Retrato de William ShakespeareRetrato de William Shakespeare

La relación entre William Shakespeare y el autor teatral Thomas Kyd siempre ha sido objeto de muchas teorías y especulaciones. Se sabe que el autor de Romeo y Julieta se reconocía influenciado por la obra de Kyd, pero diferentes estudios han ido demostrando hasta qué punto sus escritos se interrelacionaban.

Ahora, el profesor de la Universidad de Texas Douglas Bruster ha revelado que Shakespeare llegó a escribir 325 líneas de los llamados Pasajes Adicionales de la obra La tragedia española, de Thomas Kyd.

El estudio ha comparado una muestra de la caligrafía de Shakespeare con esta obra y ha encontrado similitudes muy evidentes que demuestran esta teoría. Bruster ha avanzado las claves que le han llevado a esta revelación, y que serán publicadas en un artículo en septiembre, entre ellas varios ‘errores’ gramaticales que siempre han sido cometidos por el autor, por ejemplo el uso de ‘blest’ en vez de ‘blessed’ así como otras irregularidades que tienen su equivalente en La tragedia española.

Como resultado de este estudio, en el año 2016 estos Pasajes Adicionales serán incluidos en un recopilatorio de las obras en las que William Shakespeare ha colaborado. Originalmente este anexo no se encontraba en la obra original, sino que se añadió en 1602, más de una década después de que se escribiera el original.

El caso de Eduardo III

Los destinos de Shakespeare y de Kid ya se habían unido en una aventura parecida. El caso giró en torno a la autoría de la obra Eduardo III. Normalmente siempre se atribuyó al primero la firma de esta publicación que, originalmente, se publicó anónimamente en 1596. Más tarde se generalizó el hecho de que fue Shakespeare su autor y siempre se le nombró a él como tal, aunque muchos dudaran de este hecho.

Portada de 'La tragedia española'Portada de 'La tragedia española'Sin embargo, en 2009 otro estudio descubrió lo que muchos ya se habían atrevido a decir: Eduardo III no era una obra del autor, o al menos no en su totalidad, sino que más de la mitad de los escritos, exactamente un 60%, fueron escritos por Thomas Kyd.

El descubridor de dicho hallazgo fue Brian Vickers, de la Universidad de Londres, que gracias a un programa informático llamado pl@giarism llegó a esta conclusión. Dicho programa analizaba diferentes textos y cotejaba frases de más de tres palabras en diferentes publicaciones. En el caso de Shakespeare se encontró una similitud entre Eduardo III y el resto de sus obras en 200 líneas (el 40% que ahora se le atribuye) concentradas todas en las mismas cuatro escenas. En el resto de la publicación se encontraron frases típicas de otras obras de Kyd, con lo que se llegó a la conclusión de que la obra fue escrita a cuatro manos entre ambos autores.

Esto ponía fin a la polémica sobre la firma de Eduardo III y abría una nueva en torno a si ahora que se sabía que la participación de Shakespeare era inferior a un 50% debería ser incluida o no en sus obras completas.

Algo que también ocurrirá ahora con esos Pasajes Adicionales recién descubiertos y que serán objeto de debate y estudio con el fin de considerar si son dignos de entrar en las recopilaciones oficiales que se hagan a partir de ahora sobre el autor.