CHÁVEZ ES UNA AMENAZA PERMANENTE PARA LAS MULTINACIONALES ESPAÑOLAS

Venezuela, Bolivia y Perú, los otros peligros que se ciernen sobre Repsol

El pasado 16 de febrero, Repsol costeó una fiesta en el Hotel Intercontinental de Madrid para celebrar el séptimo aniversario de la fundación de la Alianza
Foto: Venezuela, Bolivia y Perú, los otros peligros que se ciernen sobre Repsol
Venezuela, Bolivia y Perú, los otros peligros que se ciernen sobre Repsol

El pasado 16 de febrero, Repsol costeó una fiesta en el Hotel Intercontinental de Madrid para celebrar el séptimo aniversario de la fundación de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América-Tratado de Comercio de los Pueblos (Alba-TCP). Una excusa como otra cualquiera para tener contentos a tres de los países que forman esta organización, Bolivia, Ecuador y Venezuela, donde la petrolera española tiene grandes intereses.

Antonio Brufau, presidente de Repsol, hizo acto de presencia en el evento para agasajar a los embajadores de las respectivas naciones en Madrid. Hubo arroces españoles, bebidas típicas latinas y música del otro lado del Atlántico. Todo para fomentar las buenas relaciones de Repsol con unos países donde también mandan dirigentes con tintes tan populistas como Cristina Fernández de Kirchner.

Porque al calor de la posible nacionalización de YPF empiezan los rumores de que Bolivia, Venezuela, y Perú podrían tener la tentación de seguir los pasos de su vecino de la Pampa. Desde La Paz, Caracas y Lima se ha seguido muy cerca el proceso argentino porque las relaciones con la multinacional española siempre han sido tensas.

En 2008, Repsol tuvo un conflicto similar con Evo Morales, el peculiar presidente andino, que finalmente se resolvió con la toma del control por parte del Estado de la mayoría de las acciones de las empresas mixtas con los operadores energéticos extranjeros. La compañía participada por La Caixa, Sacyr y Pemex aceptó que Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos se hiciera con la gestión de unos campos de hidrocarburos dónde se pretende invertir 640 millones de dólares hasta 2014.

En Venezuela, la relación de Repsol con Hugo Chávez es buena desde que en septiembre de 2009 se descubrió la mayor bolsa de petróleo de la historia del país, unos de los mayores productores de oro negro del mundo. Allí, la española tiene dos emplazamientos especiales, el conocido como Carabobo, y Perla, el más grande, en los que prevé invertir unos 2.250 millones de dólares con otros socios, tanto públicos como privados.

Pero al mismo tiempo, Chávez, cuya animadversión al Gobierno del PP es más que conocida, acaba de crear precisamente con Argentina una empresa mixta para refinar crudo en competencia directa con Repsol. Enarsa y Pdvsa producirán 100.000 barriles diarios de crudo venezolano de la Faja del Orinoco que se refinarán en Argentina en una nueva planta cuya propietaria será la petrolera venezolana.

Campaña bolivariana contra las empresas españolas

El populista líder bolivariano no es precisamente de fiar para las empresas españolas. En 2009 le obligó a Emilio Botín a venderle su banco por unos 1.000 millones de dólares bajo amenaza de nacionalización. Antes había tomado el control de la empresa de telefonía, CANTV, en la que estaba presente Telefónica, a la que también le ha metido mano mediante la devaluación de la divisa.

Por si fuera poco, Chávez, que sufre un cáncer que le tiene a medio gas, ha anunciado que desde el próximo 25 de julio no se someterá a las decisiones del Centro Internacional de Arreglo de Diferencias relativas a Inversiones (CIADI), el organismo que hace de árbitro en los conflictos entre países y multinacionales. Por ese motivo, Repsol, Telefónica, BBVA y Mapfre, con gran presencia en Venezuela, quedarán en manos del libre albedrío del líder socialista.

Ecuador, otro de país que participó en la fiesta del Intercontinental, también tuvo sus más y sus menos con Repsol en 2008, cuando el presidente Rafael Correa le amenazó con la expulsión por la falta de acuerdo en la negociación de los contratos petroleros. Después las aguas volvieron a su cauce.

Por último, Brufau ha sabido tender relaciones con el nuevo presidente peruano, Ollanta Humala, quien nada más acceder al poder le pidió que le cediera parte del gas que explota para consumo interno. Repsol tiene comprometidos 3.000 millones de inversión en los cinco próximos años en el país andino, lo mismo que ya se ha gastado en el explotar el campo de gas natural de Camisea.

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