El universo paralelo que ahorra millones a las ciudades
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El metaverso en acción

El universo paralelo que ahorra millones a las ciudades

Ciudades gemelas que solo existen en el mundo virtual están cambiando cómo entendemos las ciudades reales y planificamos el futuro de nuestras metrópolis

placeholder Foto: La versión gemela de Shanghai en el metaverso (51world)
La versión gemela de Shanghai en el metaverso (51world)

Esto no es Shanghái. Es un clon de una de las megalópolis más grandes del planeta que sólo existe en el metaverso, el universo paralelo que vive en las grandes supercomputadores capaces de calcular en tiempo real las reglas que rigen el universo real. Y las autoridades de ésta y otras urbes del mundo están usando estas ciudades virtuales para solucionar problemas del mundo real y planificar su futuro. El metaverso está ya cambiando el planeta y no nos estamos dando cuenta.

Foto: El tornillo que reduce el sonido de los vecinos. (Malmö University)

Pensad en estas ciudades como un SimCity pero millones de veces más avanzado. Gemelos idénticos que — como cuenta el blog de diseño, arquitectura y urbanismo Dezeen — son "una poderosa manera de desarrollar nuestras ciudades". No son entelequias abstractas. Son modelos para la toma de decisiones que están ahorrando millones de dólares a esas ciudades y a multinacionales como BMW.

Este Shanghái virtual es sólo una de muchas ciudades digitales actualmente en funcionamiento. Creado por 51world — que también ha desarrollado otro gemelo virtual de Singapur — es una ciudad que no sólo reproduce la geometría tridimensional de sus calles y edificios, sino que controla y simula decenas de miles de parámetros que afectan a su funcionamiento.

Vídeo del gemelo de ciudad virtual de 51world

Sistemas de transporte, tráfico, personas, generación de energía, consumo, temperaturas, humedad, aire acondicionado y calefacción en edificios, polución... todo está simulado según las reglas que rigen el mundo físico. Pero, a la vez, todos esos parámetros están conectados a datos reales capturados en el mundo físico. La ciudad virtual vive y respira como la ciudad física, y evoluciona con ella de forma continua.

Planificando nuestro futuro sin el factor de la tontería humana

A medida que pasa el tiempo, la simulación es cada vez más perfecta y sirve para ver el efecto que nuestras acciones en el mundo real. Los planificadores de una ciudad pueden usar el gemelo virtual para ver las ramificaciones de cualquier cambio puede tener en la dinámica de la ciudad y como afectan esos cambios al bienestar de sus habitantes y la economía.

Imaginad: en vez de tomar decisiones de urbanismo y transporte por la regla del 33 — es decir, lo que se le ponga en las narices a un político, aunque éste esté preparado (!?) o no sea corrupto — las decisiones se toman basándose en los resultados de modelos de simulación que duplican la realidad física.

La ciudad de Wellington en Nueva Zelanda también está usando las ciudades gemelas para la toma de decisiones

La última ciudad que se ha subido al carro de la toma decisiones con un gemelo virtual es Wellington, en Nueva Zelanda. Desarrollado por una compañía llamada BuildMedia, el modelo digital de Wellington utiliza datos en tiempo real e inteligencia artificial para decidir la capacidad de transporte de la urbe austral. No sólo coches, sino todo lo que se pueda mover: desde bicicletas al tráfico aéreo. Según apunta Dezeen, la siguiente fase de toma decisiones afectará a la misma estructura arquitectónica de la ciudad.

La inteligencia artificial como modelo de toma de decisiones

La lógica conclusión a la que conduce el desarrollo de estas metrópolis digitales es a la inevitable eliminación del ser humano como tomador de decisiones.

El ser humano es, por naturaleza, falible. Por muy experto que sea y por muchos expertos que colaboren en cualquier proyecto, la historia está llena de sistemas complejos llenos de problemas a pesar del conocimiento y mejores intenciones de los seres humanos a su cargo. Desde la M-30 subterránea del faraón Gallardón al proyecto Apollo que nos llevó a la Luna — que sus mismos creadores admiten que funcionó de milagro — avanzamos a trompicones o lentamente.

El sistema de la organización de una ciudad es increíblemente complejo y escapa a la comprensión de cualquier comité de políticos y expertos en un sector. Estas simulaciones, cada vez más perfectas, son la llave para la evolución racional de la urbe (y de muchos otros sistemas complejos, como la economía misma). Un sistema de inteligencia artificial puede detectar patrones invisibles para el ser humano y probar millones de combinaciones antes de decidir la manera óptima de planificar una red de transporte público, el sentido del tráfico de las calles o la distribución de espacios en una ciudad.

Todo sin entrar en consideraciones ideológicas ni depender de nuestros falibles cerebros reptilianos y emocionales. Cuanto antes pongamos en marcha la toma decisiones basada en el método científico, antes llegará el Novaceno.

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