Cuernos y drogas para recordar los 50 años del asesinato de JFK
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un libro repasa la relación del presidente y su esposa

Cuernos y drogas para recordar los 50 años del asesinato de JFK

La obra de Christopher Andersen repasa los turbulentos últimos añós de matrimonio entre John Fitzgerald Kennedy y Jacqueline Bouvier

Foto: John F. Kennedy y Jacqueline Bouvier Kennedy el día del asesinato del presidente (Reuters)
John F. Kennedy y Jacqueline Bouvier Kennedy el día del asesinato del presidente (Reuters)

El 22 de noviembre de 1963 el mundo se paralizó al ver en directo como el presidente de los Estados Unidos era asesinado al lado de su esposa. John Fitzgerald Kennedy recibió dos disparos que acabaron con su vida y con su prometedora carrera política. Esas escenas, que siguen impactando en la actualidad, se encuentran grabadas en la retina de todos los que vieron el momento en el que JFK es tiroteado mientras que Jackie Kennedy se arrastra por la parte trasera del vehículo.

Comienza así la leyenda del que los americanos consideran uno de los mejores presidentes de su historia, una figura que constantemente se ve revisitada por libros, series y películas que intentan ofrecer un nuevo punto de vista.

Ahora que en noviembre se cumplirán cincuenta años del trágico suceso, un libro saca a la luz la vida íntima de Jack (como era conocido el presidente por sus amigos) y Jackie para intentar demostrar si la pareja se quería realmente. Durante este medio siglo han ido saliendo cada vez más datos y anécdotas que han puesto en entredicho la relación de la que era considerada la pareja perfecta. En In These Few Precious Days: The Final Year of Jack with Jackie el escritor Christopher Andersen se basa en los testimonios de amigos, compañeros de trabajo y gente del servicio de la Casa Blanca, para ofrecer una visión hasta ahora inédita de la vida íntima de los Kennedy.

La propia Jackie, según el libro, definía su matrimonio así, “Somos como dos icebergs, la vida pública encima del agua, la vida privada sumergida” dejando entrever que no era oro todo lo que relucía entre la Primera Dama y JFK.

El título del libro hace referencia a la canción September Song, popularizada por Frank Sinatra, que habla de “esos pocos y valiosos días que pasé contigo”. Algo que podría pensar la propia Jacqueline Kennedy, que vio como la vida política y extramarital de su marido lo fueron alejando de su lado.

John Fitzgerald era incapaz de abandonar sus compromisos (no siempre profesionales) y según Andersen no asistió al parto de su hijo John. Como tampoco estuvo cuando su mujer alumbró sin vida a la iba a ser su primera hija Arabella. Estos Acontecimientos marcaron a Jackie, como también lo hizo el que, estando aún débil por el parto de su hijo, JFK le obligará a acudir a una cena con Mamie Eisenhower, a pesar de que los médicos se lo prohibieron explícitamente “no me importa que sea el nuevo presidente, no tiene derecho a pedirte que arriesgues tu vida” llegaron a decir los enfermeros según narra el libro.

Todas las mujeres del presidente

El autor de esta obra intenta humanizar la figura de JFK asegurando que ambos se querían y que su comportamiento podría ser consecuencia del trato poco afectuoso que recibió de su madre y de la poca confianza que tenía en sí mismo debido a sus operaciones de espalda producidas por la enfermedad de Addison que padecía.

Sin embargo esto no explica como Kennedy es definido por muchas de sus conquistas como alguien que no respetaba a las mujeres o para el que el sexo era “como tomar una taza de café”.

El libro hace hincapié en el gran número de conquistas que pasaron por la cama del presidente, que no tenía miedo a que esto pudiera salir a la luz pública. Entre ellas nombres como los de Joan Crawford, Lana Turner, Gene Tierney, Audrey Hepburn o Inga Aevad, amiga íntima de Hitler y espiada por el FBI bajo sospecha de ser una espía Nazi. Además de tener relaciones más series con Angie Dickinson y Judy Campbell.

placeholder Jackie Kennedy y John Kennedy Jr (Reuters)

Christopher Andersen explica en su libro como Jackie era consciente de todas estas relaciones, algo que llegó a considerar normal y por lo que dejó de preocuparse, hasta que una nueva mujer entró en la vida de John Fitzgerald Kennedy. No era una cualquiera, sino el sex symbol de todo Hollywood: Marilyn Monroe.

La actriz fue la única persona que consiguió intranquilizar a Jackie Kennedy, pero no porque pensara que su marido pudiera abandonarla para irse con Monroe, sino porque temía que en cualquier momento este escarceo pudiera hacerse público y destruir a su familia y acabar con la reputación del presidente.

Sin embargo esto nunca hizo que JFK dejará su relación con Marilyn. Es más varios testigos, entre los que se incluye Peter Lawford (cuñado del presidente), admiten que la actriz entraba asiduamente a la Casa Blanca cuando la Primera Dama no estaba y que incluso llegó a disfrazarse de azafata para viajar con él en el Air Force One.

Monroe por su parte sí que llegó a ilusionarse por su relación con John y pensaba que incluso podía convertirse en su nueva esposa, como declara para el libro su amiga Jeanne Carmen. De hecho, según Lawford, Marilyn llama por teléfono a Jackie para contarle todo su affaire con su marido, a lo que la primera dama no dudó en responder, “Marilyn, te casarás con Jack, me parece genial. Y te mudarás a la Casa Blanca y tendrás que asumir todas las responsabilidades de ser Primera Dama, yo me mudaré y tú te quedarás con todos los problemas”.

La esposa del presidente no era la única a la que preocupaba esta relación, ya que los miembros del gabinete de JFK se mostraron muy preocupados cuando la actriz decidió quitarse la vida debido a las evidencias que pudieran encontrarse en su casa, así como por las cintas que poseía el FBI en las que se demostraba este romance.

Enganchados al ‘speed’

Uno de los puntos más controvertidos del libro es el relacionado con el consumo de drogas por parte del matrimonio Kennedy. Este viene provocado por la influencia de Chuk Spalding, íntimo amigo del presidente. JFK pregunta a Spalding cómo hace para aguantar las largas noches de campaña y actos oficiales y este le recomienda al Doctor Feelgood, Max Jacobson, que ya trataba a medio Hollywood y que les proporciona unas inyecciones cuya composición consistía en un 85% Speed y un 15% vitaminas. Kennedy se siente bien inmediatamente e incluso se reducen sus dolores de espalda, por lo que rápidamente se engancha a su uso y al de las pastillas de Methyltestosterona.

Marilyn, te casarás con Jack, te mudarás a la Casa Blanca y tendrás que asumir todas las responsabilida, yo me mudaré y tú te quedarás con todos los problemas

Jackie también comienza a utilizarlas, especialmente tras un grave episodio de migrañas en el que el Doctor Jacobson le receta unas píldoras de Dexedrine así como las inyecciones que ya utilizaba su marido.

Poco a poco la gente deja de ir confiando en el Dr. Feelgood, pero Kennedy sigue acudiendo a él en busca de estos fármacos que le hacen sentir tan bien (como el nombre del doctor dice en inglés). El libro nunca se atreve a aclarar si ambos sabían lo que estaban consumiendo o simplemente se dejaron llevar por la recomendación de su nuevo médico y sus inmediatos efectos.

De lo que no deja ninguna duda el libro es de que Jackie idolatraba a su esposo hasta el punto de considerar que Kennedy hubiera podido vivir con otra persona pero que no sabe qué hubiera sido de ella si no se hubiera casado con él.

Además Christopher Andersen desmonta la creencia de que la Primera Dama intenta tirarse del coche cuando suceden los disparos el día del asesinato de su marido. El autor asegura que Jackie, completamente fuera de sí se abalanza al capó buscando los restos del cuerpo de su marido que habían salido despedidos por el efecto de la bala.

Los doctores que atendieron a JFK a su llegada al Hospital Parkland comentan en el libro que nunca han visto algo tan conmovedor como cuando Jacqueline Kennedy comenzó a besar el cuerpo ya muerto de su esposo para despedirse de él.

Luces y sombras de un matrimonio que seguirá generando debates y comentarios y del que, por muchos libros que se publiquen, es probable que nunca sepamos toda la verdad.

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