también se extiende al cicloturista

Nace el ciclismo de datos, la novedosa manera de correr y de verlo por televisión

En la Tirreno-Adriático se estrenó un sistema por el cuál el seguidor tiene acceso a una gran cantidad de datos de rendimiento de cada uno de los ciclistas en tiempo real

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Velon, una asociación de equipos ciclistas profesionales que agrupa a diez escuadras del World Tour y RCS Sport, la organizadora del Giro de Italia, han estrenado en la Tirreno-Adriático un revolucionario sistema de seguimiento de las carreras en directo mediante su web y una app en la que publican todos los datos de los ciclistas en competición.

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El desarrollo de gagdets para el ciclismo ha evolucionado en sintonía con el de otros aspectos de la vida. Del pulsómetro y cuentakilómetros de principio de los noventa al potenciómetro de hoy. Del contador de pedaladas, al seguimiento por GPS y todo eso, disponible en el ordenador de a bordo que los ciclistas llevan acoplado al manillar. Desde hace años en el ciclismo profesional -y amateur- los datos importan. Y mucho. Las pájaras en las etapas alpinas del Tour se cuentan con los dedos de una mano porque todo está medido al detalle. Chris Froome ha llevado al paroxismo eso de atacar mirando sus vatios y era cuestión de tiempo que esa información estuviera disponible para el público.

Así, con esta iniciativa, mediante la web de Velon o la app, los espectadores podrán conocer la posición, el ratio de pulsaciones por minuto, potencia desarrollada y las pedaladas de los corredores que lleven el sistema en cada prueba. Para los profesionales de la información, también promete ser una herramienta en la que apoyarse en las retransmisiones. Saber a cuánta velocidad real camina la escapada o cuánto pierde un rezagado puede hacer las etapas más legibles para los narradores que rellenan horas de TV con concursos, tuits y chistes que nunca han aportado nada al deporte.

Las cifras de la Tirreno-Adriático sacadas por Velon.
Las cifras de la Tirreno-Adriático sacadas por Velon.

Transparencia y datos contra la lacra del dopaje

Para implementar esta tecnología sólo hacía falta que los directores y ciclistas, siempre recelosos con la información relativa a los datos fisiológicos, dieran luz verde a la iniciativa de Velon y la organizadora del Giro, Tirreno-Adriático y Giro de Lombardía. Este grado de transparencia, si es de verdad, será positivo para un deporte que necesita recuperar la credibilidad perdida en los años de la EPO y las transfusiones. Armstrong también publicó sus datos fisiológicos en el ocaso de su carrera y luego se demostró que pertenecía a la organización de dopaje más sofisticada desde la que pergeñó la extinta RDA. Aquello era mentira.

Más. A Vincenzo Nibali se le expulsó de la Vuelta España 2015 por ayudarse de los coches en carrera para recuperar tiempo perdido. En la primera etapa de la París-Niza que esta semana se disputa, Romain Bardet, segundo del Tour de 2016, fue expulsado por idéntica razón. En ambos casos hubo imágenes y en el deporte sólo es verdad lo que se ve. Lo que se sabe. Si a un ciclista tras el pelotón le salta el cuentakilómetros hasta los 90 por hora mientras el resto circula a la velocidad normal, es posible que esté haciendo trampas. Otra cosa es que los jueces tomen en consideración esta vía de información recién estrenada.

No sólo el ciclismo de datos es cosa de profesionales. Para el uso cicloturista, los gadets llevan inundando el mercado y abaratándose según pasan los años. Pero faltaba una barrera por romper. La del potenciómetro, una herramienta que permite un entrenamiento por zonas de potencia según peso y consumo de oxígeno mucho más preciso que el tradicional con pulsómetro.

El problema para entrenar como los profesionales radicaba hasta hace poco en el alto precio de estos aparatos que se colocan bien en los platos, en las bielas o pedales. Algunos, además exigen adquirir su propio ciclocomputador o sus propios pedales o bielas lo que elevaba, todavía más el precio. De los 1.000 euros de las marcas más baratas a los 7.000 u 8.000 de los modelos más complejos.

El potenciómetro 'low cost' de 4iiii.
El potenciómetro 'low cost' de 4iiii.

Potenciómetros para cicloturistas

Hasta ahora, porque diferentes empresas están acercándose a una solución “low cost”. Es el caso de 4iiii Precision Power Meter y de Limits. Además con soluciones sencillas y ligeras. En el caso del primero, que ronda los 500 euros en su versión más sencilla, sólo hay que instalar el sensor en la biela. En el caso del segundo que cuesta 350, va alojado entre biela y pedal lo que puede ser una desventaja porque modifica el Factor Q -distancia entre pedales y que tiene que ser igual a la de rodillas y caderas del ciclista- y puede obligar al usuario a mover las calas unos milímetros.

Ambos dispositivos cuentan con transmisores ANT+ para enviar los datos al ciclocomputador o el smartphone. Igual que hacen las bandas de pulso o los contadores de frecuencia de pedalada. Estos ingenios pueden ser una buena solución para quien quiera llevar su entrenamiento un poco más lejos. Tanto cicloturistas como triatletas.

Sólo una prevención. Así, como el célebre pinganillo, la penúltima incorporación tecnológica a las carreras bloqueó y bloquea la competición con directores amarrateguis y poco imaginativos, el potenciómetro puede hacer que un deportista popular se tire un puerto entero mirando la pantalla a-la-Froome… Y no, los puertos están para disfrutarlos, sufriendo.

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