aunque tengas más de 40

Las cosas que mejor recuerdas son las que viviste cuando tenías entre 15 y 25 años

Hay edades en que los acontecimientos quedan grabados para siempre en tu cabeza, mientras que en otras los olvidas al momento. ¿Por qué ocurre este fenómeno?

Foto: Recordarán esa clase blanca y aburrida mejor que las obras de arte que vean por primera vez a los 45. (Reuters/Susana Vera)
Recordarán esa clase blanca y aburrida mejor que las obras de arte que vean por primera vez a los 45. (Reuters/Susana Vera)

Lo que sabemos de nuestros primeros años de vida nos lo han contado o lo hemos visto a través de fotografías y vídeos, ya que no es hasta los tres años cuando empezamos a recordar. Poco a poco vamos grabando en nuestra memoria momentos, y experiencias significativas que perduran con el paso del tiempo. No obstante, no retenemos todo, incluso es posible que te pregunten qué hiciste el fin de semana pasado y tengas que pensarlo durante unos segundos.

Vamos a ponernos a prueba. ¿Quién ganó el Oscar a la mejor actriz el año pasado? ¿Cuál fue el libro más vendido? ¿Quién ganó el Mundial de Fórmula 1 en 2015? O somos grandes cinéfilos, ávidos lectores o aficionados a la velocidad o es posible que no te acuerdes que Julianne Moore se alzó con la preciada estatuilla; 'La chica del tren', de Paula Hawkins, fuera el ejemplar más vendido en las librerías españolas en 2015, o tengas que pararte a pensar que fue Lewis Hamilton el mejor piloto.

Algunos neurobiólogos proponen que está relacionado con la forma en la que el cerebro madura. Además, recordamos mejor las primeras veces

Sin embargo, sí que es posible que seas capaz de saber quién era la actriz de moda en tu juventud, el libro que marcó a toda una generación cuando tenías 20 años o quién ganaba por aquel entonces todas las carreras a bordo de un monoplaza. La explicación es muy sencilla. Los momentos más memorables de tu vida están entre los 15 y 25. Puedes ponerlo en práctica. Pregúntale a alguien sobre las cosas que mejor recuerda y la mayoría habrán tenido lugar en ese periodo de tiempo. En personas mayores de 40 años esto es muy evidente: a pesar de que su época de treintañeros es más reciente, tienen más presente los veinte.

El bache de la reminiscencia

Los investigadores llaman a estos diez años el bache de la reminiscencia, debido a la imagen que aparece cuando se representa la curva de la memoria sobre la vida de una persona. Algunos neurobiólogos proponen que hay algo en la forma en la que el cerebro madura que hace que la información que procesamos durante este período se quede bien registrada. El doctor Michael S.Shum sostiene que podemos recordar mejor las experiencias que tienen que ver con una primera vez -como el primer beso o la primera clase de conducir- y la mayor parte de esas vivencias tienden a ocurrir durante esos diez años. Dicho de otro modo, la razón por la que tenemos tan anclada en la memoria nuestra juventud es porque se trata de un periodo en el que vivimos cosas nuevas.

Amistades para toda la vida. (iStock)
Amistades para toda la vida. (iStock)

En cambio, otros investigadores señalan que nuestros recuerdos se centran en esa etapa porque está definido culturalmente, ya que es cuando nos pasan acontecimientos clave que posteriormente se reviven y se cuentan (experiencia universitaria, creación de círculos de amistades, relaciones amorosas, etc.).

Etapa en la que se forja la identidad

Sin embargo, un nuevo estudio del que se hace eco el Foro Económico Mundial sugiere algo diferente. Los momentos más memorables de nuestra vida estarían entre los 15 y los 25 años porque es el periodo en el que procesamos información que nos definirá para el resto de nuestras vidas, o lo que es lo mismo, es cuando se forja nuestra personalidad.

Los investigadores Chris Moulin, de la Universidad de Grenoble Alpes, Akira O'Connor, de la Universidad de St. Andrews, y Clare Rathbone, de la Universidad de Oxford Brookes, han llevado a cabo un estudio en el que, a diferencia de otros realizados con anterioridad, no se han basado en las pruebas de memoria, ya que su teoría es que las personas retienen los momentos más significativos a nivel personal. En parte, es lógico, porque no solemos recordar acontecimientos al azar y nos cuesta prestar atención a la información que no es relevante.

En vez de pedir a los participantes que recordaran cosas, les pidieron que eligieran a actores con un Oscar o canciones populares

Los tres expertos en psicología optaron por otro método. Consistía en usar otra medida clásica del canon de investigación en memoria que no se ha utilizado mucho en este ámbito: el reconocimiento. En vez de pedirles a los participantes del estudio que recordaran cosas, les pidieron que eligieran a actores galardonados con un Oscar o canciones populares a partir de una lista desde los años cincuenta hasta el 2005. Basándose en las respuestas, constataron que todas se centraban entre los 15 y los 25 años.

También solicitaron a los participantes que escogieran sus cinco favoritos de la lista, lo cual sería relevante porque permitiría saber si el porcentaje de películas o canciones que les eran indiferentes durante su juventud era tan alto como el de favoritos. Se dieron cuenta de que cuando se trata de películas o canciones que no les importaban, “no las recordaban mejor si eran de los 15 a los 25 años o de cualquier otro periodo de sus vidas”.

Una vez analizados los resultados, los investigadores llegaron a la conclusión que la razón por la que los momentos más memorables de nuestra vida están concentrados en esta etapa es porque se está definiendo nuestra personalidad. Las cosas que vivimos que no son relevantes para nosotros las olvidamos y, en cambio, nuestros gustos y los eventos a los que asistimos o la información que recibimos en esos diez años, los cuales nos marcan el resto de nuestras vidas, sí que los recordamos.

Alma, Corazón, Vida

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