Monchi, director deportivo del sevilla

El único hombre al que no pueden comprar ni Real Madrid ni Barcelona

"Cuando les explicaba mis razones para decir que no, a veces sentía que me miraban como a un extraterrestre", explica el director deportivo del Sevilla a El Confidencial
Foto: Ramón Rodríguez 'Monchi', director general deportivo del Sevilla FC. (Efe)
Ramón Rodríguez 'Monchi', director general deportivo del Sevilla FC. (Efe)

Hace unas semanas un periodista inquirió a Robert Lewandowski, el delantero titular del Bayern de Múnich: "¿Es posible decir no al Real Madrid?". Su respuesta fue sencilla: "No". Efectivamente, ¿quién puede resistirse a la llamada del mejor club del siglo XX y el más poderoso del XXI? ¿Quién, yendo incluso más allá, puede negar también al Barcelona, el megacampeón de los últimos años? No debe haber muchos hombres que presuman de rechazar al Madrid y al Barça. De hecho, solamente se conoce a uno. Se llama Ramón Rodríguez Verdejo, Monchi, y es el director deportivo del Sevilla.
 
"Durante los contactos, cuando les explicaba mis razones para decir que no, a veces sentía que me miraban como a un extraterrestre", explica Monchi en charla con El Confidencial antes de que, este domingo, se crucen en la Liga el Barça y el Sevilla, finalistas ya de la Copa, un clásico entre los dos equipos españoles que más han ganado en la última década. "Alguno podrá pensar que es demagogia, pero mis motivos son simples: estoy donde quiero estar. Trabajo con autonomía, con plena capacidad de decisión, tengo respeto y lo hago en el club de mi vida, cerca de mi gente y mi familia. Siempre me tentaron con ganar mucho dinero y trabajar con mayores posibilidades en un club más grande, pero es que para mí nada es más grande que el Sevilla".

Alguno pensará que es demagogia, pero mis motivos son simples: estoy donde quiero estar

Monchi ha perdido la memoria de las veces que ha rechazado al Real Madrid y al Barça. Ya lo quiso Lorenzo Sanz en su candidatura de 2006 y han sido varias las tentativas de Florentino Pérez para captarlo, la última durante el invierno de 2015, cuando la goleada sufrida en el Bernabéu frente al Barcelona (0-4) pareció decidirle a rescatar la figura del director deportivo en el club blanco. No mucho más lejana es la última intentona del Barça, que trató de persuadir a Monchi para suceder a Andoni Zubizarreta hace un año. Agustí Benedito intentó reclutarle, también infructuosamente, en su candidatura en las pasadas elecciones presidenciales azulgranas.

Nadie ha sido capaz de convencer a Monchi, aunque eso no significa que no hayan aprovechado su trabajo. El Barcelona, especialmente, se ha servido del Sevilla en los últimos años como un continuo vivero. Daniel Alves, Adriano, Seydou Keita, Ivan Rakitic y Aleix Vidal desfilaron desde Nervión al Camp Nou a cambio de 93 millones de euros. Monchi gastó 12 en ficharles. El Real Madrid, por su cuenta, firmó en 2005 por 20 millones a Julio Baptista, un futbolista que llegó al Sevilla por tres. A Monchi, la voracidad del club blanco le ha jugado algunas malas pasadas. "Sentimentalmente, ninguna salida me ha dolido tanto como la de Sergio Ramos. No pude evitar llorar de rabia. Y, profesionalmente, un futbolista al que ya teníamos prácticamente fichado y que no llegó fue Marcelo. A última hora se presentó el Real Madrid con seis millones de euros y adiós".

En sus 16 años como director deportivo ha gastado 301 millones en fichajes y ha reportado 421 en ventas  
Monchi no lleva la cuenta del beneficio que le ha generado al Sevilla. Se la hacemos por él. En sus 16 años como director deportivo ha gastado 301 millones en fichajes y ha reportado 421 en ventas. El resultado es el que lleva a declarar al presidente José Castro: "Aquí nadie es imprescindible, pero si hubiera alguno ése sería Monchi". El director deportivo es la piedra angular del sólido entramado empresarial del Sevilla, capaz de resistir embates como el relevo de un dirigente tan intervencionista como Del Nido, y continuar generando beneficios y éxitos. No hay que olvidar que Monchi no es sólo capaz de provocar plusvalías sino de regenerar equipos de inmediato. Su Sevilla nunca ha dejado de ganar. Con la de Copa, el club se irá a su decimotercera final en la última década, donde acumula ocho títulos, incluido el hito de las cuatro Europa League.

Monchi, con el presidente del Sevilla FC, José Castro, y su entrenador, Unai Emery. (Efe)
Monchi, con el presidente del Sevilla FC, José Castro, y su entrenador, Unai Emery. (Efe)

Y eso que Monchi llegó al cargo por casualidad, en una situación de enorme crisis ("Aquel Sevilla no tenía ni para comprar balones") que condujo al antiguo presidente Roberto Alés a una inaudita decisión por la que nadie daba un duro. Incluido el protagonista. "Si me hubieran ofrecido cuidar el césped también lo habría aceptado, porque yo de jardinería sabía lo mismo que de dirección deportiva". Estamos en junio de 2000, y Monchi se acaba de retirar precipitadamente del fútbol, vitoreado como héroe de un ascenso tras una discreta carrera como portero. "Lo hice porque sentía que, al fin, había recuperado el orgullo de mi hijo", confesó entonces a este periodista. Extremadamente emocional, a Monchi le hizo un daño terrible la parodia como bufón de Maradona que, por aquellos tiempos, le hacía Alfonso Arús en un programa de televisión. 

La masiva súplica de la hinchada del Sevilla le convenció para pedir al presidente del Almería que rompiera el contrato que ya tenían firmado

De aquella manera arrancó la carrera del que, hoy, es considerado por muchos como el mejor director deportivo del mundo, a pesar de no haber testado esa condición en otro club ajeno al Sevilla. Solamente una vez estuvo a punto Monchi de cambiar de aires, y para sorpresa de propios y extraños no fue ni para irse al Madrid, ni al Barça ni a ninguno de los grandes de la Premier que le seguían. Fue para marcharse… al Almería. Ocurrió en 2006, con motivos personales imperando sobre los deportivos. Sólo la emocionante y masiva súplica de la hinchada del Sevilla le convenció para pedir al presidente Alfonso García que rompiera el contrato que ya tenían firmado.

Fue el primer y último devaneo en su inquebrantable compromiso con el Sevilla. “No, no me arrepiento por no haber ido a otro equipo”, dice con firmeza Monchi, León de San Fernando, carnavalero de pro, neoculturista, agradecido por la ayuda que la psicología le prestó para superar diversos trances en su carrera y en su vida. Hoy, a sus 47 años, se le ve sereno, con una mirada que parece abarcar más pasado que porvenir. “No le doy muchas vueltas a cambiar, pero sí a parar. El futuro que percibo es menos mediático de lo que la gente pueda creer. Me veo tranquilo, descansado, a lo mejor dedicándome a otras cosas que no son fútbol y viviendo una vida que no he vivido. Es algo que tal vez ocurra mañana o dentro de cinco años. Pero que ocurrirá”.

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