vph, virus del papiloma humano

Es la segunda causa de cáncer y afectaba principalmente a mujeres. Ahora ya no es así

La desinformación es tan peligrosa como la propia dolencia. Te contamos en qué consiste el VPH, cómo se contagia y cómo prevenirlo a raíz de un nuevo estudio

Foto: Vacunar a los niños varones contribuiría a la protección de todos los adultos, hombres y mujeres. (iStock)
Vacunar a los niños varones contribuiría a la protección de todos los adultos, hombres y mujeres. (iStock)

El VPH (HPV en inglés) es un grupo de virus que abarca riesgos muy diferentes. La mayoría de ellos provoca verrugas en la piel (manos y pies sobre todo), mientras que otros afectan a las membranas mucosas.

Muchos de estos virus, más de 40, se contagian por vía genital, en el contacto piel con piel. Los de menor riesgo se manifiestan en forma de verrugas genitales, no siempre dolorosas. En las mujeres se pueden dar en la vulva, el ano, el cuello uterino o la vagina, y en los hombres en el pene, el escroto, alrededor del ano o en el recto. Estos casos, aunque alarman, no son los más peligrosos.

Se estima ahora que en EEUU alrededor de un 45% de los hombres están infectados, y la prevalencia permanece alta a medida que envejecen

Hay dos variedades de VPH genital que causan cáncer de cuello del útero, y de hecho son las responsables de casi todos los casos de esta enfermedad grave. La mayoría de las personas infectadas no lo saben, porque esas variedades no cursan con síntomas visibles como los anteriores. Desde que se produce el contagio (también por sexo oral, y también posible de mujer a mujer) hasta que se desarrolla el cáncer pueden pasar de 10 a 20 años, así que son cruciales la detección precoz a través de citologías y la vacunación.

Una plaga que nos acerca al cáncer

Además del riesgo de contagiar a una mujer que pueda desarrollar cáncer de cuello de útero (o de vagina, o vulva), hay conexiones menos conocidas entre VPH y cáncer. La inmensa mayoría (un 95% según el NIH) de los cánceres de ano están causados por virus del papiloma. Los siguientes tipos en la lista son los de garganta y boca (la mayoría de ellos no se darían sin estos virus) y los de pene (un 63% según la misma fuente).

Aunque tener el virus no significa desarrollar un cáncer, el alto nivel de contagio y sus potenciales peligros son algo muy a tener en cuenta. Las estadísticas son tremendas: es la principal infección de transmisión sexual en España, un ochenta por ciento de las personas sexualmente activas se contagiarán en algún momento de su vida (según datos de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria) y un nuevo estudio estima que en EEUU está infectado alrededor del 45% de los hombres. Hasta ahora no se sabía cuán difícil resulta de eliminar: mientras que las mujeres son mucho más propensas al virus cuando son jóvenes, en sus primeras relaciones sexuales, el estudio norteamericano indica que en los hombres la prevalencia permanece alta a medida que envejecen.

Los científicos aún no saben por qué. Puede que se deba a que el virus vive en las glándulas del pene, más lejos de la superficie que la vagina. Otro problema para los hombres tiene que ver con las pruebas de detección. Mientras que la vacuna existe para los dos sexos (aunque para que funcione hay que administrarla en la preadolescencia), la prueba solo está disponible para ellas.

¿Estamos mirando para otro lado?

El hecho de que en hombres heterosexuales sea menos obvio el riesgo puede estar ocultando un gran problema de salud haciéndolo parecer menos importante de lo que es. En la nueva investigación, llevada a cabo por el Centro Womack Army Medical Centre en Carolina del Norte, ha quedado de manifiesto no solo que la tasa de hombres infectados es mayor de la que se estimaba, sino que la cantidad de vacunados es mínima. Solo un 10,7% de los encuestados estaba protegido.

Los datos se han obtenido de una muestra representativa de 1.868 hombres y han indicado que el VPH en ellos está extendido a todos los grupos de edad, lo cual es preocupante. Entre los varones de 18 a 59 años la prevalencia global de infección genital por este tipo de virus es del 45,2%. La principal conclusión del estudio es la recomendación de vacunar a los dos sexos, algo que "podría tener un gran efecto en la transmisión del VPH y la prevención del cáncer en hombres y mujeres". Un dato a favor es la menor presencia de la infección en los jóvenes de 18 a 22 años, que tienen mayor tasa de vacunación.

Papilomavirus humano. (iStock)
Papilomavirus humano. (iStock)

Mal de muchos, consuelo de tontos. Es común tener algún tipo de VPH y no sufrir mayores consecuencias, pero no es inteligente despreocuparse por ser un hombre, incluso si no se tiene pareja a la que contagiar. Los últimos registros de los CDC (Centers for Disease Control and Prevention) de EEUU indican que los casos de cáncer de garganta en hombres han superado los casos de cáncer de cuello uterino de ellas. Y existiendo vacuna se podría evitar.

En nuestro país la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello informó hace pocos meses de que tenemos 18 casos de cáncer de laringe por cada 100.000 habitantes, la cifra más alta del mundo. Es el segundo tipo de neoplasia del tracto respiratorio y afecta más a los hombres, porque fuman más y toman más alcohol. Además, el 30% de los cánceres orofaríngeos pueden estar relacionados con el sexo oral, por culpa, de nuevo, del virus del papiloma, como confesó hace tiempo Michael Douglas. El problema es que puede darse una infección sin síntomas. La buena noticia es que la detección a tiempo (antes de notar nada) puede evitar la mortalidad en un 90% de los casos.

Cómo prevenir

Además de hacerse revisiones periódicas, estas son las mejores recomendaciones (sin incluir la castidad, evitar las parejas promiscuas ni el comienzo tardío de las relaciones sexuales, que también reduce el riesgo):

  • No fumar. Hace tiempo que sabemos que el riesgo de cáncer de boca debido al sexo oral es mayor entre los fumadores, y que aumenta cuanto más se fuma. Se debe probablemente a que la infección por el VPH 16 es más difícil de eliminar en las personas expuestas al tabaco.
  • Usar preservativo. No protege al cien por cien porque no cubre toda el área genital ni se usa en el sexo oral, pero reduce las probabilidades.
  • Vacunar a niñas y a niños.
  • Circuncisión. Aunque en el nuevo estudio de EEUU no se ha dado esta correlación (dato al que, según su análisis, no hay que dar relevancia), se sabe en general que en los países donde la circuncisión es una práctica generalizada (Israel, países árabes...) la incidencia de cáncer cervical es menor, y se ha confirmado una relación directa entre las dos cosas.
  • DIU. El riesgo de cáncer disminuye en las mujeres que usan este método anticonceptivo (hasta un 50% menos de casos). El motivo puede ser el impacto inflamatorio local que provoca este método, que refuerza la reacción inmunitaria.

En nuestro país se han publicado demasiadas noticias sobre los casos que hicieron dudar de la conveniencia de vacunar a las niñas, y se ha hablado demasiado poco de las cifras comprobadas que aconsejan claramente poner remedio a esta fuente de cáncer. Hasta un 5% de los tumores humanos que existen se deben directamente a los virus del papiloma. Una de cada diez mujeres con algún tumor lo ha desarrollado por esta infección. La OMS recomienda la vacunación más un cribado rediseñado como la estrategia más eficaz para prevenir el cáncer de cuello de útero en las mujeres.

El 30% de los cánceres orofaríngeos se han relacionado con el sexo oral, a causa del VPH. En España tenemos la mayor incidencia del mundo

En el documento de consenso publicado por la Sociedad Española de Oncología Médica en 2011 se destaca que las dos vacunas disponibles son "altamente inmunógenas, muy seguras y eficaces frente a lesiones preneoplásicas del tracto genital inferior femenino que se mantienen en el medio plazo post-vacunación". Independientemente de los cambios que pueda haber en el calendario de vacunación, que responden a criterios también económicos, la Sociedad recomienda vacunar sistemáticamente a todas las niñas y mujeres entre los 9 y los 26 años, independientemente de su actividad sexual, aplicando máxima prioridad en el grupo de los 9 a los 14. En hombres, recomienda la valoración individualizada de los 9 a los 26 años para prevenir las verrugas genitales y la neoplasia anal.

La realidad es que en España los hombres no se vacunan, lo que les pone en riesgo a ellos y también a ellas. Un craso error según muchos, como el doctor L. Olmos, profesor emérito de la Universidad Complutense de Madrid, que no entiende por qué se deja a la mitad de la población sin esa protección, lo que afecta a todo el mundo, cuando las reacciones adversas son leves o inexistentes y la eficacia está probada. Dado que "no existe un tratamiento específico y una vez que alguien se contagia la infección puede persistir, evolucionando hacia la muerte o no, no tiene justificación que, teniendo la forma de evitarlo mediante la vacuna previa a la infección, no se utilice, con crisis o sin crisis económica".

Alma, Corazón, Vida

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