Los auténticos escenarios del Príncipe sin cromas ni cartón
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LA REALIDAD DEL BARRIO SUPERA LA FICCIÓN

Los auténticos escenarios del Príncipe sin cromas ni cartón

A falta de un último capítulo para que finalice su primera temporada, la ficción se ha convertido en la reina absoluta del prime time de los martes

“En Ceuta todo acaba en agua salada, o sea, en lágrimas o en el fondo del mar” es una frase que ya ha roto estereotipos. La serie de El Príncipe, de Mediaset España, la más vista en Telecinco desde los buenos tiempos de Aída, ha conectado con el público.

A falta de un último capítulo para que finalice su primera temporada, la ficción protagonizada por José Coronado, Álex González, Hiba Abouk y Rubén Cortada se ha convertido en la reina absoluta del prime time de los martes, con un 26,5% de share y más de cinco millones de espectadores de media.

El Príncipe, el barrio en el que se sitúa la serie, se ha convertido en el más popular de toda Ceuta, aunque ha generado sentimientos encontrados entre los vecinos. La mayoría están encantados con la serie porque les gusta ver cómo dónde viven y se mueven a diario “sale en la tele” pero otros, por el contrario, cuentan a Vanitatis que la imagen que se está dando les perjudica.

En la serie se mezclan los escenarios reales, con los recreados. Las complicaciones que suponía rodar in situ en el barrio y la intención de simplificar el diseño de producción hicieron que el equipo de rodaje se enfrentara a la tarea de recrear en un plató de Madrid una parte de la barriada. Este set, entre decorados y exteriores, abarcaba una superficie de 1.400 metros cuadrados.

Tras el rodaje del primer capítulo en Ceuta, se encargó a una empresa de efectos visuales norteamericana que se desplazara a la ciudad para que recorriera sus calles y carreteras a diversas horas del día y la noche grabando todos los escenarios en 360 grados. El objetivo, hacer posible, “gracias a su tecnología de vanguardia”, que los personajes caminaran, circularan y patrullaran por la ciudad de Ceuta estando en realidad en el plató de Madrid. Los actores solo grabaron durante una semana en la ciudad.

Desierto en las calles a la hora “El Príncipe”

Los ceutíes no se pierden ni una sola noche El Príncipe. La ficción de Mediaset deja a esa hora del martes las calles semidesiertas. En términos generales, casi todos coinciden en que “se exagerara gran parte de las secuencias”. Para la mayoría de los vecinos de la barriada, como el presidente de El Príncipe, Alfonso Kamal Mohamed, creen que "es bueno que España sepa que batimos el récord en paro o fracaso escolar y que las autoridades no actúan lo suficiente para minimizar la marginalidad", como ya indicó José Coronado en la rueda de prensa de presentación de la ficción.

A falta de un solo capítulo para que finalice la serie, de los 13 que completan esta primera temporada, vecinos como Laarbi Mohamed y Fátima Ahmed se quejan de que el 95% de las imágenes estén rodadas fuera de la ciudad y según ellos “no es el único aspecto que dista de la realidad”.

Uno de los escenarios que más aparece en los últimos capítulos es el Centro Cívico, donde Fátima (Hiba Abouk) da clase. Los ceutíes encuentran el paralelismo real con el Polifuncional Mustaf Mizzian de la barriada Príncipe Alfonso. Sus educadoras coinciden en afirmar que “mentiríamos si negáramos que apedrean a los agentes, pero nunca vimos una emboscada como la de la serie. Nos parece irreal”. Incluso, una de las trabajadoras sociales tachó de “cutre” a la ficción y dijo que trabajan con grupos numerosos, “no con cuatro personas como aparece en la serie”. Otra integradora social advierte que teme la “imagen que se da de Ceuta porque nosotros conocemos El Príncipe, pero en la Península van a pensar que por trabajar aquí nuestras vidas están en peligro”.

Este centro cuenta con una biblioteca, espacios de reuniones y una asociación donde los vecinos ayudan a los habitantes a integrarse en la sociedad. Aquí la asociación Equal hace una labor de integración social ya que el paro afecta al 65% de sus habitantes, sobre todo entre los más jóvenes. Les enseñan oficios, a leer y a escribir, ya que muchos de ellos sólo hablan el dialecto local, el dariya. Las más condescendientes con la serie son las alumnas del Polifuncional Mustaf Mizzian, que lo único que les preocupa es lo guapo que son los actores masculinos. “El policía y el mafioso son muy guapos. Los polis reales que vienen por aquí no son así”, señalan.

La manzana podrida: la policía

El Cuerpo Nacional de Policía es el que peor parado se presenta en esta ficción. La comisaría del distrito es como una manzana podrida. Quizás una de las frases del guión que más marca este carácter corrupto de la comisaría sea la pronunciada por uno de los personajes: “No todos los moros son traficantes, ni todos los policías cumplen la ley”. Lo cierto es que la barriada de El Príncipe es portada un día sí y otro también de los periódicos de la zona como escenario de algún tipo de asesinato. El último en morir fue un chaval de 20 años hace unos días. Los asesinos llegaron hasta donde se encontraba con sus amigos charlando y le dispararon a bocajarro un tiro en el pecho que minutos más tarde acabaría con su vida.

Los vecinos de la barriada han reaccionado y un buen número de ellos han perdido el miedo a manifestarse por las calles para decir basta ya de asesinatos y tiroteos, que quieren vivir en paz. Al igual que en la serie de Telecinco, la policía peina las calles del barrio para poder esclarecer el mayor número de siniestros. En el barrio saben que la policía necesita colaboración ciudadana para poder llevar a buen puerto las investigaciones; saben que si el ciudadano no colabora las cosas se complican. Como dice Javier Morey, el personaje de Alex González, “la ley del silencio solo beneficia a los asesinos y delincuentes de todo tipo”. El jefe de policía de Ceuta, Ángel Gómez Prieto, llegó a la ciudad de forma parecida a como lo hace Morey en la serie. Gómez dice que se encontró “con una ciudad preciosa, muy abierta y amable y donde cuatro culturas: cristianos, musulmanes, hebreos e hindúes convivían sin problemas".

Los devaneos amorosos entre Fátima y Morey no han dejado indiferentes a los ceutíes. El romance entre guapos. Himo Mohamed quiere dejar muy claro que “nosotros nos casamos por amor y eso del miedo al hermano mayor es cosa del pasado”. En el local de la Asociación de El Príncipe se juntan varias vecinas y dicen que esas escenas de Fátima y Morey donde ella dice que tiene el deber de apalabrar la boda con otro novio “no tienen ya sentido en este siglo”. A ellas no les agrada la imagen de la familia musulmana que proyecta la serie. Como que “le deje mostrar el cabello con el hiyab que usan en Turquía”. Los escenarios románticos, los miradores, las playas y sus nidos de amor fueron también parte de los cromas que se utilizaron en Madrid.

Color especial

Ceuta tiene un color especial. Las tonalidades de la ropa y las pinturas de las paredes del barrio aportan un toque distintivo a una serie que también promociona los atractivos de la ciudad con unas impresionantes vistas aéreas que se rodaron hace un año aproximadamente. En su cabecera, además del litoral ceutí, aparece el Parque del Mediterráneo e imágenes de las conexiones marítimas y varios monumentos. Aunque se trata de un thriller policiaco, esta producción también visualiza la ciudad como destino, no solo de sol y playa, sino también cinematográfico.

Los cromas no han adaptado del todo la geografía local. Algunos ‘retoques’ en posproducción y edición para amoldar la geografía local a las exigencias del guión, como que la cafetería próxima a la Comisaría se encuentre en el Paseo de Las Palmeras o que estas instalaciones policiales tengan una vista panorámica de El Príncipe desde el despacho del inspector Morey. Otra de las vistas que sorprendieron a los ceutíes por su inverosimilitud fue que el Monte Musa proteja a la barriada.

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