El secreto de la memoria: cómo aprenderse un libro de 500 páginas al pie de la letra
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El secreto de la memoria: cómo aprenderse un libro de 500 páginas al pie de la letra

Un veterano actor consiguió, hace algo más de una década, recitar por completo la gran obra de Milton. ¿Cómo logró alcanzar su objetivo y qué podemos aprender de él?

Foto: No te preguntes para qué quieres saberte El Quijote de memoria, ¡y hazlo! (iStock)
No te preguntes para qué quieres saberte El Quijote de memoria, ¡y hazlo! (iStock)

El 30 de enero de 1993, a los 58 años, John Basinger se propuso el gran reto de su vida: aprenderse de memoria 'El paraíso perdido', el célebre poema narrativo de John Milton. Una ardua empresa. La edición española del libro editada por Cátedra tiene 512 páginas; en total, ronda los 10.565 versos (unas 60.000 palabras), al menos en inglés. Pero finalmente, JB lo consiguió, y el 7, 8 y 9 de diciembre de 2001 recitó de memoria una de las obras cumbre de la literatura inglesa. Y no, las tres fechas no quieren decir que repitiese la actuación un día tras otro, sino que tardaba unas 24 horas en declamar el texto completo, por lo que dividió en tres la interpretación. Desde entonces, otras interpretaciones de la obra tan solo se han centrado en uno o dos de los doce libros que componen la obra, por cuestión práctica.

¿Cómo lo había conseguido? En apariencia, tampoco realizó un esfuerzo exagerado. Bastaba con una hora de estudio al día, por lo general en grupos de siete versos… lo que a la larga suponía entre 3.000 y 4.000 horas de estudio. Quizá sin darse cuenta, había encontrado la fórmula adecuada, como sugiere una investigación publicada en la revista 'Memory', que intenta explicar el extraño caso de JB: siete versos son aproximadamente la cantidad de información máxima que puede procesar nuestra memoria a corto plazo.

A medida que terminaba cada libro, empecé a interpretarlo en mi repertorio mientras introducía el siguiente en mi memoria

No se trata de la única estrategia seguida por el actor. Además, comenzó memorizando las primeras líneas del poema mientras caminaba en una cinta de correr, y más tarde, intentaba recordar lo aprendido mientras levantaba pesas. La clave no se encuentra en que JB gozase de una memoria prodigiosa ya que, como él mismo admitía, se olvidaba de los nombres de las personas que acababa de conocer o sus citas si no las apuntaba, aunque debido a su experiencia como actor, estaba acostumbrado a ejercitar su memoria.

¡Canta, musa, la desobediencia del hombre!

¿Qué es, por lo tanto, lo que marca la diferencia en los contados casos que se conocen de semejante retentiva, como el hombre capaz de recitar 'Historia de la decadencia y caída del Imperio Romano' de Edward Gibbon que se hizo famoso a finales del siglo XIX? Es la pregunta que intentó responder el profesor de psicología John Seamon que cuandopreguntó a Basinger si podía investigar su caso, se encontró con que este ya la estaba esperando, como explicaba un artículo del 'Hartford Courant': “He estado aguardando durante 12 años a a que viniese alguien como tú”, le espetó.

No es 'El paraíso perdido', pero sí es John Basinger recitando un texto.

Desde luego, la hazaña de este hombre no habría sido posible sin unas grandes dosis de paciencia, esfuerzo y retentiva. Pero no solo eso, ya que de otra manera, es muy complicado que hubiese sido capaz de retener todas y cada una de las palabras de la obra para vomitarlas sin fallo. La primera pista se encuentra en las palabras que dirigió al grupo de investigadores de la Universidad de Wesleyan, en Connecticut: “El reto real era no simplemente memorizarlo, sino conocerlo con la suficiente profundidad como para contar de verdad la historia de Milton”.

Aunque es obvio que nadie es capaz de retener miles de versos cuyo significado desconoce, parece ser que la actitud de Basinger hacia la obra tuvo mucho que ver con su capacidad para recordarla: “A medida que terminaba cada libro, empecé a interpretarlo y mantenerlo vivo en mi repertorio mientras introducía el siguiente en mi memoria”, explicaba el memorístico intérprete, que explica cómo poco a poco el objetivo apuntaba cada vez más lejos. “El objetivo al final se convirtió no en realizar una serie de actuaciones, sino en hacer los doce libros en la misma ocasión”.

Durante la incesante repetición de las palabras, hubo un momento en el que el poema entero empezó a tomar forma en mi mente

Cuando los investigadores se acercaron al actor para adivinar qué había hecho para ser capaz de retener tanta información, este ya tenía 74 años, una edad a la que es muy probable que el declive cognitivo haya comenzado. Sin embargo, seguía siendo capaz de reproducir gran parte del texto sin fallo: un 88% de acierto en términos generales, a pesar de que no se había vuelto a preparar la obra. El porcentaje aumentaba hasta el 98% cuando se le ayudaba presentándole un verso inicial. Curiosamente, y en contra de lo que cabría esperar, los errores no aumentaban en mitad del libro (¿no es lógico que nos acordemos mejor del comienzo de las cosas o de su final?). La mayoría de errores, además, no eran equivocaciones, sino omisiones.

Cuerpo y mente

La investigación concluye, en primer lugar, varias obviedades. En primer lugar, que el bueno de John Basinger es “una persona con una excepcional memoria para 'El paraíso perdido'” (¡no me digas!). En segundo lugar, que diez años son suficientes como para adquirir maestría en cualquier actividad, ya sea el ajedrez, tocar un instrumento… o memorizar. Además, la investigación demostraba que es posible retener grandes cantidades de información incluso a una edad avanzada, aunque por lo general, estos esfuerzos suelen referirse al área en el que cada persona es experta.

Sin embargo, Seaman y sus compañeros señalan que “sería un error minimizar el logro de JB interpretando su obra como simplemente una extraordinaria demostración de fuerza bruta y memorización al pie de la letra”. Aquí es donde se encuentra la clave: como suele ocurrir son los actores, no solo importa el sonido de las palabras –que también contribuye, por su ritmo y rima, a aprender el texto–, sino también el significado. Como aseguraba el intérprete, “durante la incesante repetición de las palabras de Milton, empecé a escucharlas de verdad, y hubo un momento en el que el poema entero empezó a tomar forma en mi mente, y surgió una percepción, un entendimiento, una deliciosa posibilidad”.

De igual manera que ocurre con las canciones de nuestro grupo preferido, la emoción que el actor sentía al pensar en las palabras le ayudaban a recordar los siguientes versos. Como aseguraban los investigadores, “mientras probábamos a JB en el laboratorio o veíamos una cinta de sus actuaciones, nos dimos cuenta de que a menudo se excitaba o expresaba visiblemente fuertes emociones mientras reproducía los versos del poema”. Además, añaden la importancia del movimiento físico a la hora de ejercitar la memoria, algo que ya han demostrado otras investigaciones que nos recuerdan que el ejercicio favorece la fuente de oxígeno del cerebro.

Los clásicos utilizaban la imagen de una mansión con cuadros colgados para trazar un itinerario de todo aquello que debían recordar

“Pienso sobre este poema de maneras muy distintas”, explicaba Basinger al final de la investigación. “Como una catedral que llevo en mi mente, como un lugar al que puedo entrar y caminar a mi deseo… Siempre que termino una interpretación de 'El paraíso perdido', alzo el poema y me inclino ante él”. No es casual que el actor equipare el poema a una catedral: al fin y al cabo, su método de rememoración es muy semejante al de las mansiones cognitivas de los clásicos como Cicerón, que consistía en imaginar espacios ficticios donde se depositase todo aquello que debía recordarse.

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