ESTRENOS DE CINE

'La comuna': una utopía 'hippie' de clase media

La nueva película del director de 'Celebración' tiene más de drama de divorcio envuelto de la nostalgia que de exploración de un proyecto de vida colectiva en los setenta

Foto: Fotograma de 'La comuna'.
Fotograma de 'La comuna'.

En el cine actual, las ficciones de inspiración autobiográfica en torno a la experiencia de vivir en comunidad están dirigidas ya no por quienes formaron estos proyectos utópicos sino por sus hijos nacidos y crecidos en aquellos ambientes. Hace una década, Roger Gual firmaba con 'Remake' su debut en solitario en el largometraje. A partir de los recuerdos de su propia infancia, el cineasta armaba un psicodrama en torno a un grupo de familias que se reunían en una masía para recordar su pasado comunal allí.

El encuentro derivaba en una orgía de reproches intergeneracionales ejecutados por un conjunto de personajes rayano en el estereotipo: los 'exhippies' convertidos en burgueses, la chica pijoprogre que abrazaba los principios de la izquierda ecologista desde una superficialidad fácilmente risible, el joven contestatario incapaz de la más mínima empatía con el trabajador de turno de noche de una gasolinera, el sentido de superioridad del viejo resistente... 'Remake' se apoyaba más en tópicos arrojadizos que en la dialéctica en torno a los modelos de construcción social, pero se mantenía viva gracias a estar atravesada por una inyección de energía negativa.

'La comuna': una utopía 'hippie' de clase media

A pesar de su actitud presuntamente nihilista, 'Remake' se quedaba corta como ajuste de cuentas generacional al lado de 'Salamandra' (2008), del argentino Pablo Agüero. Aquí, el recuerdo personal de la infancia en una comuna nos trasladaba al pueblo de El Bolsón, en un rincón inhóspito y frío de la Patagonia, donde va a parar el niño protagonista de la mano de su joven y desbordada madre. Lo que se presenta como comuna resulta más bien un vertedero para jóvenes desorientados, gente en fuga, los típicos machos que confunden libertad con irresponsabilidad y todo tipo de parias sociales. El lugar donde creció Agüero se encontraría en las antípodas de lo que representa una vida comunitaria donde la responsabilidad de los cuidados recae en todos los miembros del grupo.

Los protagonistas de 'La comuna'.
Los protagonistas de 'La comuna'.

Aunque no consta que fuera una experiencia propia, el sueco Lukas Moodysson también estudió a fondo y desde una perspectiva desmitificadora las dinámicas de vivir en grupo más allá del núcleo familiar en 'Juntos' (2000). Como en todas las anteriores, aquí la generación de los hijos también sufría en cierta manera como una forma de represión la alternativa de vida que sus padres construían para alejarse precisamente de lo que habían considerado un modelo familiar opresivo.

El sentimiento que vuelca Thomas Vinterberg en 'La comuna' respecto a su adolescencia en una casa compartida tiene más de melancolía que de desencanto

Al lado de todos estos filmes, la nueva película del responsable de 'Celebración' (1998) resulta más bien tibia. El sentimiento que vuelca Thomas Vinterberg en 'La comuna' respecto a su adolescencia en una casa compartida tiene más de melancolía que de desencanto. El danés no relata su experiencia biográfica, más bien construye una ficción en que filtra sus emociones respecto a los años que vivió en una situación parecida. La comuna del filme tiene poco de radical. Los protagonistas son una pareja de clase media-alta (Erik es profesor de arquitectura, Anna, periodista televisiva) que, ante la posibilidad de vivir en una casa familiar donde sobra el espacio, deciden compartirla con algunos amigos y conocidos.

Todo funciona de la manera más civilizada, desde las votaciones para decidir la entrada de nuevos miembros hasta la celebración conjunta de las navidades. Los miembros del grupo tampoco parecen interesados en forzar demasiado las situaciones. No los vemos militar fuera de casa, no exploran la sexualidad más allá de sus parejas ni parece preocuparles demasiado la sociedad de consumo. De hecho, lo que rompe la convivencia en la comuna es la crisis matrimonial de la pareja protagonista, cuando Erik se lía con una estudiante, Emma.

Todo funciona de la manera más civilizada, desde las votaciones para decidir la entrada de nuevos miembros hasta la celebración conjunta de las navidadesAnna invita a Erik a incorporar a Emma a la comuna. Su decisión es una huida hacia delante, una forma de ganar tiempo mientras asimila que su matrimonio se ha acabado. Pero es aquí donde la película apunta el único conflicto interesante. Mientras Erik encarna un modelo de hombre más que tradicional, Anna y Emma intentan huir del rol de mujeres rivales al que parece condenarlas el comportamiento de su marido/amante y el hecho de que, por mucho que vivan en una comuna, entre ellos reina la más estricta monogamia. Pero para la primera esposa las cosas no serán tan fáciles, por mucho que lo intente. 'La comuna' también habla de ese momento en que un cambio de circunstancias parece dejar fuera del grupo a una persona que estaba perfectamente integrada en él.

Fotograma de 'La comuna'.
Fotograma de 'La comuna'.

'La comuna' tiene más de drama clásico de divorcios que de exploración sobre las formas alternativas de convivencia. E incluso en este plano resulta bastante convencional y previsible. La comuna por momentos funciona más como contexto que como núcleo de la trama. Y eso que la propuesta de comuna 'moderada' que plantea el filme podría haber dado más juego. El presente parece haberle dado la razón en parte a este modelo, por lo que explica por ejemplo el periodista Salvador Alsius, presentador durante años de los informativos en TV3, conocido también por vivir en comunidad desde hace décadas

Cartel de 'La comuna'.
Cartel de 'La comuna'.

Vinterberg, que también habla desde el punto de vista de la generación de los hijos, mantiene igualmente la idea de que los menores muchas veces se sentían fuera de juego de la propuesta. El filme llega a plantear explícitamente que un niño no puede (sobre)vivir en este tipo de comunidad, aunque el cineasta no carga demasiado contra el proyecto. Por otro lado, 'La comuna' resulta muy tibia al lado del filme más potente que se ha realizado en los últimos años sobre el tema, que no sería otro que 'Los idiotas' (1998), de Lars von Trier, el compinche de Thomas Vinterberg en eso del Dogma 95.

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