DAVID ROBERTS, DE LA SINGULARITY UNIVERSITY

Nuestro futuro, según el exmilitar que está al frente de la universidad de Silicon Valley

David Roberts es uno de los mayores expertos a nivel mundial en tendencias de futuro, ideólogo de Silicon Valley y vicepresidente de la Singularity University
Foto: David Roberts durante su conferencia, ayer en Madrid. (Fundación Rafael del Pino)
David Roberts durante su conferencia, ayer en Madrid. (Fundación Rafael del Pino)

El emprendedor y futurólogo español Juan Martínez-Barea definió a la Singularity University, la institución académica por excelencia de Silicon Valley, como “un híbrido entre la NASA y Teresa de Calcuta”.

Esta semana está de visita en Madrid uno de los máximos responsables del centro, su vicepresidente, David Roberts, uno de los mayores expertos a nivel mundial en tecnología disruptiva. Roberts fue Agente especial del Servicio de Inteligencia y oficial condecorado por el ejército de Estados Unidos, y ha trabajado en todo tipo de proyectos de alta tecnología, pero hoy tiene dos preocupaciones principales: la educación y la salud. Y una idea clara, la misma que asegura cumplir su universidad: que los avances tecnológicos deben servir, en primer lugar, para hacer del mundo un lugar mejor para todos.

El objetivo último de la Singularity University pasa por resolver lo que bautizan como los ocho “grandes desafíos globales” a los que se enfrenta el mundo: poder alimentar a la creciente población, llevar la educación a todos los rincones, garantizar el acceso de agua potable, vigilar por la seguridad, garantizar unos servicios sanitarios básicos, fomentar un acceso sostenible a la energía, cuidar el medio ambiente, y acabar con la pobreza.

Roberts ha atendido a El Confidencial antes de pronunciar una conferencia en la Fundación Rafael del Pino.

PREGUNTA ¿Realmente cree que se puede acabar con estos desafíos en menos de 20 años? No son muy distintos a los objetivos de desarrollo del milenio de la ONU, que se debían cumplir entre 2000 y 2015 y han sido un fracaso.

RESPUESTA. Dean Kamen, el inventor del Segway, ha inventado una máquina depuradora, que cuesta 2 o 3 mil dólares, que permite transformar cualquier líquido en agua pura. Cualquier líquido: aguas fecales, orina, agua del mar… Y funciona con el tipo de potencia que tiene cualquier casa. Eso resuelve el problema del agua, si tienes la energía. Pero está bien, porque significa que hay una solución. Ahora tienes que resolver el problema de la energía. ¿Pero sabes qué? La energía solar dobla su relación precio-rendimiento cada 11 meses, así que estamos sólo a 15 años de tener la energía suficiente para que puedas tener agua limpia en cualquier sitio. Y cuando tienes agua limpia mejora la salud pública y el hambre. Todo está integrado, y en 20 años es posible solucionar todos estos problemas, sólo tenemos que esforzarnos por resolverlos.

Ya no tiene sentido que la gente vaya a la universidad para que cinco años más tarde todo lo que han aprendido esté anticuado

Personalmente creo que puedes crear empresas tecnológicas interesantes y que hagan dinero, pero además puedes crear una empresa que resuelva uno de estos grandes problemas, y lo que sabemos seguro sobre estos problemas es que son mercados enormes. Muchas de las tecnologías que vemos en Silicon Valley son muy cool, pero no tienen mercado. Así que animo a la gente a que trate de resolver estos ocho problemas, pues es muy grato trabajar en ellos, tienen un mercado enorme y todos ellos pueden ser resueltos en los próximos 20 años.

P. Parece que en 20 años los problemas serán los mismos, se solucionen o no, pero la realidad es que, a medida que crece la población, también crece la magnitud del desafío. Doy por hecho que no es maltusiano, pero la sobrepoblación puede ser un gran problema. ¿Cómo vamos a ser capaces de alimentar a los 9.000 millones de personas que habitarán el mundo en 2050?

R. Hay buenas noticias en este campo también. Hemos aprendido que cuando una población recibe educación y sale de la pobreza el crecimiento tiende a cero. De hecho, algunos de los países más desarrollados de Europa tienen tasas de crecimiento negativas. Uno de los cambios más poderosos que vamos a vivir en los próximos diez años es que varios miles de millones de personas van a conectarse a internet. Y cuando la gente se conecta, la economía y la educación cambian de forma radical. No hay duda de que esto va a ocurrir, y no sólo va a cambiar la economía de esos países, además va a cambiar el mundo. Cuando tienes a miles de millones de personas en internet, tienes miles de millones de nuevas ideas, tienes miles de millones de nuevos compradores, tienen miles de millones de todo. Va a ser el mayor cambio que va a experimentar el mundo en la próxima década.

P. Está claro que internet cambia la mentalidad de la gente, pero no siempre en el buen sentido. Sin internet probablemente el islamismo fundamentalista no se habría extendido por Europa. Cada nuevo avance soluciona algunos problemas, pero crea otros.

R. Es verdad, pero sigo pensando que, aunque la población del mundo siga creciendo, no lo va a hacer al ritmo que lo ha hecho hasta ahora. Y aunque no decrezca, vamos a tener estos nuevos sistemas para crear agua. Hemos estado enseñando de la misma forma en que hemos enseñado durante siglos. Esto va a cambiar, y va a ser uno de los cambios más radicales que hemos visto. Ya hemos visto que el MIT ha puesto online todas sus enseñanzas para que puedan verlas todo el mundo. La educación va a convertirse en un servicio libre y gratuito para todo el mundo.

P. Pues su universidad no es gratuita, de hecho, es bastante cara…

R. Sí, si quieres ir a la universidad, pero creo que una de las cosas que está cambiando es la forma en  que educamos a la gente: les mandamos a estudiar seis años unas cosas que sólo utilizarán en caso de que las necesiten. ¿Es esto útil? Quizás deberíamos cambiar la educación por el aprendizaje, para que la gente aprenda cosas en tiempo real según vaya a necesitarlas. Hay nuevas iniciativas, como Udacity y sus microgrados, en los que sólo aprendes esa pequeña cosa que necesitas para que te contrate Google, y puedes aprenderlo desde cero. Vas a la web de Udacity y puedes aprender programación básica, avanzada y desarrollo web en un periodo de seis meses y convertirte en alguien con las habilidades más demandadas. Eso es genial. Hasta ahora tenías que ir a la universidad durante cuatro años a estudiar informática y, honestamente, creo que la gente que sale de esos programas entiende mucho mejor lo que hace que las personas que han estudiado durante cuatro años.  

P. ¿La educación superior tradicional ha muerto?

R. Está claro que la educación superior está cambiando radicalmente. Las universidades lo saben. En EEUU están empezando a cerrar muchísimas universidades. Ya está pasando. Creo que se han hecho un lío al intentar adaptarse a lo que es ya un nuevo mundo. Ya no tiene sentido que la gente aprenda cosas cuando cinco años más tarde todo lo que han aprendido está anticuado. Algo que aprendas sobre programación a día de hoy no servirá para dentro de cinco años. Nuestras ideas sobre la educación tienen que cambiar. En Singularity University ya no ofrecemos grados, ni tenemos créditos, porque el contenido que enseñamos cambia muy rápidamente. En un año cambian la mitad de los contenidos. Yo enseño tecnología disruptiva y probablemente el 60% del contenido es distinto al del curso pasado, así que en dos años casi todo será distinto. Debemos pensar más en aprendizaje que en educación.

Un nuevo ser humano

Raymond Kurzweil, uno de los padrinos de la Singularity University, cuyo logo luce en su americana. (Reuters)
Raymond Kurzweil, uno de los padrinos de la Singularity University, cuyo logo luce en su americana. (Reuters)

PREGUNTA. El nombre de su universidad viene de uno de los libros de Raymond Kurzweill, el gurú del transhumanismo, que es además uno de los impulsores del centro. ¿Cree, cómo él, que los avances tecnológicos crearán un nuevo tipo de ser humano?

RESPUESTA. Lo primero que hay que decir es que nuestra universidad no está directamente relacionada con el transhumanismo, ahora bien, hoy sabemos dos cosas que no sabíamos antes. La Ley de Moore dice que la potencia de los chips de los ordenadores se dobla cada año, pero ahora entendemos que esta ley no sólo se restringe a los chips, es algo que pasó con los diodos, las válvulas, y todo lo que se desarrolló antes, y no sólo se restringe al campo de los ordenadores, está ocurriendo en la biología sintética o la biotecnología. Cada vez que convertimos la tecnología en una ciencia de la información se convierte en exponencial.

En 25 o 30 años la esperanza de vida de los humanos crecerá un año cada año

Ahora mismo hay 6 o 7 campos que se están desarrollando de forma exponencial y al mismo tiempo, y se están uniendo. Cuando empezamos a leer el ADN costaba 500 millones de dólares, hoy cuesta 800 dólares y en una década será gratis. Cuando puedes leer el ADN e imprimirlo, todo el campo de la biología se vuelve más grande que el de los ordenadores, y creo que todas estas tecnologías en conjunto van a traer cosas extraordinarias a la humanidad. Si nos fijamos por ejemplo en la longevidad, hace 500 años la esperanza de vida era de 23 años, hace 100 era de 43, hoy es de 80… Pero si pones eso en un gráfico, verás una curva exponencial y, como dice Kurzweill, en 25 o 30 años la esperanza de vida de los humanos crecerá un año cada año. Si el transhumanismo significa que vamos a vivir mucho tiempo, y que nos vamos a fundir con la tecnología, entonces sí, creo que es totalmente cierto.

P. En los últimos años hemos escuchado a muchos gurús de la tecnología, como Pether Thiel o Larry Page, asegurar que en un par de décadas lograremos vivir más de 150 años. ¿Está de acuerdo?

R. Parece una locura, pero hay sólo unas 3.000 enfermedades y muchas de ellas son curables al nivel del ADN. Uno de los miembros de nuestro claustro tiene una cita muy famosa, dice que “los virus son sólo software para las aplicaciones de nuestro cuerpo”. Al igual que piensas en una aplicación que te bajas al teléfono, y pasa a formar parte de él, los virus hacen lo mismo con nuestro cuerpo, son una pequeña línea de código que se inserta en nuestro ADN, y ahora somos realmente capaces de leer ese software e imprimirlo. Ahora somos buenos en duplicarlo, esto es, clonarlo. De hecho, en Corea del Sur puedes llevar a tu perro muerto y clonarlo por 200.000 dólares. Esto es muy real. Duplicar es una cosa, pero ahora, además, podemos copiar y editar. Podemos encontrar un alga que brilla en la oscuridad, copiamos la pequeña parte del alga que hace que brille, que produce la proteína que brilla, y la ponemos en un gato. Y eso lo hemos hecho. Cuando nos ponemos a copiar y editar todo se vuelve muy interesante. Y todavía no hemos llegado al punto en el que podemos escribir nuestro propio código, sólo estamos copiando algo ya existente y pegándolo en otro sitio. Cuando aprendamos a programar nuestro propio código será increíble lo que podamos hacer. Y es algo muy real.

¿Será el futuro un lugar mejor?

Fotograma de la película 'Elysium'.
Fotograma de la película 'Elysium'.

P. Las nuevas tecnologías generan siempre muchos miedos. El mayor ahora, aunque no es nada nuevo, es que la mecanización acabe con muchos de nuestros trabajos. Está claro que vamos a ver como surgen nuevas profesiones pero ¿serán capaces de crear suficientes trabajos?

R. Pues sí, no es nuevo. Hace 100 años la mayoría de nosotros éramos campesinos y la gente estaba muy preocupada por la tecnología, porque las máquinas estaban empezando a hacer su trabajo. “¿Qué vamos a hacer si no cultivamos?”, pensaban. Y aquí estamos. En EEUU al menos sólo el 3% de la población trabaja en el campo, y no hemos tenido problemas para encontrar nuevos trabajos. Pero los trabajos que tenemos son cosas que entonces nadie podía describir ni entender. Esto mismo ocurrirá en el futuro. Seremos innovadores, nos adaptaremos, aprenderemos… Y sí, veremos derrumbarse muchas profesiones, quizás mucho más rápido de lo que lo hicieron antes, pero una de las cosas que pasarán también seguro es que desarrollaremos tecnologías que nos permitirán aprender mucho más rápido. Quizás una pregunta más importante que hacerse es si en el futuro realmente todos necesitaremos tener un trabajo. La tecnología reducirá el coste de todo, y de forma excepcional el de la energía, que va a ser muy muy barata, quizás incluso gratis algún día. Todo se va a volver más y más barato y, entonces, la gente se podría dedicar a hacer cosas creativas.

P. ¿Cree que las compañías y los gobiernos permitirán que la gente, sencillamente, no trabaje? No tengo claro que el sistema esté preparado para esto…

R. Volvamos a mirar hacia el pasado. Hace 100 años la gente trabajaba muy duro en el campo, desde que amanecía hasta que anochecía. Ahora tenemos más tiempo libre del que nunca habríamos imaginado. Mi opinión personal es que en el futuro tendremos mucho más tiempo libre. Hay muchos trabajos que los humanos, sencillamente, no deberían estar haciendo: no son repetitivos, no nos dejan pensar, no son creativos… Dejemos que los hagan las máquinas y dediquémonos a cosas más gratificantes.

La habilidad de la gente para presentar sus ideas y encontrar financiación es cada vez más elevada, y es más fácil lograrlo

Está claro que, hasta que la gente se adapte a los cambios, todo esto supondrá un trastorno. Se crearán muchas nuevas profesiones para reemplazar a las que van a destruirse, en campos como la energía, el medioambiente, inteligencia artificial, bioinformática, biología sintética… Hay muchos campos nuevos. La clave reside en la forma en que las personas van a dejar los viejos trabajos para abrazar los nuevos. Esto es lo importante. Para trabajar en los nuevos campos no deberás ser un experto. Te doy un par de ejemplos. Mucha de la gente de Silicon Valley está trabajando en materias totalmente nuevas, de las que no tienen ni idea. Son tan nuevos que nadie sabe nada de ellos. Si vas allí un año, y trabajas en uno de estos campos, te convertirás en un experto. Las impresoras 3D, por ejemplo, no existían hace nada, y ahora se han hecho muy grandes. Los drones tampoco existían hace cinco años, y ahora tenemos muchas ideas para usarlos. Es difícil imaginar que hace nada no existían. Hay una transición, pero creo que la faceta emprendedora de las empresas más creativas van a solucionarlos.

P. Siempre que hablamos de emprender, como la gran oportunidad para los jóvenes o la gente que se ha quedado sin trabajo, parecemos obviar lo difícil que es obtener dinero para montar una empresa. ¿No cree que tendemos a ser demasiado ingenuos respecto a la dificultad que supone emprender?

R. Hace diez años te diría que es cierto, si querías construir tu propia compañía tenías que contar con alguien que te diera el dinero, y conseguir dinero era muy difícil. Lo que estamos viendo ahora es que las inversiones de riesgo (venture capitalism) también han cambiado. El crowdsourcing es algo muy real. Te doy un ejemplo. Uno de los graduados de la Singularity University de hace unos años, Andrew Wagner, estaba fascinado por la biología sintética, y tenía la idea de que puedes copiar una parte de la medusa, que la permite brillar en la oscuridad, y colocarla en otra parte. Pensó en crear una compañía que creara plantas que brillan, quería plantar árboles que iliuminaran las calles para no tener que instalar farolas. No era un experto en el campo, pero reclutó a alguno, y pidió 40.000 dólares en internet para lanzar la idea. En 44 días consiguió casi medio millón. Eso entonces era extraordinario, ahora ya no es una historia inusual, es algo real. La habilidad e la gente para presentar sus ideas y encontrar financiación es cada vez más elevada, y es más fácil lograrlo. Las cosas están cambiando muy rápido.

P. Ahora mismo la desigualdad es mucho más fuerte que la meritocracia. ¿Cree que esto va a cambiar en los próximos años?

R. Va a cambiar en dos sentidos. La gente que tiene muy poco, la gente que vive en la pobreza, sin agua y sin comida, va a salir de esa situación. Va a tener al menos lo básico para vivir, va a abandonar el sufrimiento. La gente que ya tiene agua se movera hacia un superestado, donde tendremos cosas extraordinarias: realidad virtual, biología sintética, y muchas otras cosas que el resto de gente no va a tener. La división no va a desaparecer, pero el tercer mundo va a salir del hoyo, y eso es significativo.

La tecnología que hace 25 años no tenía ni el presidente de EEUU está ahora en manos de los masais

En los próximos 20 años debemos sacar a los mil millones de personas que viven en la pobreza de esa situación. No está bien que sepamos que esto ocurre y permitamos que siga ocurriendo. Debemos cambiar esto. Debemos plantearnos qué somos. La tecnología puede hacer muchas cosas, pero es más importante saber quién se va a beneficiar de ello, y eso no depende de la tecnología, es algo que decidimos como especie.

P. Mi mayor miedo es que el mundo del futuro se parezca al que dibuja la película Elysium, en la que solo los ricos disfrutan de todos los avances tecnológicos. ¿No crees que un escenario como este es perfectamente factible?

R. Creo que está pasando justo lo contrario. Lo importante no es que la tecnología avance de forma exponencial, lo importante es que lo hace su relación precio-eficiencia. Incluso la gente que viene a nuestra universidad no entiende esto. Quizás las células solares no mejoren en los próximos 10 años, en términos de eficiencia, pero aunque no mejoren, dentro de 10 años su precio si habrá disminuido de forma exponencial. Esto de lo que realmente nos estamos dando cuenta. Tu teléfono no es el doble de bueno que el que tenías el año pasado, pero cuesta la mitad. Probablemente habrás oído a la gente decir que tu teléfono es más potente que todos los ordenadores de la misión Apolo. La verdad es que tu teléfono tiene más tecnología que todos los ordenadores que tenía la NASA en esa época. Esto es verdad, y nadie podría haberlo imaginado. Pero gracias al abaratamiento de la eficiencia, no sólo al avance de la tecnología, si vas Africa verás a masais con smartphones. La tecnología que hace 25 años no tenía ni el presidente de EEUU está ahora en manos de los masais. Y esto es lo que está ocurriendo con la tecnología: es más asequible, más accesible y más fácil de usar. Más importante que alcanzar determinadas supertecnologías es que las capacidades que permite la tecnología lleguen a la gente que nunca habría imaginado tenerla. Y esto es algo que, seguro, va a ser una realidad en la educación. En los próximos años veremos tecnologías que van a enseñar cosas a la gente de una forma que no podríamos ni imaginar, y van a ser accesibles para todo el mundo desde un móvil. Será una nueva forma de aprender, que utilizará procesos adictivos. ¿Qué pasa si combinas un procedimiento de aprendizaje muy básico con un proceso adictivo sencillo como el de las máquinas tragaperras o el tetris? El potencial de esto es enorme y es real. 

Alma, Corazón, Vida

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