"¡soy giorgia, estoy viva!"

Los supervivientes de la avalancha del hotel Rigopiano comieron hielo para subsistir

Giorgia Galassi es una de las personas que han sido rescatadas. Pasó 58 horas bajo la nieve antes de que los equipos de rescate dieran con su paradero

Foto: Giorgia Galassi, superviviente de la avalancha sobre el hotel Rigopiano (Facebook)
Giorgia Galassi, superviviente de la avalancha sobre el hotel Rigopiano (Facebook)

Han pasado casi dos días sin señales de vida bajo el alud que sepultó el hotel Rigopiano. A pesar de que los esfuerzos por localizar a las 23 personas que aún permanecen desaparecidas, en la localidad italiana de Farindola no han saltado las alarmas por el hallazgo de nuevos supervivientes. Sin embargo, también llegan buenas noticias desde la región central de Los Abruzos donde tuvo lugar la avalancha.

Giorgia Galassi, una estudiante universitaria que se encontraba en el hotel cuando sucedió la catástrofe, pasó 58 horas atrapada bajo la nieve hasta que los equipos de rescate dieron con su paradero. Esta joven de 22 años es una de las nueve personas que se han mantenido con vida tras el alud sobre el Rigopiano, edificio que fue azotado a una velocidad de 100 kilómetros por hora por nada menos que 120.000 toneladas de nieve.

Cuando la avalancha se cernió sobre el hotel, Giorgia y su novio Vincenzo –de 25 años– estaban sentados en un sofá frente a la chimenea del vestíbulo. Según su propio testimonio, el fuerte golpe hizo que se desmayara y, cuando despertó, encontró la estancia completamente a oscuras, “sin luz y sin escucharse ningún sonido”. Afortunadamente, su pareja también había sobrevivido, y fue él quien la calmó y procuró que la desorientación se le fuera pasando poco a poco: “Había eco y Vincenzo me explicó que era el efecto de la nieve, que actuaba como una especie de caja de resonancia”, dijo.

Según cuenta la propia Giorgia, todos los supervivientes que se encontraban sepultados bajo la nieve perdieron la noción del tiempo. “Tenía la sensación de estar encerrada en una caja”, recuerda la joven, quien reconoce haber llorado de desesperación en algún momento. Sin embargo, elogia a los niños que también quedaron atrapados, pues “se portaron muy bien” y nunca les oyó quejarse a pesar de no tener nada de comida. “Lo único que comimos era hielo. Teníamos mucho, y eso nos mantuvo vivos. La adrenalina nos quitó el hambre”, afirma.

Hasta que a las 11 horas de la mañana del pasado viernes fue rescatada, Giorgia y sus acompañantes tan solo escuchaban los crujidos de la estructura del hotel sobre ellos. De repente, el silencio se rompió con unas voces que llegaban del exterior y preguntaban quiénes eran. “¡Soy Giorgia, estoy viva!”, exclamó la joven. “Fue la cosa más bonita que he dicho nunca”, opina. Tras su liberación, la joven publicó en su perfil de Facebook un post de agradecimiento.

“Quería agradecer a todas las personas que se han preocupado por mí durante estos días, y que me han tenido en sus pensamientos. Para mí, hoy es como si hubiera vuelto a nacer. Gracias a todos”, escribió la joven.

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