LA CAIDA DE LAS IMPORTACIONES EXPLICA LA CORRECIÓN

¿Resurgen las exportaciones? España es el tercer país con mayor déficit comercial de la UE

El discurso oficial no ofrece dudas: las exportaciones están tirando de la actividad y son hoy la mejor noticia desde el punto de vista económico. Y

El lo certifica. La contribución del sector exterior al crecimiento del PIB se sitúa en 2,4 puntos. O lo que es lo mismo, si no fuera por el saldo de la balanza comercial, el Producto Interior Bruto estaría cayendo en torno a un 4%. ¿Significa esto que el sector exterior es la parte más sana de la economía? Nada más lejos de la realidad.

Los datos que ayer mismo ofreció Eurostat -la oficina estadística de la UE-  muestran que el sector exterior continúa siendo un lastre desde el punto de vista económico. No en vano, España acumula (enero-octubre de 2012) el tercer mayor déficit de la Unión Europea en términos absolutos. En concreto, 29.300 millones de euros. Sólo Reino Unido (139.800 millones) y Francia (69.100 millones) cuentan con un desequilibrio comercial mayor entre las grandes naciones de la Unión Europea. 

Muy al contrario, un país con el que se compara frecuentemente a España: Italia, cuenta con un superávit exterior equivalente a 6.600 millones de euros. Aunque el caso más llamativo sigue siendo Alemania, cuyo excedente comercial alcanza los 157.700 millones.  Holanda, Dinamarca, Bélgica, Irlanda o Suecia también cuentan con importantes superávit en sus balanzas de bienes, lo que relativiza la calidad de las cifras españolas.

Entre otras cosas porque, según Eurostat, la tasa de crecimiento de las exportaciones hispanas (un 4%) es inferior a la de países como Alemania, Francia, Portugal u Holanda. Incluso en Grecia -en medio de una descomunal devaluación interna- las exportaciones están creciendo nada menos que un 13%. El problema no es sólo que las exportaciones de bienes crezcan menos, sino también el reducido peso del sector exterior respecto del PIB.

Las exportaciones españolas de bienes (sin servicios) durante los primeros diez meses de 2012 representaron el 17,2% del PIB del año anterior, por debajo del 19,7% de Italia y a años luz de esa máquina de vender en el exterior que es Alemania, cuyas exportaciones suponen el 34% del PIB. El doble que en España.

Entonces, ¿cuál es la causa de la corrección del déficit exterior? Sin duda, el comportamiento de las importaciones, que continúan en caída libre en coherencia con la atonía de la demanda interna, en particular el consumo privado y, sobre todo, las inversiones. Las empresas no renuevan su aparato tecnológico y productivo ante la falta de actividad. El retroceso español en cuanto a importaciones sólo es superado por los otros tres países en recesión: Italia (-5%), Grecia (-9%) y Portugal (-5%).

Para hacerse una idea de lo que significa este desplome de las importaciones hay que tener en cuenta que la factura exterior cayó en casi 20.000 millones de euros entre 2007 y 2011. Pero es que tan sólo entre enero y octubre de 2012 respecto del mismo periodo del año anterior, el retroceso ha sido equivalente a 5.400 millones de euros, lo que explica en buena medida la mejora del saldo comercial.

Importaciones y burbuja inmobiliaria

Las partidas que más han contribuido a la reducción de las compras al exterior son bienes de equipo, bienes de consumo duradero, sector del automóvil y semimanufacturas no químicas. El pinchazo de la burbuja inmobiliaria -muy dependiente de las importaciones- también ha contribuido de forma significativa a la reducción de la factura exterior. La caída hubiera sido incluso mayor si no fuera por el elevado peso que tienen las compras de carburantes debido a la fuerte dependencia energética de España.

La importancia de las exportaciones para volver al crecimiento, en todo caso, es clave. Según este estudio de la Caixa, basado en datos del Banco de España, para que el PIB crezca un 2% “sin ayuda del gasto interno”, las ventas al exterior deben avanzar casi un 11% en términos reales. Teniendo en cuenta, sostienen los economistas de la Caixa,  que durante el periodo de bonanza anterior a la crisis (2000-2007) crecían, en promedio, al 5,4% anual, ese 11% “se anticipa excesivamente ambicioso”.

Ahora bien, si se tiene en cuenta que 2011 las exportaciones crecieron un 9% y en 2010 un 13,5%, “ya no parece tan exagerado”, asegura. Además, si la demanda interna contribuyera algo al crecimiento, las exportaciones “podrían crecer algo menos y aun así el crecimiento del PIB podría alcanzar un 2%”.

Con todo, hay que tener en cuenta que en 2007, justo antes del inicio de la crisis económica, las exportaciones de bienes y servicios suponían el 26,9% del PIB, muy ligeramente por encima del 26,8% de 1999. Incluso después de la intensa caída del comercio mundial en 2009, las exportaciones españolas han crecido a tasas muy superiores a las del PIB, “sobrepasando su nivel anterior a la crisis, y aumentando considerablemente su peso sobre el conjunto de la actividad económica”, asegura este otro informe del servicio de estudios del BBVA. De hecho, y pese a la competencia de China, India y el resto de países emergentes, la cuota exportadora de España entre 1999 y 2011 apenas cayó un 8,9%, por debajo de otras economías industrializadas.

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