferido las playas, el campo o quedarse al fresco en casa, antes que desplazarse al colegio electoral.

Pero será una simple excusa y ganas de justificar la derrota. El partido de Macron y sus aliados del MoDem de François Bayrou arrasan en la primera vuelta, y solo un cataclismo extraordinario los privaría de una mayoría que les facilite la aplicación de las reformas económicas y sociales que ni socialistas ni el centro derecha han sido capaces de implementar en las últimas décadas, a pesar de haberlas prometido.

Frustración en la derecha

El domingo por la noche, en Francia había una fiesta y varios funerales. Los Republicanos respiran porque limitan el desastre y serán la primera fuerza de oposición, con el 18,82% de los votos. Pero no pueden evitar la amargura de no haber podido encontrar en las legislativas la revancha que soñaban tras la descalificación de su candidato en las presidenciales. Por si fuera poco, los tránsfugas de LR que han emigrado hacia el parido del presidente y han aceptado cargos ministeriales han recibido el respaldo de las urnas.

Los Republicanos tienen cinco días para intentar convencer a los franceses de votar a sus candidatos en los muchos duelos que les van a enfrentar con los representantes de Macron. Y desde el primer momento intentan asustar con la subida brutal de impuestos que —según ellos— va a aplicar el nuevo Gobierno. Ese argumento estrella no parece suficiente para provocar una remontada significativa de LR, como ya se demostró en las presidenciales. Además, LR cuenta entre sus candidatos a diputado con un numeroso grupo que está por la labor de colaborar con las fuerzas del presidente Macron.

Hecatombe socialista; Mélenchon sonríe

El verdadero funeral estaba este domingo en la sede del Partido Socialista (PSF). Con 7,87% de los votos, el PSF no alcanzaría ni los 30 diputados, cuando al inicio del mandato de François Hollande contaba con la mayoría absoluta. Una auténtica masacre que va a provocar también tal pérdida económica que obligará a los socialistas a despedir a cientos de trabajadores y a vender, probablemente, su lujosa sede parisina, el palacete de la calle Solferino.

Jean-Cristophe Cambadelis, el líder y enterrador oficial del PSF, intentaba este domingo jugar la baza del miedo subrayando que si los resultados se repiten el próximo domingo, en Francia desaparecerán el pluralismo y el debate democrático. Pobre argumento que no va dirigido solo a sus tropas, sino a cualquier votante que quiera evitar el rodillo macronista.

Jean-Luc Mélenchon. (EFE)
Jean-Luc Mélenchon. (EFE)

Los socialistas ven con amargura cómo La Francia Insumisa (LFI), de Jean-Luc Mélenchon, les sobrepasa en porcentaje y se presentan como "la verdadera oposición de izquierda" en la Asamblea. Con un 10,97% de votos, Mélenchon y su grupo podrán obtener grupo parlamentario, un cierto éxito para un partido nuevo y que no ha contado, esta vez, con el apoyo del Partido Comunista que, por su parte, llega al 4% del voto. Mélenchon y sus tropas se presentaban inusualmente amigables con socialistas y comunistas, a la espera de obtener su adhesión en los duelos que LFI deberá afrontar en seis días, contra la derecha o contra LREM, en algunas circunscripciones.

Marine gana; su partido pierde

Marine Le Pen se debatía este domingo entre la alegría personal y la decepción por su partido. Por una parte, con casi el 45% de votos en la primera vuelta, ve casi asegurado su escaño en la Asamblea. El aspecto negativo es que el Frente Nacional, con el 13,35% de votos, no obtendría grupo parlamentario y se quedaría incluso por debajo de los cinco escaños. La llamada 'alianza republicana' entre izquierda y centro derecha para cerrar el paso a los candidatos frentistas y el sistema proporcional juegan en contra de las huestes de Le Pen. Parece absurdo que el FN, con un porcentaje más elevado que el PS y LFI, obtenga muchos menos escaños. Marine Le Pen se quejó también de haber sido penalizada por la alta abstención. Más de cuatro millones de votantes del FN de los más de 10 de las presidenciales se abstuvieron.

Emmanuel Macron triunfó en las presidenciales hace un mes y está a un paso de cumplir su asalto democrático a la Asamblea para cambiar de arriba abajo la escena política francesa. Su mayoría abrumadora en la Cámara legislativa puede suscitar los temores sobre una falta de pluralismo y de verdadera oposición. Pero esos son los argumentos de los perdedores. Los franceses parecen confirmar que quieren que el presidente Macron cuente con las manos libres para llevar adelante sus reformas. La ley laboral en concreto y la liberalización de la economía, en general, son sus objetivos prioritarios. Con el masivo apoyo popular recibido por La República en Marcha, los sindicatos no podrán tampoco oponerse con los mismos argumentos utilizados en el pasado.

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