Ali Barakat triunfa con sus canciones a la milicia

Hezbolá resiste a ritmo de 'dance'

Ali Barakat se ha hecho famoso en el Líbano tras componer una loa dedicada a la milicia chiíta Hezbolá, aliada del régimen sirio

Foto: El cantante Ali Barakat (EFE)
El cantante Ali Barakat (EFE)
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Ali Barakat se ha hecho famoso en el Líbano tras componer una loa dedicada a la milicia chiíta Hezbolá, aliada del régimen sirio. Desde que lo escribiera y grabara un vídeo con el tema, distribuido en las redes sociales, no dejan de lloverle las críticas en un país dividido entre quienes apoyan y rechazan a Bachar el Asad .

“Desde que tengo uso de razón siempre he sentido que Hezbolá nos protegía, tanto a mí como a mis padres y toda mi familia, especialmente a partir de la ‘liberación’ del 2000 -año  de la retirada de Israel del sur del Líbano tras dieciocho años de ocupación- en que nos defendieron”, relata Barakat durante una entrevista realizada por teléfono desde Beirut. A sus 33 años asegura que no pretende alimentar el odio y la violencia sectaria –como le reprochan sus detractores– sino contribuir con su música a que la guerra civil siria termine cuanto antes y así finalice el sufrimiento del pueblo sirio.

Según argumenta el artista, la guerrilla de Hezbolá decidió tomar partido e involucrarse en la sangrienta contienda del país vecino –que se ha cobrado ya más de 140.000 víctimas desde que comenzara en la primavera de 2011, según datos del Observatorio Sirio de Derechos Humanos– para combatir el terrorismo practicado por los extremistas. “Hezbola se decidió a actuar para defender primero a los libaneses y luego también a nuestros hermanos sirios de los ataques terroristas y de los coches bomba que llevan a cabo los takfiris (término acuñado para designar a los extremistas sunitas)”, señala.  “También para defender las instituciones religiosas islámicas y para mantener firme el eje de la resistencia”, continúa, en relación al triángulo chiita en la región formado por Irán, el régimen de Bachar el Asad y la propia Hezbolá.

Sunitas y chiitas

Este posicionamiento a favor de un bando ha hecho que Ali Barakat se convierta en el objeto de la ira por parte del otro. Tanto el llamado Estado Islámico en Iraq y el Levante (ISIS, en su acrónimo inglés) como el Frente Al Nusra han anatemizado a Barakat y cuentan con otros autores que arremeten contra él. Por ejemplo, el cantante libanés que apoya a la oposición siria y reside en Arabia Saudí, Ibrahim Al Ahmed, quien define a los guerrilleros de Hezbolá como “chimpancés” que no pertenecen al “Partido de Dios” (traducción literal de “Hezbolá” en árabe) sino al “Partido de Satán”.

Mis canciones persiguen objetivos políticos, pero no atentan contra los sunitas, ni contra ninguna otra religión. Intento subir la moral a aquellos que están combatiendo en el campo de batallaMientras que Barakat canta a Hezbolá a “Sellar la victoria en Yabrud”, - bastión rebelde de la provincia de Damasco, cerca de la frontera con Líbano, donde se han librado las últimas ofensivas del régimen y Hezbolá para evitar la infiltración de rebeldes al Líbano- Al Ahmed les espeta que “Cavarán su tumba¨ en esta misma localidad. Acostumbrados durante décadas a que los cantantes árabes de la zona coincidieran en sus diatribas contra Israel y contra Occidente, el conflicto sirio no ha hecho sino ahondar en la otrora silenciada fractura entre sunitas y chiitas.

Ali Barakat, sin embargo, prefiere no hablar de divisiones sectarias.  “Mis canciones persiguen objetivos políticos, pero no atentan contra los sunitas, ni contra ninguna otra religión”, prosigue  el cantante durante la entrevista. “Intento subir la moral a aquellos que están combatiendo en el campo de batalla, haciendo frente a otros que están matando a mujeres y niños inocentes en Siria, en Irak, y en Líbano”, agrega, a modo de justificación para apoyar a uno de los bandos, al que considera defensor de la esencia del Islam, frente al otro, el de los rebeldes, vistos por él como un grupo de fanáticos. Su actitud es esquiva cuando se le apunta que organizaciones de derechos humanos como Amnistía Internacional responsabilizan al régimen de El Asad de perpetrar crímenes de guerra, así como de haber matado a un importante número de civiles inocentes.

Chivo expiatorio

La militancia de Barakat ha comenzado a pasarle factura en el ámbito personal. Desde que se popularizó su elegía por Yabrud recibe una media de un centenar de llamadas telefónicas intimidatorias al día, y tiene colapsada su cuenta en Facebook con amenazas de todo tipo. El libanés reconoce que la culpa fue propia por haber difundido su número de móvil junto al vídeo de la canción, pero si así lo hizo, asegura,  fue con ánimo de captar potenciales clientes dado que se gana la vida cantando en bodas y festejos.

A pesar de sentirse en el punto de mira de organizaciones como el ISIS y el Frente Al Nusra –que ya han logrado perpetrar varios atentados en los suburbios de Beirut controlados por la milicia chiita y bien podrían intentar asesinarle– el cantante hace un juego de palabras con su propio apellido y asegura confiar en su ¨Baraka¨, (¨suerte¨, en árabe) para rehuir cualquier tipo de ataque contra su persona. Sobre todo, dice Barakat, confía en Hezbolá, de la que dice “no es solo un movimiento que llama a luchar y a morir por Alá, sino que es una forma de vida abierta para todos los musulmanes”.

Barakat insiste en que la milicia constituye “una forma de resistencia ante las injusticias, que además integra todo un sistema de compromiso social y de ayuda humanitaria para aquellos que más lo necesitan”. No obstante, desde que la milicia-partido se posicionó del lado del régimen de El Asad en Siria, no son pocos los que han dejado de verla como organización de la resistencia para verla como fuerza igualmente represora del pueblo sirio.

Sin embargo, para el cantante, Hezbolá es ¨un todo¨. Se refiere a ella como una organización política, religiosa y cultural, que además tiene una rama militar. “Y en este ámbito es donde entra mi música, que busca reforzar el apoyo social y la moral de los combatientes”, asevera. “Son melodías y canciones que llaman a la victoria de nuestras tropas, a la vez que buscan el entusiasmo y el apoyo de la gente. Se dirigen tanto a las mentes como a los corazones”, concluye, en línea con el mejor manual de propaganda militar.

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