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Nueva York: qué ver y qué hacer. Esto es lo que no puedes perderte

La 'ciudad que nunca duerme' ofrece un abanico infinito de lugares emblemáticos que cualquier turista que la visite debe acercarse a conocer

Foto: Times Square, en una imagen de archivo (Flickr/Randy Lemoine)
Times Square, en una imagen de archivo (Flickr/Randy Lemoine)

Rascacielos, perritos calientes por las calles, alcantarillas de las que sale un ‘misterioso humo’, ejecutivos yendo a la oficina con zapatillas deportivas… Al pensar en Nueva York son muchas las imágenes que se vienen a la cabeza, en gran parte promovidas por la industria del celuloide que se ha encargado de remarcar las características más reseñables de ‘la ciudad que nunca duerme’ de Sinatra. De cara al verano, la oficina de turismo de esta ciudad ha lanzado una campaña de promoción con Taylor Swift como rostro conocido que se encarga de hacer un repaso por las nociones básicas a conocer antes de visitarla (vocabulario incluido). Desde ‘El Confidencial’ te recordamos cuáles son las cosas que, sí o sí, tienes que hacer si viajas a Nueva York.

Relieve de Manhattan el 4 de julio de 1971 (Flcikr/Roger)
Relieve de Manhattan el 4 de julio de 1971 (Flcikr/Roger)

Central Park

Desde el cielo se ve como un gigantesco rectángulo verde entre marañas grisáceas de hormigón y cristal. Cuatro kilómetros de largo y 800 metros de ancho son las proporciones de Central Park, el pulmón que proporciona oxígeno puro a los neoyorquinos desde mediados del siglo XIX. Cuando te canse el bullicio y el tráfico de la ciudad, un paseo por este gran parque –que cuenta con página web propia– puede ser la solución para olvidar el estrés. Si eres aficionado a montar en bicicleta, es posible alquilar ciclos para dar una vuelta entre los árboles del recinto con la compañía de divertidas ardillas. 

Como puntos de interés clave destaca la estatua de ‘Alicia en el País de las Maravillas’, el Castillo de Belvedere, un memorial en homenaje a John Lennon, un zoo, una escultura a Balto –el perro que salvó a los niños de Alaska de la difteria llevando su medicina a través de la gélida tundra– o la fuente de Bethesda. [Aquí puedes consultar con los horarios de los eventos más destacados del día en Central Park]

Fuente de Bethesda, en Central Park (Flickr/gigi_nyc)
Fuente de Bethesda, en Central Park (Flickr/gigi_nyc)

Empire State

Es uno de los rascacielos más identificables por el turista, en parte por la gran publicidad visual que le proporcionó King Kong en 1933. La visita al Empire State es uno de los ‘must’ en Nueva York, por lo que es frecuente sufrir largas colas para comprar la entrada que permite la subida hasta el piso 86 del edificio (algunos vales sirven para ascender hasta el piso 102). Para evitar las esperas, es posible adquirir los tickets online, costando el más barato (sólo hasta el piso 86) 29 dólares por cada adulto (niños: 23 dólares/jubilados de más de 62: 26 dólares)

Hay quien define el atardecer como una ‘hora mágica’ para subir al Empire State. Las vistas desde lo alto del edificio son únicas con el skyline de la ciudad envuelto en un color anaranjado excepcional. Si se permanece algún tiempo en la cima –el suficiente como para que se haga de noche– se puede contemplar un espectáculo único a través de la iluminación que adquieren las construcciones aledañas. Cárgate de paciencia cuando estés allí arriba porque, obviamente, no estarás solo y tendrás que buscar tu hueco entre decenas de turistas.

Vistas nocturnas desde el Empire State (Flickr/Kenny Louie)
Vistas nocturnas desde el Empire State (Flickr/Kenny Louie)

Recorrido de película

Fotograma de 'Con la muerte en los talones'
Fotograma de 'Con la muerte en los talones'

1.- Grand Central Station: es una de las estaciones más recurrentes para los directores de cine. En ella se han rodado películas tan recordadas como ‘Tiempos Modernos’ –de Charles Chaplin–, ‘Armageddon’ –de Michael Bay– o ‘Con la muertes en los talones’ –de Alfred Hitchcock–. Entre los pasillos de la Grand Central transitan a diario más de 750.000 personas cada día, y está considerada la estación más grande del mundo (incluye tiendas, cines y restaurantes). Puedes encontrarla abierta desde las 5.30h de la mañana hasta las 2h de la madrugada en la confluencia de las calles 89 E y 42th.

Spiderman viajó en el metro de NY
Spiderman viajó en el metro de NY

2.- Subir a un taxi y coger el metro: el transporte público se convierte en una opción fundamental para desplazarse en una ciudad tan grande como Nueva York. El metro es un gran aliado de los turistas puesto que, además de llevarles de un sitio para otro, pueden disfrutar al subirse en los vagones que tantas veces han visto en los largometrajes de Hollywood: ‘Jungla de cristal 3’, ‘Daredevil’ o ‘Spiderman 2’, por ejemplo. Si prefieres ir por la superficie, siempre queda la opción de coger uno de los famosos taxis amarillos que pueblan las calles de la ciudad. Ojo: según la hora en la que quieras utilizarlo, puede que te resulte algo difícil encontrar uno libre.

Casa de Carrie Bradshaw en 'Sexo en Nueva York'
Casa de Carrie Bradshaw en 'Sexo en Nueva York'

3.- Casas famosas: los adictos a las series disfrutarán como niños pequeños paseando entre las calles de Nueva York, donde encontrarán los escenarios reales de algunas de sus ficciones favoritas. Por ejemplo, en la confluencia de Bedford Street con Grove Street está el edificio Greenwich Village donde supuestamente vivían los protagonistas de la serie ‘Friends’. Algo más moderna es ‘Sexo en Nueva York’, que ubicó la casa de Carrie Bradshaw en la 66 Perry St.

Tienda de juguetes FAO Schwarz

Tiene más de 150 años de vida y se la conoce por ser una de las jugueterías más famosas del mundo. La idea de un joven inmigrante alemán llamado Frederick August Otto Schwarz de crear un imperio de los juguetes se concretó en este establecimiento. La tienda hace las delicias de los más pequeños (y mayores) a través de sus peluches gigantes, sus muñecos y, sobre todo, con el gran recibimiento al público que a diario hacen los empleados de la misma. Música, aplausos y confeti para acoger a los verdaderos protagonistas de una visita ‘mágica’, que podrán disfrutar tocando con los pies el piano de suelo que hizo famoso la película de ‘Big’. Puedes encontrarla de lunes a domingo en 767 5th Avenue. De domingo a jueves, de 10 a 20h; de viernes a sábado, de 10 a 21h.

Entrada de FAO Schwarz (Flickr/Rob Young)
Entrada de FAO Schwarz (Flickr/Rob Young)

Estatua de la Libertad

Aunque parezca mentira, ver de cerca uno de los emblemas más famosos de Nueva York es gratis. Para ello sólo hay que coger el ferry con destino a Staten Island que parte cada media hora del embarcadero situado en la estación de metro Bowling Green. Para subir al barco basta con esperar a que abran las puertas, pues no hay que comprar ningún tipo de ticket de acceso. Una vez dentro, conviene ser rápido para coger un buen puesto en la balconada exterior del ferry, que es el lugar desde donde mejor podrás fotografiar la Estatua de la Libertad. No podrás tocar este monumento regalado por Francia a Estados Unidos con motivo del centenario de su independencia, pero tendrás unas vistas maravillosas. Cuando llegues a Staten Island, deberás desembarcar y volver a esperar a que abran la entrada al ferry con destino a Manhattan (suele ser el mismo, si no inviertes tiempo en visitar la zona a la que llegas).

Estatua de la Libertad (Flickr/Ana Paula Hirama)
Estatua de la Libertad (Flickr/Ana Paula Hirama)

Puente de Brooklyn

Aunque cruzar este puente es gratis a día de hoy, no siempre ha sido así. Hasta 1911 existía un ‘peaje’ de 1 centavo por atravesarlo a pie, 5 a caballo y 10 en carruaje. Afortunadamente para los turistas, pasear por la pasadera más famosa de Nueva York no tiene ningún coste y posibilita la visión de un paisaje estupendo de la ciudad. Terminado el 24 de mayo de 1883, el puente de Brooklyn surgió de la mente de John Augustus Roebling. A finales del XIX, la única manera de cruzar el río East entre Nueva York y Brooklyn era en ferry, y las heladas no siempre permitían el tránsito por las aguas. Así, el citado ingeniero alemán pensó que lo mejor para solucionar este problema era un puente sobre el caudal que no sufriera las consecuencias de la meteorología. Después de 17 años trabajando en el proyecto, Roebling murió cinco días después de que se empezara a materializar a causa de una infección.

Puente de Brooklyn (Flickr/Roger)
Puente de Brooklyn (Flickr/Roger)

Comida que, te guste o no, no puedes perderte

La comida rápida es ‘tradición’ en Estados Unidos, por lo que no puedes volver de allí sin haber entrado en algún local de venta de hamburguesas. Puedes optar por las marcas más populares conocidas en Europa o decantarte por alguna nueva que sólo extienda su negocio al otro lado del Atlántico. Además, resulta curioso imitar las costumbres neoyorquinas pidiendo un café para llevar y beberlo por la calle (si viajas en invierno, el vaso será tu mejor aliado para calentar las manos). 

Perritos calientes de Papaya King (Flickr/Simon Law)
Perritos calientes de Papaya King (Flickr/Simon Law)

Tampoco puedes dejar de probar los clásicos perritos calientes que se venden en puestos móviles o acudir a un local de lo más famoso que se dedica a los hot dogs desde 1932: Papaya King (en 179 East 86th Street; o dentro del Marks Place, en la 3 St). Conviene que sepas que los estadounidenses también utilizan la palabra ‘frank’ para referirse a los perritos calientes, así que no te extrañe si ves este término escrito en carteles.

Times Square

Si con la luz del día este lugar es de lo más llamativo, de noche resulta espectacular. Las miles de bombillas que iluminan los letreros publicitarios de Times Square –donde es posible presenciar alguno de los famosísimos musicales de Broadway– aportan decenas de colores al asfalto y las aceras. Hasta la estación de Policía ubicada en esta intersección de calles tiene su propio luminoso en neón. Casi la totalidad de los locales que tienen escaparate en este mítico enclave cuentan con vallas LED, pantallas de vídeo o titilantes luminarias. Si visitas Nueva York a finales de año y coincide que las uvas te las comes allí, no dudes en acudir con tiempo a Times Square para celebrar la llegada de 2016 en el lugar donde lo hacen los neoyorquinos.

Los luminosos de Times Square (Flickr/Joey Lax-Salinas)
Los luminosos de Times Square (Flickr/Joey Lax-Salinas)

Toro de Wall Street

Se convirtió en un símbolo del parqué neoyorquino después de que Arturo Di Modica lo situara sin permiso en pleno centro financiero de Nueva York. El artista gastó todos sus ahorros –unos 290.000 euros– en dar forma a este toro que regaló como presente de Navidad a los habitantes de la ciudad en 1989. De bronce, y con un peso de 3.200 kilos, este bravo animal ha sido interpretado como un símbolo de la fuerza de Estados Unidos para recuperarse de la crisis económica que azotó el país hace 28 años; y a día de hoy se mantiene como un emblema de la ciudad que recibe miles de visitas al día. Los turistas no se suelen ir sin tocar los prominentes atributos de los que presume este toro dorado, pero tú puedes ser la excepción (si quieres…).

Toro de Wall Steet (Flickr/htmvalerio)
Toro de Wall Steet (Flickr/htmvalerio)

 

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