vida y milagros del icono 'underground'

Diplo, el saqueador más sexy de la historia de la música

El carismático DJ, productor de Madonna, Shakira y Beyoncé, fue la estrella de una fiesta en Madrid

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Diplo en una sesión
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Thomas Wesley Pentz (Tupelo, EE.UU, 1978) lleva exactamente diez años en la cresta de la ola. Irrumpió en la escena musical como productor de 'Arular' (2015), el atómico disco de M.I.A. que dio a conocer en todo el mundo el contagiosos funk de las favelas de Rio de Janeiro. En ese momento, Diplo era todavía un icono 'underground', pero poco a poco se ha convertido en un productor de Champions League, que tiene en su currículum a (cojan aliento) Madonna, Beyoncé, Justin Bieber, Shakira, Britney Spears, No Doubt y Snoop Dog, por citar soólo a los siete más famosos.

Su grupo paralelo más famoso, Major Lazer, dio un petardazo global en 2013 con la febril y contagiosa 'Watch Out For This (Bumaye)', que registró más de 88 millones de visitas en Youtube. En 2015 han redoblado el éxito con la blandita 'Lean On', una colaboración con DJ Snake y la vocalista , que lleva la friolera de 620 millones de vistas en la misma red social. Poco dispuesto a parar el ritmo de su caja registradora, el pasado 11 de septiembre lanzó al mercado 'Powerful', junto a la estrella británica Ellie Goulding y el magistral vocalista jamaicano Tarrus Riley. La canción es la más floja y reciente de las tres, pero ya lleva once millones de clics en Youtube. Diplo está en racha y parece dispuesto a ponerse ciego de Red Bull (uno de sus patrocinadores habituales) para que el ritmo no pare.

Bronca con la biblia hipster

Pero, buf, qué despiste, se me olvidaba que también lleva tres meses partiendo la pana con 'Where Are Ü Now', su colaboración con Skrillex y Justin Bieber, que registra 301 millones de escuchas en Spotify. De hecho, ahora tiene un proyecto permanente con Skrillex bautizado Jack Ü (que podemos traducir como "masturbarte"). A pesar de su éxito planetario, este yuppie treintañero parece vivir presa de un estado de ánimo irascible. Por ejemplo, su oficina de promoción barcelonesa nos informa de que se ha negado a conceder entrevistas a periodistas españoles para dar a conocer la sesión en la sala Marco Aldany que dio ayer domingo.

Además, acaba de tener una refriega en Twitter con la prestigiosa web 'Pitchfork' por la publicación de una noticia incorrecta. Lo curioso es que Pitchfork, biblia de la cultura hipster, es uno de los principales medios que contribuyeron a auparle al estrellato cuando era un don nadie, pero el superventas no ha tenido piedad a la hora de corregirles una información imprecisa. ¿Sus palabras exactas? "¿Consideráis a la web de cotilleos TMZ como una fuente fiable? La verdad es que no lo es. El apuñalamiento (cuatro personas) que decís que ocurrió durante mi sesión en Las Vegas en realidad pasó durante un show de David Guetta". ¿Echó el freno con este mensaje? Nada de eso. El segundo tuit era todavía peor: "Pitchfork sigue siendo una web moribunda repleta de periodistas calvos que solo son capaces de hacer reseñas de Drake y de discos 'indies' de mierda". ¿Quién necesita amigos cuando llevas una década en todo lo alto?

Reputación lamentable

Joven, guapo y con dinero, Diplo es también uno de los iconos favoritos de la industria publicitaria. En 2011 fue el modelo principal de la campaña de Blackberry Torch. Sus fiestas Block Parties han sido patrocinadas por Puma, Pepsi, Red Bull, Heineken y Perrier, entre otras marcas de primera fila. ¿Qué más se puede pedir? Por extraño que parezca, esta estrella que vive en la Primera División del pop global se preocupa mucho por su reputación 'underground'. Nada le da más miedo que parecer 'uncool' ("escasamente molón" en la lengua de Faulkner).

Desde 2010, le han dado más palos que a una estera, algo que puede terminar con su imagen de chico del momento. ¿Ejemplos? El discjockey bostoniano DJ Rupture fue el primero en darle cera cuando publicó la mixtape 'Favela on blast' en la revista de Benneton: "Hubo gente en Río de Janeiro que se sintió insultada porque cogió estribillos muy famosos sin acreditarlos. Eso se parece bastante a robar. También hace falta un público occidental ignorante para que el truco funcione. Su mensaje fue “mira, estoy con la gente, me mezclo con ellos en los bailes de la favela. Es una perspectiva de turista blanco con tarjeta de crédito. Lo que se transmite a muchos oyentes es que no hace falta que atiendas a los artistas de las favelas porque Diplo ya te lo da todo troceado y además añade un estribillo de Madonna para que te sientas más cómodo. Diplo parte con ventaja porque tiene pasaporte y dinero para viajar. Se ha hecho rico con la música de los pobres".

Acusaciones similares han sufrido iconos como Paul Simon, David Byrne o Damon Albarn, pero esta suena un poco más durilla. En el fondo, estos músicos componen sus propias canciones, mientras que a Diplo le basta cortar y pegar con el ratón de su ordenador portátil para apropiárselas. Como todo buen saqueador cultural, veáse también el caso de Gilles Peterson, tiene su propio programa en la emisora colonial BBC, titulado 'Diplo & Friends'.

¿Racismo cultural?

Pero no, Diplo no tiene la culpa de todos los males de la industria cultural capitalista. Simplemente conoce al dedillo sus dinámicas excluyentes y las aprovecha en beneficio propio. Encarna una versión musical de un 'coolhunter' del mundo de la moda, que huele lo que va a estallar comercialmente y se apunta al carro. La injusticia es que él siempre saca más dinero porque es blanco, guapo, ambicioso, tiene pasaporte estadounidense y contactos con la industria discográfica y las revistas de tendencias. Algunas de sus víctimas se lo huelen y han empezado a rechazar sus métodos. Por ejemplo, hace un par de años, la rapera Venus X hizo estas declaraciones al diario británico 'The Guardian': "Nunca trabajaría con Diplo porque es un pedazo de mierda heteronormativo. Su método consiste en capitalizar cualquier escena que parezca 'hot'. Ser gay es algo más que una tendencia de moda".

El enfado venía de que Diplo se había colado en una fiesta gay de Nueva York llamada Ghetto Gothic para filmar y grabar sonidos y looks que le sirvieran de inspiración. En 2015 se le ve mucho el plumero así que en vez de vampirizar el 'underground' se dedica más a fabricar las canciones más comerciales posibles. ¿Cómo de rico Wesley Prenz? Según la revista Forbes, en los últimos doce meses se ha embolsado quince millones de dólares, gracias a cien sesiones en clubes punteros y festivales de todo el mundo. 

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