la uci ya se toma en serio el asunto

El fraude tecnológico, la mayor amenaza del ciclismo profesional

La UCI rectifica en un intento por combatir lo que algunos especialistas califican como la mayor amenaza que acecha al ciclismo profesional. La historia del fraude tecnológico

Foto: Un miembro de la UCI escanea una bicicleta.
Un miembro de la UCI escanea una bicicleta.

Cinco días antes del comienzo del Tour de Francia, el Secretario de Estado para el deporte francés, Thierry Braillard, anunciaba, junto a miembros de la UCI, la inclusión de cámaras térmicas como medida para detectar motores ocultos en los cuadros de los ciclistas. Hasta el momento, este sistema fue rechazado por su supuesta falta de efectividad y alto coste. Ahora, la UCI rectifica en un intento por combatir lo que algunos especialistas califican como la mayor amenaza que acecha al ciclismo profesional. La historia del fraude tecnológico. 

“Muchas de las hazañas que se realizaron sobre dos ruedas han sido un puro espejismo”. Así de contundente se muestra Claudio Ghisalberti desde el otro lado de la línea. El periodista especializado en ciclismo de 'La Gazzetta dello Sport', califica el dopaje mecánico como una verdadera lacra para este deporte siempre polémico. Las sospechas sobre la veracidad de este tipo de fraude se confirmaron en el pasado Mundial de Ciclocrós de Zolder (Bélgica). El interior del cuadro Wilier Triestina de la belga Femke Van den Driessche ocultaba un conglomerado de cables conectados a un motor eléctrico.

Se oficializaba el primer caso de dopaje mecánico. Desde ese momento, la maquinaria de la UCI, por un lado, y las investigaciones de los periodistas, por otro, comenzaron a indagar sobre qué o quiénes estaban detrás de esta trampa. “Aunque los que trabajamos en torno al pelotón ya sospechábamos esto desde hace un lustro”, señala a El Confidencial Ghisalberti, autor de uno de las investigaciones más clarificadoras publicada en 'La Gazzetta dello Sport'.

“La electricidad puede hacer más magia que la química”, argumenta en el citado reportaje un gurú de esta supuesta tecnología, Mister X (seudónimo utilizado para no revelar su identidad). “Durante este año he vendido 1.200 cuadros con esta tecnología sólo en Italia. Me divierte mirar las clasificaciones de las grandes vueltas”, son algunas de las perlas que se pueden leer.

El sistema, calificado por su autor como “antiguo y artesano”, consiste en un motor oculto en la barra del sillón del cuadro conectado al pedalier a través de un engranaje cónico. La energía la proporciona una batería de litio que se oculta en el bidón de agua. Accionado por Bluetooth desde la bici, con un botón oculto en la maneta de cambios, o desde el exterior el motor libera una energía de entre 50 y 200 vatios, pesa unos 600 gramos y cuesta 20.000 euros.

Femke Van den Driessche.
Femke Van den Driessche.

Cámaras térmicas ocultas, azote de los tramposos

Esta tecnología fue la detectada por la UCI el pasado diciembre en la máquina de Van den Driesseche. Sin embargo, la sospecha de que se sigue utilizando fue alimentada por el segundo de una serie de documentales emitidos por el programa 'Stade2' de la televisión francesa. “Ocultamos cámaras térmicas en un tramo de la Strade Bianche de este año para demostrar fuentes de calor inexplicables en las bicicletas”, explica Vildary Thierry, director de la cinta.

La UCI, hasta esta edición del Tour, no utilizaba imágenes de infrarrojos para la detección de motores. Argumentaba que sólo son efectivas en carrera pero no cuando el aparato estaba detenido, ya que no se producían cambios en la temperatura de los cuadros. “Dos bicicletas mostraron fuentes de calor anormales en su rueda trasera y aunque no es una prueba, creo que es una evidencia importante como para hacer un control”, dice Thierry. Una de esas bicis ‘trucadas’ fue, según 'Stade 2', la del esloveno Primoz Roglic, ciclista que hasta este año sólo era reconocido por sus dotes de escalador y que ahora es campeón de contrarreloj de su país. 

Además, el corredor del LottoNL-Jumbo protagonizó una sonada victoria en el Giro de Italia de este año cuando, en la contrarreloj más larga de la ronda italiana, se impuso al resto de sus competidores tras un cambio de bici un minuto antes de iniciar su carrera. Este caso se une a los rumores sobre las aceleraciones bestiales del suizo Fabian Cancellara sobre el pavés del Tour de Flandes y el asfalto de la Paris-Roubeaux en el 2010.

El documental termina con imágenes de un mecánico de Contador haciendo unos retoques a la bici del madrileño en la 18ª etapa del Giro de 2015. Aquel 28 de marzo, el de Pinto, tras un cambio de rueda, aventajó a sus perseguidores de forma definitiva para finalmente vestirse con la maglia rossa. Su bici había sido seleccionada para un control. “Las imágenes térmicas son la única manera de detectar movimientos sospechosos durante la carrera”, afirma el periodista francés. 

Escaneo de una bicicleta durante una demostración sobre la detección de fraude tecnológico (EFE)
Escaneo de una bicicleta durante una demostración sobre la detección de fraude tecnológico (EFE)

Ruedas electromagnéticas

Stéfano Vargas, ingeniero húngaro, construyó su primera bici ‘motorizada’ en 1998 montando él mismo todas las piezas con un presupuesto de 80.000 euros. Desde ese momento, se ha dedicado a perfeccionar este tipo de dispositivos y trabaja con motores de altas prestaciones y ligeros, además de ocuparse del desarrollo de la rueda electromagnética.

“La rueda está equipada con electroimanes colocados por el perímetro de una llanta de carbono de perfil alto que, al girar, pasan por unas bobinas ocultas en los tirantes del cuadro”, aclara Varjas. Este movimiento induce electricidad hacia una pequeña batería en el cuadro que libera, en momentos puntuales, una energía de hasta 50 vatios. Cuestan 200.000 euros y tienen una lista de espera de seis meses según su creador.

“El dispositivo está realizado con tecnología de uso militar, no disponible en el mercado”, afirma el húngaro. Asegura que compra esta tecnología en laboratorios especiales, compañías dedicadas al I+D. “Son ruedas de 1,8 kg, fáciles de cambiar, difíciles de detectar y funcionan mejor con un ciclista que tenga un pedaleo rápido y dinámico”, explica el ingeniero.

 

La aplicación de esta tecnología plantea ciertas dudas a Josh Owen, graduado en física por la Universidad de Cardiff. La incertidumbre radica en la dirección en la que circula la electricidad en el ciclo. “Si la corriente va en la misma dirección al impulso que le queremos dar a nuestra rueda y no en ángulo recto, como sucede en los trenes, el electromagnetismo generará fuerzas contrarias que detendrán el movimiento”, comenta el experto. En lugar de obtener un beneficio sería como pedalear con una cadena atrancada.

Aunque pone en duda su uso masivo en el pelotón internacional, Varjas responde a los que aún son escépticos con el uso de estas ruedas. “Es lo que sucedió con los motores, primero lo subestimaron y dijeron que era una leyenda, humo. Al final se reduce a una cuestión de dinero, si lo tienes, con la tecnología y los conocimientos adecuados es fácil de llevar a cabo”.

Una historia de contradicciones

Dinero, fraude y escándalos. Una historia llena de sombras que comenzó a filtrarse en febrero de 2010 en Bruselas cuando a Varjas le robaron de su coche un cuadro de una de sus bicicletas. “Acudí a Davide Cassani (exciclista y seleccionador italiano de ciclismo en ruta) con una muestra de mis inventos para que la opinión pública fuera consciente de que esta tecnología estaba vigente desde hacía tiempo”. Aunque reconoce que nunca ha vendido su sistema directamente para el ciclismo profesional, Varjas sí que afirma haber colaborado con algunas casas de ciclismo como la italiana Carrera o la norteamericana de bicicletas electrónicas Typhoon. 

Esta última, Typhonn, quedó retratada en el último reportaje de 'Stade2', el pasado 12 de junio, en el que un gendarme francés alerta a los organizadores del Tour de Francia 2015 de que en la 4ª etapa se estarían utilizando bicis con motores eléctricos y ordena que se inicien los pertinentes controles. En el vídeo se muestra un intercambio de correos electrónicos en los que el mánager técnico de la UCI, Mark Barfield, advierte al director de Typhoon, Harry Gibbings, del dispositivo policial que se estaba preparando y pregunta por la figura de Varjas. 

La esposa del exvencedor del Tour y ahora comentarista televisivo, Kathie Lemond, dijo que fue testigo de este intercambio de correos y explica como Barfield advirtió a Gibbins sobre la presencia de policía francesa inspeccionando bicicletas y le pregunta por si “su chico el húngaro”, refiriéndose a Varjas, está en la ronda gala. Por su parte, Gibbins reacciona reenviándole el correo al ingeniero añadiendo que no había dado información a nadie.

El fraude tecnológico, la mayor amenaza del ciclismo profesional

Una relación controvertida

El director de la compañía estadounidense, que en abril de este año participó en la presentación de la tablet de la UCI para detectar electromagnetismo, (indicio de motores ocultos), en las bicis, junto a Barfield, explica que su tecnología “no se puede utilizar en una bicicleta profesional ya que utilizan diámetros distintos de pedalier”. Sobre el intercambio de correos con el mánager de la UCI, Gibbins insiste en que pese a haber colaborado con Varjas en el pasado, “la UCI no tiene nada que ver, trabaja duro contra el fraude con nuestra colaboración. Creo que Kathy y su marido Greg estaban en negociaciones con Varjas para que su bici saliera en televisión”.

“Un ciclista, incluso dopado, puede tener un mal día, con motores siempre vas a tope, esto es un verdadero robo”, afirmó Vicenzo Nibali, último ganador del Giro

Por su parte, el mánager de la UCI, Barfield, ha reconocido la autoría de estos correos afirmando que lo hizo para colaborar con la policía. Argumento que las autoridades francesas niegan. Varjas admite que trabajó para Typhoon y los acusa de mentirosos y estafadores. “Quisieron robarme mi patentes, mis contactos y mi conocimiento, por eso renuncié a nuestro contrato, cobrando sólo un 4% de lo que habíamos acordado”.

El ingeniero húngaro advierte de que este tipo de conexiones son habituales. “El problema es que lo quieren esconder, la UCI manipula a la opinión pública a través de los medios y tiene influencias con las autoridades. Ellos deciden hasta donde se puede llegar y a quién señalar, te volverías loco si supieras la cantidad de ciclistas que están utilizando motores mucho más rudimentales que los míos”, sentencia Varjas.

En las casas reales de Mónaco o  Dubai, y pilotos de F1 como el propio Fernando Alonso o David Coulthard, son sólo algunas de las personalidades que según Varjas han podido disfrutar de su “cara tecnología”. “Un ciclista, incluso dopado, puede tener un mal día, con motores siempre vas a tope, esto es un verdadero robo”, señalaba el último ganador del Giro, Vincenzo Nibali a 'El Corriere della Sera'. Una carrera de motos, como afirmó El Caníbal, Eddie Merckx, que mandaba a competir contra Valentino Rossi a los tramposos.

Una trampa de la que se sospecha desde hace tiempo y hoy parece más evidente que nunca. Una historia de la que, pese a los esfuerzos de las autoridades en su lucha y parafraseando al presidente de la UCI, Brian Cookson, “no está escrito su final”.

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