El próximo día 12 de septiembre tendrá lugar la Junta de Accionistas de Pescanova. Será en la localidad gallega de Redondela, en Pontevedra, y se celebrará a puerta cerrada, es decir, con el acceso vetado a la prensa. Poco importa que sea la junta del mayor escándalo que ha vivido la bolsa española este año.

Portavoces de Pescanova justifican esta situación por varias razones, la primera de ellas la tradición: Manuel Fernández de Sousa, antiguo presidente y exsocio mayoritario, ya las convocaba a puerta cerrada. Y eso que eran los buenos tiempos de la multinacional pesquera.

El siguiente argumento estriba en el marco legal: la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) considera que las reuniones de accionistas son encuentros privados y que, por lo tanto, son los miembros del consejo los que deciden de manera discrecional si la prensa puede acceder o no. El tercer motivo es el contexto: técnicamente, Pescanova no es una empresa cotizada, sino que está suspendida de cotización, precisamente por el escándalo de la deuda oculta, que sumó más 2.500 millones.

Podría creerse que todo esto sería motivo suficiente para que los nuevos responsables de la compañía rompiesen con la historia. Pero no. En una sola cosa están de acuerdo Fernández de Sousa y la nueva administración concursal liderada por Deloitte: los periodistas, mejor lejos de la Junta.

El expresidente de Pescanova, Manuel Fernández de Sousa. (EFE)El expresidente de Pescanova, Manuel Fernández de Sousa. (EFE)Pero la administración concursal y la CNMV no están solas. La banca acreedora y los accionistas minoritarios quieren la menor publicidad posible porque ambos han perdido en Pescanova hasta la camisa. Así que, mientras menos se regodeen los medios de comunicación en el caso, mejor para ellos.

En manos del juez

A ocho días de la Junta de Accionistas, sólo el juez titular del Juzgado Mercantil número 1 de Pontevedra, Roberto de la Cruz, podría tomar una decisión para que la Junta de Accionistas fuera abierta a la prensa.

Los precedentes legales apuntan a que basta que un accionista reivindique su derecho a la privacidad para que se cierre el acceso a la prensa. Pero auto del juez estaría por encima de esos antecedentes.

En opinión de la presidenta de la Asociación de la Prensa de Madrid, Carmen del Riego,obviamente, como periodistas, cuanta más transparencia, mejor. Y siempre defenderemos que la prensa pueda estar en las juntas de accionistas. Pero creo que hay que diferenciar entre todo lo público y lo privado, y en este caso habría que reclamar a los accionistas y exigirles que este acto fuese público”.

Derechos enfrentados

Sobre el terreno, se trata de dos derechos enfrentados: por un lado, el de los dueños de títulos que acuden a la Junta y reclaman preservar su intimidad; por otro, el de los inversores que no pueden acudir a la Junta por residir en otra ciudad, estar enfermos o por cualquier otra causa. Estos últimos sólo tienen a la prensa para informarse de cómo evoluciona una junta de accionistas, más allá de los resultados de las votaciones, que sí se hacen públicos.

En la práctica, al excluir a la prensa de las juntas, los consejos de administración consiguen ahogar la voz de los pequeños accionistas, que llenan de críticas el encuentro anual de socios. De este modo, los socios mayoritarios imponen su punto de vista en los medios de comunicación. La CNMV nunca ha apoyado a un medio en una petición para asistir a una junta.

Los accionistas de Pescanova han perdido mucho. En pocos días, la acción pasó de 18 a 5,9 euros, el último precio cotizado. Dos tercios de la inversión se han volatizado y el valor no ha caído más porque la CNMV suspendió la cotización a raíz de una información de El Confidencial. Y la Fiscalía está investigando diversos delitos societarios que se hubieran podido producir en la antigua gestión.

Para Carmen del Riego, “el juego capitalista es que sea el mercado el que decide. Y los ciudadanos deben ser conscientes de estos niveles de transparencia a la hora de comprar o vender acciones. Y aunque no sea público, los periodistas acabaremos sabiendo lo que ha pasado en esa Junta”.

En la misma línea es dudoso si tiene sentido cerrar el acceso a la prensa en la época de internet y de las redes sociales. ¿Se inventarán esos accionistas minoritarios y legítimamente indignados una hashtag tipo #juntaPescanova para contar en directo la reunión que tendrá lugar en Redondela la semana que viene?