CRÍTICA

'Chernobyl' (1x03): el accidente de la central no fue consecuencia de un error humano

Tras dos primeros e inquietantes episodios, el tercer capítulo muestra con extrema crudeza cómo mueren y se desintegran lentamente quienes estuvieron expuestos a altas radiaciones

Foto: 'Chernobyl' (HBO)
'Chernobyl' (HBO)

Tras el final de 'Juego de tronos' HBO lo tenía complicado para atrapar a la audiencia y hacer ruido con una nueva serie. Pues lo ha conseguido. La plataforma de televisión en streaming está arrasando con su nueva producción, 'Chernobyl'. Para los pocos que no hayan oído hablar de ella, se trata de una miniserie, a priori poco ambiciosa, que ni por temática ni por presupuesto estaba llamada a convertirse en todo un éxito.

['Chernobyl' (HBO): la serie sobre el accidente nuclear que Rusia no quiere que veas]

Cada nuevo capítulo se está convirtiendo en un auténtico fenómeno para espectadores de todo el mundo, que lo esperan como agua de mayo. De momento, hemos podido disfrutar de 3 de los 5 episodios que componen esta primera temporada, y realmente nos han dejado sobrecogidos.

'Chernobyl' se ha convertido en una de las grandes sorpresas del año. Impactante y realista, cada nuevo capítulo sorprende y supera al anterior

Desde su estreno, el pasado 6 de mayo, la serie sobre el desastre nuclear acontecido en la antigua Unión Soviética, en 1986, ha sido igual de bien recibida tanto por la prensa especializada como por el público. 'Chernobyl' ha conseguido, además, otro gran reto. En solo tres semanas, tiempo que lleva en emisión, ha ascendido a lo más alto del pódium del prestigioso ranking IMDB de series mejor valoradas de la historia de la televisión. A HBO la jugada le ha salido redonda, y no es para menos. Sin miedo a equivocarnos, la ficción, coproducida en colaboración con Sky y basada en hechos reales, va a ser sin duda una de las series del año. Cada nuevo capítulo sorprende y supera al anterior.

Imagen de un bombero tras el accidente nuclear en 'Cherlnobyl'. (HBO)
Imagen de un bombero tras el accidente nuclear en 'Cherlnobyl'. (HBO)

Todo comenzó la fatídica madrugada del 26 de abril de 1986 en Chernobyl. Esa noche estalló y se incendió el reactor número 4 de la central nuclear, dando paso a un desastre nuclear de incalculable magnitud, una de las mayores tragedias medioambientales jamás conocidas. Se estima que la explosión fue 500 veces más potente que los bombardeos de Hiroshima de 1945. Sin embargo, y por desgracia, más de 30 años después todavía continuamos sin saber el número exacto de víctimas del incidente. Las horas posteriores al mismo, cómo se produjo y, sobre todo, cómo se intentó controlar y manipular la tragedia, componen el epicentro de esta magnífica serie. Lo que te contamos a continuación, es todo lo hemos visto hasta ahora. ¡Ojo, spoilers!

1x01: el principio del desastre

El primer episodio se centra en las horas posterirores a la explosión, envueltas en un cúmulo de desprópositos, producto del desconocimiento. La onda expansiva acabó de un plumazo con la vida de una trientena de trabajadores de la central. Hubo una escasa, por no decir nula, protección frente a la radiación. Los trabajadores sofocaban el fuego sin la indumentaria adecuada. En las inmediaciones de Chernobyl, todo el mundo estaba expuesto igualmente a morir, y sin saberlo.

Sobre la ciudad de Pripiat donde vivían 60.000 personas y a escasos kilómetros de la central sobrevolaban altas dosis de uranio. Nadie sabía o quería ver que lo que circulaba por el aire no era otra cosa que un veneno mortal. Menos aún los responsables de la central. Las autoridades rusas, por su lado, quitaron hierro al asunto, una y otra vez. Nunca sabremos si fue para no alarmar a la población o para intentar frenar una crisis internacional de la antigua URSS frente al exterior. Lo que sí sabemos es que la KGB, el servicio de inteligencia ruso, hizo muy bien su trabajo. Ocultó y manejó a su antojo la información.

Imagen de la serie 'Chernobyl'. (HBO)
Imagen de la serie 'Chernobyl'. (HBO)

1x02: mucho más político

En el segundo episodio, de poco más de una hora de duración, los hechos transcurren durante las siete horas posteriores a la explosión. Tras la excelente presentación de la grave situación en el primer capítulo, aquí conoceremos un poco más a los verdaderos protagonistas de la serie. Es un episodio mucho más político que el primero, donde dos cientificos Ulana Khomyuk (Emily Watson) y Valery Legasov (Jared Harris) consiguen convencer al Gobierno de que el incidente en Chernobyl no es ninguna tontería y que el tiempo es crucial para evitar una tragedia aun mayor.

Esas escenas de ambos ante el Consejo de Estado y en presencia de Mijail Gorvachov hacen al espectador plenamente consciente de la barbarie cometida en Pripiat. La intervención de Emily Watson en uno de esos gabinetes de crisis pone los pelos de punta. "Hagan lo que tengan que hacer" es la frase que pronuncia Mijail Gorvachov aterrado. El presidente ruso otorga así carta blanca para actuar y evitar la muerte de 60 millones de seres humanos. Abundan las escenas cargadas de emotividad, de miedo, de tensión, de terror y también, por qué no decirlo, de demasiada inoperancia de un gobierno que iba a la deriva.

Mijaíl Gorvachov, presidente ruso en 1986. (HBO)
Mijaíl Gorvachov, presidente ruso en 1986. (HBO)

En medio de esa cruzada, descubrimos a otro personaje maravilloso: el diputado Boris Shcherbina (Stellan Skarsgård), que se debate entre su fidelidad al régimen y la honestidad y responsabilidad para poner remedio a la masacre. Sin perder de vista el hilo principal de la historia, que es el accidente nuclear, el relato narrado desde un principio como un thriller pasa a un nivel superior y roza, en muchos momentos, el terror psicológico. Lo consigue gracias sobre todo a un acabado técnico y artístico exquisito.

1x03: mucho más humano y duro

'Chernobyl” sigue encontrando fórmulas para sorprender y horrorizar al espectador a partes iguales en cada nuevo episodio. El tercero, y último emitido hasta la fecha, es mucho más humano, aunque igual de duro y realista.

Los dos científicos Valery Legasov y Boris Shcherbina continúan intentando evitar males mayores, tras la fuga de uranio en Chernobyl, algo que hasta hace bien poco solo veían ellos. Su larga cruzada se encuentra llena de dificultades, al ser constantemente vigilados por el gobierno y la KGB, empeñados en ocultar cualquier información sobre lo ocurrido.

Imagen de la serie 'Chernobyl'. (HBO)
Imagen de la serie 'Chernobyl'. (HBO)

Si por algo se caracteriza este episodio es por la crudeza con la que nos muestra las consecuencias de la radiación. No escatima esfuerzos a la hora de describir los efectos que provoca en el cuerpo humano. Un gran equipo de efectos especiales y maquillaje ha hecho posible que nos hagamos una perfecta idea del horror del uranio en el hombre. Se han recreado verdaderos "monstruos", como salidos de una película de terror, que se desintegran minuto a minuto. Estos personajes son los auténticos heroes de Chernobyl. Fueron ademas fundamentales porque vieron todo lo que allí ocurrió. Mantendrán hasta su muerte, y esto es muy importante, que actuaron correctamente aquel 26 de abril de 1986.

A pesar de encontrarnos en el tercer episodio, han transcurridos pocos días desde el desastre. Las causas, lógicamente, continúan sin esclarecerse. Una duda que carcome la consciencia de la científica Ulana Khomyuk es por qué estalló el reactor y qué pudó fallar. Ella sabe que si no descubre los fallos técnicos o humanos que pueden estar detrás se podría producir una nueva explosión.

Con permiso de Legasov, pone rumbo al hospital moscovita para entrevistar a los heridos supervivientes tras la explosión. Sus conclusiones no encuentran coherencia alguna. Actuaron correctamente, no hubo un fallo humano. Sin embargo, no contará como de constumbre, con apoyo alguno del gobierno para denunciarlo. Al contrario, el Estado no ve con buenos ojos su intromisión en el accidente.

Una vez más, el deber y la responsabilidad del Estado chocan. La política totalitaria soviética intenta, por un lado, esquivar cualquier gravamen frente a la tragedia, pero por otro tampoco quiere ni puede hacer la vista gorda ante lo ocurrido. Un mar de contradicciones de un Gobierno que se mueve entre dos aguas y donde juega un papel fundamental el diputado Boris Shcherbina.

Y mientras, aunque el fuego del reactor se ha extinguido, la central sigue siendo una bomba de relojería. Se intenta evitar por todos los medios que los materiales tóxicos traspasen aguas subterráneas y contamienen ríos, diseminando el uranio 235 por toda la región. Las consecuencias de la radiación, entonces sí, serían más que fatales para 60 millones de personas. ¿Se logrará parar esos devastadores efectos? Lo sabremos en el cuarto capítulo.

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