CRÍTICA

'Chernobyl' (1x04): cuando la muerte no vale nada en el lugar más peligroso de la Tierra

El cuarto episodio no viene sino a constatar que si todavía no la has visto, te estás perdiendo una de las mejores y más conmovedoras series de televisión de la historia

Foto: Imagen del capítulo 1x04, titulado 'The Happiness Of All Mankind'. (HBO)
Imagen del capítulo 1x04, titulado 'The Happiness Of All Mankind'. (HBO)

'Chernobyl', la serie que nos ha hecho olvidar de un suspiro 'Juego de tronos' y que provoca a diario millones de búsquedas en Google, gana enteros en el prestigioso ranking IMBD a medida que HBO va estrenando los nuevos episodios. En estos momentos, ya es la mejor serie de televisión de la historia, por delante incluso de la citada 'Juego de Tronos' y desbancando del podio a 'Breaking Bad'.

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Tan solo unos datos. El primer capítulo en IMBD acumula una media de 9,5 puntos, mientras que los dos siguientes no bajan del 9,7. No obstante, es el cuarto capítulo el que en estos momentos ocupa la posición más privilegiada, rozando el 10, y motivos no le faltan. Este penúltimo episodio es toda una nube radioctiva de emociones. Conjuga tristeza, indignación y, sobre todo, rabia, por el intento de ocultación de la verdad.

El cuarto episodio desvela que Chernobyl no fue la única central construida en la URSS con fallos técnicos

La serie 'Chernobyl' es toda una explosión de sentimientos difíciles de olvidar a medida que conocemos más detalles de aquel fatídico 26 de abril de 1986, cuando sobre Ucrania, y la conciencia de muchas personas allí implicadas, cayó el equivalente a 500 bombas de Hiroshima. Las explosiones 'escupieron' además de mucha lluvia ácida, demasiadas mentiras, que como la radioactividad tardaremos muchos años en olvidar y, todavía más, en perdonar.

Imagen de la miniserie 'Chernobyl'. (HBO)
Imagen de la miniserie 'Chernobyl'. (HBO)

Durante 3 largos años, 750.000 hombres, en su mayoría militares, limpiaron de radioactividad cerca de 2600 kms alrededor de Chernobyl. Lo hicieron como buenamente pudieron, poniendo en riesgo sus vidas. Parte de este cuarto episodio se centra en la dura tarea de estos hombres, sobre todo de tres de ellos: dos militares y un joven civil, de apenas 20 años, que poco o nada saben de cómo hacer frente a la tragedia.

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El joven no entiende qué hace allí, cómo tiene que actuar y, sobre todo, por qué tiene que enfrentarse a la muerte de seres vivos. En un momento dado, se ve obligado a disparar a un perro a bocajarro, en medio de las lágrimas de la desolación. Es, sin duda, una de las secuencias más mágicas y conmovedoras de esta entrega, aderezada con una música deliciosa, que la convierte en única.

El lugar más peligroso de la Tierra

"Lo atómico nos hace más humildes". El episodio está lleno de tan grandes y maravillosas frases. Si muchos creían que la crisis del accidente se había abortado con la extinción del incendio del reactor, estaban muy equivocados. Quedaba una 'larga guerra' de meses por delante en la central. Además de evitar a toda costa la filtración de agua contaminada a través de la tierra, había otro problema al que hacerle frente. El tejado del núcleo del reactor, el lugar más peligroso de la Tierra en aquel momento, se encontraba sembrado de grandes cantidades de grafito.

Había riesgo de explosión, por lo que resultaba fundamental retirar aquel material de allí. Valery Legasov ( Jared Harris) y Boris Shcherbina (Stellan Skarsgård) optaron por distintas soluciones. En primer lugar, eligieron un robot que en cuanto pisó el tejado se averió. La siguiente solución no pudo ser más salomónica y delicada. Se trataba de lo que ellos mismos denominaron, con toda la sangre fría del mundo, los biorobots.

¿Qué eran los biorobots? Pues ni más ni menos que seres humanos que subirían hasta aquel peligroso tejado y en 90 segundos, el tiempo máximo que podían estar expuestos a tan altísimas dosis de radiación, intentarían deshacerse de tan peligroso material. La misión y la secuencia, envuelta en una tensión sin límites, desgraciadamente no resultó igual de afortunada para todos los biorobots.

Imagen de la serie 'Chernobyl'. (HBO)
Imagen de la serie 'Chernobyl'. (HBO)

"Alguien debe de empezar a decir la verdad"

Y paralelamente a toda la tension en la planta nuclear, la científica Ulana Khomyuk (Emily Watson) continúa indangando sobre lo ocurrido, a pesar de los obstáculos del gobierno ruso y la KGB, que no se lo pone nada fácil. Sin embargo, descubre lo que ya sospechaba. 'Chernobyl' voló por los aires por fallos técnicos en el diseño y en la construcción de la central y por el protocolo de seguridad establecido para este tipo de accidentes.

Pero eso no es lo peor. Había en la URSS, en aquel momento, 16 reactores en funcionamiento, idénticos al de Chernobyl, que en cualquier momento podían fallar y explotar. Y el Kremlin lo sabía. Ya había tenido conocimiento de un fallo similar hacía diez años.

La actriz Emily Watson, en 'Chernobyl'. (HBO)
La actriz Emily Watson, en 'Chernobyl'. (HBO)

En la apasionante secuencia final del capítulo, se produce una reunión secreta entre Legasov, Shcherbina y la científica. Allí informan a Ulana Khomyuk que habrá un juicio por todo lo ocurrido en Chernobyl. Ella, indignada, cuenta todo lo que sabe: las consecuencias de la radiación, las muertes de bebés recién nacidos, las mentiras, la ocultación de información del Gobierno... Y finalmente, mirándoles a la cara, sentencia: "Alguien debe empezar a decir la verdad".

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