¡Cuidado con los dorados y los colores flúor!

El detalle de tu ropa que señala que eres una persona celosa

No podemos entrar en la mente de los demás, pero sí extraer conclusiones de su apariencia. Un estudio señala que algunos signos en la indumentaria están relacionados con la posesividad

Foto: Detras de 'looks' como estos pueden esconderse mujeres muy celosas. (iStock)
Detras de 'looks' como estos pueden esconderse mujeres muy celosas. (iStock)

Si estás pensando en establecer una relación, pero te preocupa que tu futura pareja pueda ser posesiva, te importa este dato: las personas más celosas son más propensas a comprar ropa llamativa. Esa es la principal conclusión que se desprende de un estudio publicado en la revista ‘Journal of Consumer Psycology’.

A través de cinco experimentos, se ha descubierto que los celos están intimamente ligados con el deseo de captar la atención de la pareja. Por dicha causa, este sentimiento aumenta la preferencia de los sujetos posesivos por objetos que llamen especialmente la atención, aunque para lograrlo tengan incluso que llevar modelitos horteras y de mal gusto.

¡Hazme caso a mí y solo a mí!

Para comprender mejor los resultados es necesario entender la naturaleza de esta emoción negativa. Una cita del músico Roby Hitchcock nos sirve como base para acercarnos a este sentimiento: “Siempre me he sentido celoso de que otra cosa capte más la atención”.

Los celos aparecen cuando un rival, real o imaginario, es percibido como una amenaza para una relación. Se experimentan de manera especialmente intensa en los vínculos románticos, aunque pueden surgir en otro tipo de interacciones: “Creemos que este efecto no solo se verifica en las relaciones de amor”, señala Xun Huang, coordinadora de la investigación, a ‘EurekAlert!’. Por ejemplo, los niños pueden tener celos de sus hermanos, los trabajadores pueden manifestarlos ante las preferencias del jefe por otro compañero e incluso los consumidores pueden padecerlos ante el trato preferente que un vendedor le da a otro cliente.

Los investigadores se sorprendieron al descubrir que el deseo de captar la atención podía superar incluso el riesgo a verse humillado públicamente

Cuando los individuos sienten que la atención de sus parejas les está siendo robada, estos pueden concebir, de manera consciente o inconsciente, diferentes estrategias para remediar la situación. Entre ellas, pueden mostrar comportamientos agresivos hacia la persona que ven como un enemigo potencial, o exhibir muestras de afecto exageradas en entornos públicos. Entre ellas, se añade ahora este hábito de consumo cuyo fin sería el de ganarse el interés del otro a través de colores llamativos, logotipos grandes, estampados extravagantes como el leopardo, etc.

Los investigadores se quedaron sorprendidos al descubrir que el deseo de captar la atención podía superar incluso el riesgo a verse humillado públicamente. En uno de los experimentos se pidió a los participantes que imaginaran que habían sido invitados a una fiesta. Uno de los grupos del estudio había sido invitado a una supuesta fiesta de disfraces organizada por sus amigos, el otro tenía que acudir a una fiesta de bienvenida formal para nuevos miembros del personal de una empresa. Se les pidió después que eligieran entre llevar unas gafas de sol ordinarias o un par único y particularmente hortera. Los investigadores comprobaron que los participantes celosos optaban en ambos casos por las gafas llamativas, a pesar de las repercusiones que ello pudiera conllevar para su reputación.

Estas conclusiones ofrecen una evidencia de que los celos tienen importantes repercusiones de cara al marketing y la publicidad

Otra conclusión muy interesante es que estos sujetos solo muestran preferencia por los artículos vistosos cuando saben que van a utilizarlos en público, donde necesitan consolidar su presencia. Si por el contrario la ropa o los objetos están destinados a un uso privado, dicha preferencia desaparece. Entre una lámpara dorada para el dormitorio y una de color gris metálico, el interés podía ser, por tanto, similar.

Los celos suelen acompañarse también de otros sentimientos como la rabia o la tristeza. Sin embargo, el estudio afirma que este comportamiento no se verifica en personas que desarrollan otro tipo de emociones negativas, como las dos referidas, la envidia o los sentimientos de inferioridad.

Una típica fiesta de celosos. (iStock)
Una típica fiesta de celosos. (iStock)

Por último, estas conclusiones ofrecen la primera evidencia de que los celos tienen repercusiones para las compras. Señala el trabajo que las implicaciones de cara al marketing y la publicidad deberían ser muy tenidas en cuenta. Los fabricantes de ropa pueden así referirse mejor a sus clientes no solo por su edad, su género o su poder adquisitivo, sino hasta por su carácter. Mostrar carteles publicitarios o afiches con imágenes de celos o posesividad, acompañados de estos elementos, puede resultar, en el caso de algunos tipos de publicidad, un completo acierto. Igualmente los fabricantes que quieran destinar sus productos a este público podrían posicionar mejor sus anuncios en determinados shows de televisión, como los realities, donde estas conductas forman parte del espectáculo.

“Veo tus colores auténticos y por eso te quiero” ese era el estribillo de uno de los grandes éxitos de Cindy Lauper. Con sus tonos flúor y sus cabellos cardados habría que plantearse ahora si los ochenta fueron, quizás, una época de grandes celos.

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