¿TE SALEN LAS CUENTAS?

La épica historia de Moulay Ismaíl, el sultán que tuvo más de mil hijos

Saquemos la calculadora. ¿Es física, biológica y socialmente posible dejar cientos de retoños a tus espaldas al mismo tiempo que eres un fiero guerrero?

Foto: Es un truhán, es un señor.
Es un truhán, es un señor.

Hay dos grandes libros que narran la vida y tiempos de Abdul Násir Mulay Ismail as-Samin ben Sharif, el sultán de Marruecos que más tiempo se mantuvo en el cargo al reinar entre 1672 y 1727. Uno de ellos es la 'Historia del reinado de Mouley Ismaíl', publicado en 1714 por el trinitario Dominique Busnot a partir de tres viajes al país africano (1704, 1708 y 1712), en los que llegó a conocer bastante bien al sultán. El otro es el 'Libro Guinness de los récords', donde figura como el que quizá sea el hombre que más descendencia dejó detrás de sí.

Según el popular volumen, y fiándose de los testimonios de la época (principalmente, el de Busnot), Moulay Ismaíl tenía en el momento de la publicación de dicha obra 888 hijos, pero extrapolando dicha cifra hasta el final de sus días y teniendo en cuenta otras fuentes, la cifra podría ascender a más de 1.100. Desde luego, este sultán de la dinastía alauí se habría llevado bien con Michel Bay. Se calcula que pudo llegar a ejecutar hasta 36.000 esclavos, a tener un ejército de 150.000 efectivos y mantener una guardia de élite de 16.000 combatientes.

Con hacer el amor una vez al día durante sus primeros 32 años en el poder, las cuentas salen: podría haber tenido más de mil hijos

A pesar de estos llamativos números, o de haber trasladado la capital de Fez hasta Mequinez, ser considerado un gran teólogo, haber asediado la Ceuta española durante décadas o combatir al Imperio Otomano en Argelia, Mouley Ismael ha pasado a la historia por su prolífica fertilidad. Tanto es así que hace unos años, una investigación publicada en 'Plos One' sacó la calculadora e intentó descubrir si era posible tener más de mil hijos. ¿La conclusión? Que sí, que era perfectamente posible, al menos matemáticamente, e incluso tirando por lo bajo. Otra cosa es que el propio sultán –y el bueno de Busnot– prefiriesen imprimir la leyenda y dar datos un tanto exagerados.

El primer alauí tan solo tiene competencia en el conquistador mongol Genghis Khan, que llegó a acumular 36 esposas… Aunque se desconoce la cantidad exacta de retoños que pudo dejar tras su paso por uno de los imperios más grandes jamás conocidos, desde China hasta Turquía. Una investigación publicada en el 'American Journal of Human Genetics' aseguraba que alrededor del 8% de los hombres que habitan en el antiguo imperio mongol portan un cromosoma Y muy semejante, así que es probable que sus conquistas se contasen por cientos.

Dos y dos...

Como recuerdan Elisabeth Oberzaucher y Karl Grammer de la Universidad de Viena, Moulay Ismael es un viejo conocido para los estudiantes de biología y psicología de la evolución al ser utilizado como habitual ejemplo de prolificidad. Sobre todo teniendo en cuenta que en su llamativo caso se mezclan tanto la capacidad del macho como la fertilidad femenina y un contexto social político que hacía que pareciese una idea pertinente que un sultán dejase detrás de sí cientos y cientos de descendientes y además, alardease de ello.

Para haber sido padre de 1.171 niños durante ese período, Moulay Ismael debería haber hecho el amor entre 0,83 y 1,43 veces al día

Para descubrirlo, los autores diseñaron un algoritmo que, basándose en los datos de Busnot de 1704, permitiese saber con qué frecuencia y con cuántas mujeres debía haberse acostado para que estas pudiesen dar a luz a una progenie tan extensa. Efectivamente, las cuentas le salen, al menos al sultán: teniendo en cuenta todos los factores, le bastaría con haber hecho el amor una vez al día durante 32 años –el tiempo de su reinado en el momento en el que se dispone de estos datos– para alcanzar una cifra con la que ni siquiera podría haber soñado Julio Iglesias.

Exactamente, para haber sido padre de 1.171 niños durante ese período, Moulay Ismael debía haber hecho el amor entre 0,83 y 1,43 veces al día, una cifra en principio nada espectacular. La gran pregunta es, no obstante, con cuántas mujeres debió acostarse y con qué frecuencia para que le salgan las cuentas, teniendo en cuenta que el acceso a potenciales parejas no es ilimitado; en definitiva, cuál debía ser el tamaño de su harén. Y la sorprendente respuesta es que este era mucho más pequeño que el ejército o la guardia personal de Ismael. Según el algoritmo desarrollado, con entre 65 y 100 mujeres habría sido suficiente.

Mejor tenerle como amigo que como enemigo.
Mejor tenerle como amigo que como enemigo.

Aunque el harén podría haber sido más grande, esto no habría influido significativamente en la capacidad reproductiva del sultán, y tan solo “habría aumentado el coste sin multiplicar el beneficio”, señalan los investigadores. Como asegura el estudio, “que dispusiese de un harén de 500 concubinas puede deberse a otras consideraciones diferentes de maximizar la posibilidad de reproducción”. Por ejemplo, sugieren, para mantener a las mujeres fuera del alcance de otros hombres y, por lo tanto, limitando su capacidad de reproducción. Una guerra por garantizar la expansión del propio linaje y limitar el ajeno, en definitiva.

Cuando seas padre, comerás huevos

Desde luego, la capacidad reproductiva de Moulay Ismail le mantuvo en forma, ya que murió a los 82 años. Tener cientos de hijos no sale gratis: algunos de ellos se rebelaron contra él, pero ninguno consiguió su objetivo. Su fama de “Sanguinario”, como era conocido, le precedía, y la leyenda cuenta que llegó a recibir al embajador de Francia (aliado), con las manos llenas de sangre. Al parecer, gustaba de colocar las cabezas cercenadas de sus enemigos en Fez, al comienzo de su reinado. Entre 400 y 1.000 llegaron a decorar las calles de la que por entonces era la capital.

En 1691, llegó a solicitar a Luis XIV que le cediese una de sus hijas como concubina, aunque tan solo recibiría apoyo militar

Gracias a su espíritu expeditivo logró recuperar La Mamora de manos españolas y Tánger de las inglesas, aunque contaba con un inestimable aliado, Francia. Otras leyendas le pintan estrangulando a mujeres infieles con sus propias manos o cortándoles los pechos y arrancándoles los dientes en vengativa respuesta a sus devaneos amorosos. Era expeditivo incluso con sus aliados: en 1691, llegó a solicitar a Luis XIV que le cediese una de sus hijas como concubina, aunque tan solo recibiría apoyo militar.

Cuando murió, en el año 1727, tan solo podía pasar una cosa: que los 1.000 hijos de Moulay Ismail luchasen por hacerse con el poder en inacabables guerras civiles. Hasta siete de ellos llegarían a ocupar el trono en un momento u otro. ¿Moraleja? Si ya resulta difícil mantener avenida una familia con dos hijos, imagínense cuando estos se cuentan por miles… Como 'Juego de tronos' elevado al cubo.

Alma, Corazón, Vida

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