La progresión del asturiano le lleva al top-20

Pablo Carreño sigue estrellándose con su techo de cristal

En su carrera, y este año cumplirá 26, aún no ha conseguido batir a un jugador del top-10. Su buena actuación de Indian Wells ha terminado con la derrota ante Stan Wawrinka

Foto: Pablo Carreño, en Indian Wells (Reuters)
Pablo Carreño, en Indian Wells (Reuters)

Pablo Carreño sigue intentándolo, a la espera de que el sueño de siempre cristalice en la realidad. Estará en el top-20 por primera vez este lunes. A sus 25 años ya ha dejado de ser una promesa, en el pasado era protagonista en los corrillos cuando se hablaba del futuro del tenis nacional. ¿Después de Nadal, qué? Pablo Carreño era la respuesta fácil. Es alto, tiene buenos golpes, no se mueve mal. Su revés es potente y sabe darle ritmo al juego. Muchas condiciones para triunfar, pero no las suficientes, al menos no por el momento.

Sigue teniendo un techo de cristal: nunca ha ganado a un top-10. Ha jugado en quince ocasiones en esas circunstancias, en todas ellas besó la lona. La última, en Indian Wells contra Wawrinka. Estaba teniendo un torneo brillante, también bastante plácido. La derrota prematura de Murray en primera ronda se sumaba a uno de los cuadros más desequilibrados que se recuerda en el tenis reciente. Carreño aterrizó en la zona menos dura y se fue encontrando jugadores de nivel, pero no estrellas.

Y en ese campo el asturiano se mueve bien. Solo así se explica que esté entre los veinte mejores con tan pobre récord contra los mandamases del tenis mundial. Carreño es eficiente, juega muchos torneos en los que sabe que la competencia va a ser de su altura, no mayor. Ahí va sacando adelante los partidos, con su buen revés, con la derecha cruzada, con ese juego que tiene aires de Juan Carlos Ferrero, su ídolo de juventud.

Las semifinales de Indian Wells son, por el momento, el mayor éxito de su carrera. Lo tiene que tomar como un paso más, aun sabiendo de las circunstancias concretas que le han sonreído en este campeonato. Su juego permite esperar un poco más, ir dando pasos en la dirección correcta y subir un poco más en los ránkings. Queda por ver si la cabeza le acompaña también en su pelea.

Porque no ganar a los que son mejores que tú tiene una lógica tenística, pero también es un socavón psicológico. Aspirar a grandes cosas pasa, indefectiblemente, por ese aprendizaje, el de mirarte a la cara con un rival de peso y considerarte apto para subir esa montaña. Tiene que ver con los golpes, pero también con el concepto que se tiene de uno mismo.

El CAR de Sant Cugat

Nadal, uno de los mejores jugadores de todos los tiempos, nació con esa hambre. Nunca se consideró por debajo de un rival, entendió desde muy niño que la red tenía la misma altura y las mismas complicaciones para quien tuviese delante, quienquiera que fuese. Para llegar a reinar siempre se necesita una insurrección con el poder establecido. A Carreño le compararon en su día, más por ilusión que por realidad. Talentos como Nadal sale uno en cada generación, es lo atípico. Lo normal es ir poco a poco, no dar un puñetazo en la mesa desde la adolescencia.

Pablo Carreño es asturiano, pero se fue joven a Barcelona buscando una carrera en el tenis. Hijo de un arquitecto y una médico, decidió que en el deporte conseguiría su vida. La Federación Española le acogió en el CAR de San Cugat, en el grupo de alta competición, el semillero de estrellas que siempre ha intentado mantener y que ahora, por factores variados, está un poco de capa caída.

Después de pasársele el tiempo con la federación, cuando las becas ya no llegaban por edad, siguió entrenando en las mismas pistas de la mano de Dudu Duarte, que luego seguiría durante un tiempo siendo su entrenador. De ahí, sin encontrar los resultados esperados, sin llegar a dar el paso que ahora espera, se cambió de nuevo, esta vez hasta Villena. Ahí esperaba el ídolo, Ferrero, unos compañeros competitivos y una academia pensada para estar entre las mejores y dirigida por Antonio Martínez Cascales.

Sus entrenador allí son Samuel López y César Fábregas. Ellos están para demostrarle a Carreño que puede, que su ascenso sostenido -nunca ha dado bandazos, es muy estable- puede seguir hasta derribar los problemas que hoy en día aún se le atragantan. Los resultados son prometedores, aunque no todavía una estación final. Semis en Indian Wells, antes de eso se convirtió en "héroe" de la Davis por ganar el quinto punto ante Croacia. Aunque, también es cierto, hay que decir que lo consiguió contra Nikola Mektic, un jugador mucho peor que él y después de haberse complicado la vida el viernes anterior perdiendo contra Skugor, que, en buena lógica, tampoco debería ser rival para el asturiano.

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