APENAS SOBREVIVIÓ UNAS HORAS EN EL ESPACIO

"Sabía que le quedaba poco de vida": la triste historia de la perra Laika

El 3 de noviembre de 1957 la URSS mandó a Laika a bordo del Sputnik 2 a un viaje del que no volvería viva. 57 años después sabemos más sobre su historia

Foto: La historia de Laika, una perra callejera que fue escogida para viajar en el Sputnik 2 a un viaje del que todos sabían que no volvería. (Corbis)
La historia de Laika, una perra callejera que fue escogida para viajar en el Sputnik 2 a un viaje del que todos sabían que no volvería. (Corbis)

El 3 de noviembre de 1957 la Unión Soviética mandó a la perra Laika a bordo del Sputnik 2 en un viaje del que se sabía no volvería viva. Ella fue el primer ser vivo en órbita y su viaje marcó un antes y un después en la carrera espacial entre la URSS y Estados Unidos, la gran protagonista de la Guerra Fría.

57 años después del lanzamiento del satélite soviético, todavía quedan datos por conocer de la historia de Laika: el primer ser vivo en órbita en el espacio. Lamentablemente, la tecnología de la época también la convirtió en el primer animal de la historia que murió en órbita.

Laika fue la protagonista de un viaje destinado a probar la seguridad de los viajes espaciales para humanos que para muchos sigue siendo una misión suicida.

Laika fue recogida mientras vagaba por las calles de Moscú

Repasamos algunos detalles de la historia de esta perra mundialmente conocida como por qué la escogieron a ella, cómo fue su entrenamiento, su despedida, y aquel viaje sin retorno.

Los perros cosmonautas

La historia de Laika es quizás la más conocida porque se convirtió en una de las grandes victorias soviéticas en la carrera espacial. Su viaje supuso un increíble avance para el envío de humanos al espacio.

Apenas una semana antes de que el cohete estuviese listo para ser lanzado, Laika fue recogida mientras vagaba por las calles de Moscú y llevada a un centro de entrenamiento junto con otros perros callejeros.

Finalmente, escogieron a esta perra mestiza como único tripulante del Sputnik 2 por su tamaño mediano y su tranquilo y calmado carácter.     

Fue el primer animal en órbita, pero antes que Laika, tanto los norteamericanos como los soviéticos, habían enviado animales vivos en vuelos suborbitales.

Escogieron a esta perra mestiza por su tamaño mediano y su tranquilo y calmado carácter

En total, se calcula que entre 1951 y 1958 la URSS envío al espacio a 36 perros callejeros. Se decantaban por ellos porque “se asumía que estos animales ya habían aprendido a soportar condiciones extremas de frío y de hambre” (Animals as Cold Warriors: Missiles, Medicine and Man's Best Friend. National Library of Medicine).

El entrenamiento: centrifugadoras y espacios reducidos

Antes de enviar a los perros al espacio, les sometían a pruebas durante días para asegurarse de que podrían soportar las condiciones de los viajes espaciales. 

La cabina del Sputnik 2 era reducida (de ahí que se determinase que la pequeña Laika fuese la idónea) y para acostumbrarles, fueron metiendo a los perros en compartimentos cada vez más pequeños durante 20 días.

Laika en uno de los entrenamientos. (Corbis)
Laika en uno de los entrenamientos. (Corbis)

Al estar encerrados durante horas en espacios tan pequeños, los animales dejaban de orinarse y defecarse y se quedaban quietos. Su estado de salud se deterioró y comenzaron a darles laxantes para mejorarles pero sólo las largas horas de entrenamiento ayudaban a acostumbrarles.

Los laxantes no mejoraban su condición, y los investigadores encontraron que lo único que resultaba eficaz eran los largos periodos de entrenamiento.

Como explica Sven Grahn en Sputnik 2, more news from distant history, “los perros fueron colocados en centrifugadoras que simulaban la aceleración del lanzamiento de un cohete y se colocaron en máquinas que simulan los ruidos de la nave espacial. Esto hizo que sus impulsos se duplicasen y su presión arterial aumentara en 30-65 torr”.

Además, durante los días de entrenamiento, la alimentación de los perros se basó en un “gel especial de alta nutrición que sería su comida en el espacio”.

Apenas soportó unas pocas horas de viaje

Durante años se ha creído que Laika falleció sin dolor tras pasar una semana en órbita cuando se agotó el oxígeno de la nave. Pero en el 2002 se reveló la verdad: “murió a las pocas horas del despegue presa del pánico y el sobrecaliento de la nave”, según informaron desde la BBC.

El Sputnik 2 continuó orbitando durante cinco meses más con los restos de Laika en su interior. En su regreso a la Tierra, el satélite se quemó al entrar en la atmósfera en abril de 1958.  

La despedida

Aún a día de hoy se desconoce el verdadero pedigrí de Laika. Se cree que era una mezcla de husky, alguna otra raza nórdica, con terrier.

Quería hacer algo bueno por ella: le quedaba tan poco tiempo de vida

El doctor Vladimir Yazdovsky, encargado de dirigir el programa de entrenamiento espacial para los perros, decidió llevarse a Laika a su casa para que jugase con sus hijos durante los días previos al lanzamiento.

“Quería hacer algo bueno por ella: le quedaba tan poco tiempo de vida”, declaró Yazdovsky años después en una emotiva entrevista en la que también comentó que “Laika era tranquila y encantadora”.  

Tras su viaje, la URSS no dejó de poner en marcha estas misiones y al menos fueron enviados 12 perros más al espacio. Cinco de ellos regresaron con vida.

Alma, Corazón, Vida
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